Hace apenas tres meses Marta Ledri nos dio la gran noticia: “-Terminé mi primera novela. Voy a publicarla.”

Algunos tuvimos la suerte, o el exquisito privilegio, de leer el texto inédito. Y el no ligero compromiso de escribir unas líneas para la contratapa del libro impreso, sin justificar una pizquita de la inmerecida dedicatoria.
La alegría y el orgullo de acompañar la presentación de JARDINES PARA DOS ALMAS no eximen de haber pensado y repensado qué decir hoy aquí.
Marta nos ha hecho un regalo. Su libro está esperando ser leído.

 

En el mundo de hoy sería ingenuo pensar que el lector aborda un libro sin saber nada de él ni de su autor. Algunas corrientes de la crítica literaria se empeñan en aislar el texto de sus circunstancias, pero a los lectores eso no les sucede. Aunque el biografismo ha pasado de moda, la relación del narrador con respecto al autor de la novela no puede ser obviada. El texto tiene un autor , y el autor está con autorreferencialidad insoslayable.
De manera que cuando se empieza a leer JARDINES PARA DOS ALMAS ya se sabe que la autora es una prestigiosa y reconocida docente de Gualeguaychú, redactora de INFONER (periódico en soporte digital de nuestra ciudad) desde cuyas páginas ha conquistado un público que la sigue con interés, respeto y admiración, creadora y directora de producciones teatrales de alta calidad, ganadora de varios premios por sus poesías (y nunca lo dice), artista en el sentido pleno de la palabra…

En la vida y en la escritura no hace concesiones. Tiene claras sus metas y no renuncia a sus convicciones, aunque esa autenticidad intelectual y moral la margine de algunos “muy culturosos” círculos locales.
No siempre los escritores tienen conciencia del proceso de apropiación que llevan a cabo con ciertos autores y libros. En algunos casos la tienen y asimilan las lecciones de sus maestros con toda lucidez.
Marta es conciente de su conocimiento profundo y detallado de autores clásicos de la literatura universal. Su licenciatura en Letras certifica que no es una improvisada.
Y ahora ha eclosionado la crisálida. La escritora se anima a mostrar y lucir sus alas de novelista. La mariposa está volando alto.
La novelista apunta a una intervención fuerte en el campo literario. En esta primera novela confirma su enorme capacidad expresiva. Nos entrega un libro de ponderable madurez estética y humana. Texto puro, tremendo, conmovedor.
El libro circulará por ahora en el ámbito restringido de lectores que esperaban la novela porque conocen la calidad creadora de Marta. Escribir es una aventura imprevisible. Aunque ya esté publicada, la novela sigue viva, sigue moviéndose e inquietando a la autora. Tiene la libertad de la mariposa.
Hacen literatura los que son capaces de sentir en profundidad. Eligen la literatura (¿o la literatura los elige?) para mostrar la sustancialidad trágica del hombre. La literatura es el reflejo de cuanto en el hombre existe de conflicto y fatalidad, de grandeza y derrumbamiento.
La novela es una revelación. Obra intensa y original. En su descenso al dolor, JARDINES PARA DOS ALMAS es casi una novela de misterio. La imaginación nace de la autobiografía. La creadora presiente que algo ha de resguardarse en la casa que ya ha aposentado a la muerte. Los sitios y los seres que los habitan son como reflejos de la eternidad. El ansia de nombrar otorga a cada palabra las virtudes del objeto indicado.
Es por la presencia de la muerte que la vida adquiere mayor diferenciación y un contorno definido en sus límites con el espacio y el tiempo. La muerte lleva a todos los que están ante ella a tener que replantearse la vida, que es decir reconsiderar la realidad.
La novela puede producir malestar y azoramiento. Permite vislumbrar el misterio del ser y convida a la reflexión sobre el sentido de la propia vida. Libro lleno de signos, de alusiones, de incontables llamados secretos.
JARDINES PARA DOS ALMAS no es un libro fácil; exige una lectura profunda. Hoy la lectura profunda está amenazada-Y tal vez haya que decir que esta obra se inscribe en el canon alternativo de los textos que suelen mantenerse latentes algún tiempo hasta asomar a la superficie para un público masivo.
Se habla del poder de la palabra en situaciones de pérdida, pero es cierto que algunos pueden hablar de lo sucedido y otros no pueden hacerlo nunca. La narradora de JARDINES logra hablar y cuando lo hace se ha salvado. El recuerdo lacerante se resignifica. El plano real trasmuta hacia el imaginario. En la historia ficcional el relato avanza para despertar expectativas y generar efectos de incertidumbre y ambigüedad. La topografía emblemática del patio familiar aparece en cada detalle. La ya previsible persecución de la excelencia técnica muestra a la autora en su trabajo de selección de palabras, imágenes y pensamientos.
Para quienes se animen al juego ficcional entre la angustia por las muertes de los seres más queridos y la fuerza demiúrgica transformadora de las leyes del tiempo y del espacio, para quienes quieran acompañar este viaje del dolor a la belleza, seguramente para ustedes, queda presentada esta amorosa heurística filial.

María Gloria Santos-

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