Hay más viejos pero menos viejos: ¡a cuidar el corazón!

El 29 de septiembre se celebró el Día Mundial del Corazón. La prevención estuvo en el foco. También, el aumento de la expectativa de vida, gran desafío para la ciencia. Poblacionalmente hablando, durante los últimos 100 años se han ganado 30 años en expectativa promedio de vida.

 

Por Verónica Toller

  • ¿Sabías que desde febrero de 2018, la Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial del Corazón (World Heart Federation – WHF) corrieron oficialmente la edad de “ancianidad” de la población?
  • Hasta enero, la persona era médicamente “anciana” a partir de los 65 años. Ahora, la línea se corrió a los 80. La paradoja es que hay más viejos (la expectativa de vida se alargó), pero menos viejos (porque achicaron la calificación de “ancianos”).
  • ¿Qué desafíos plantea todo esto para lograr una vida larga y sana?
  • Más prevención, seguro. Porque con las afecciones al corazón vienen el ACV, la demencia, el deterioro cognitivo, la insuficiencia renal y la diálisis.
  • Así que… ¿cómo cuidarse?

 

Para 2050, se duplicará el porcentaje de mayores de 60 años en el mundo (12 a 22%) y dos mil millones de habitantes tendrán más de 60 años. Ahora, en 2018, existen 125 millones de personas mayores de 80 años. Se espera que en 2050 ese número corresponda solamente a China; en el resto del mundo, habrá 435 millones más de personas de esa edad.

Lo sostiene la doctora Carol Kotliar, Directora del Centro de Hipertensión Arterial del Hospital Universitario Austral. Hay más ancianos pero menos ancianos. Sí. Suena contradictorio, pero no lo es. La paradoja señala que muy pronto, ya no hablaremos de envejecimiento para un alto rango de personas que eran consideradas ancianas hasta hace 8 meses. “La cardiología hoy debe lograr que ese lapso que va de los 65 a los 80 años se viva con la mejor salud cardiovascular posible. Y ello comienza con prevención desde los 50”, remarca Kotliar.

El gran desafío de la nueva pirámide poblacional es cómo vivir mejor, además de vivir más tiempo. “Vivimos más pero no podemos decir que vivimos mejor –subraya la médica-. Se han incrementado las incapacidades y el impacto de diabetes, demencia, deterioro cognitivo y especialmente la enfermedad cardiovascular en mayores de 65-80 años. El 50% de los mayores de 75 años padecerá alguna forma de enfermedad cardiovascular. En Europa este grupo etario representa el 70% del total de costos de salud”.

 

Por qué hay más sobrevida

Entre otras causas, porque se redujo la mortalidad infantil atribuida a causas infecciosas. También, por mejores tratamientos de enfermedades cardiovasculares y metabólicas gracias a nuevas estrategias de intervención sobre la angina de pecho e infarto miocardio (angioplastias, trombolisis, reanimación cardiopulmonar, fármacos que han modificado significativamente la historia de la enfermedad cardiovascular como estatinas, antihipertensivos, metformina y anticoagulantes).

La cardiología debe lograr que estas personas estén sanas, tengan envejecimiento saludable, sin enfermedades cardiovasculares, sin limitaciones cognitivas ni cerebrovasculares.

 

Reducir la mortalidad 25×25

Para esta campaña del Día Mundial del Corazón, encontramos al menos tres lemas.

  1. “Mi corazón, su corazón” es el elegido por la Federación Mundial del Corazón (World Heart Federation – WHF) para este 2018. Apunta a destacar la prevención para cuidar nuestros propios corazones y los de nuestros seres queridos.
  2. La Organización Mundial de la Salud (OMS) por su parte trabaja la iniciativa 25×25: reducir un 25% la mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares para el año 2025.
  3. Y la Federación Argentina de Cardiología habla hoy de “Valorá tu vida, cuidá tu corazón” y así, poder “Elegir un corazón sano para todos en todas partes”.

“Las diferentes campañas nacionales e internacionales en torno a este día pivotean acerca de promover concientización sobre la enfermedad cardiovascular –dice Kotliar-. Para prevenir la aparición de la enfermedad cardiovascular, y lograr que el enfermo ¨adhiera¨ al tratamiento cuando el daño ya apareció. El paciente no siente molestias hasta que, muchas veces, el daño está instalado. Por eso es tan difícil prevenir. El colesterol alto o la presión elevada no duelen, no pican, no te molestan y si no los medís, no te das cuenta”.

 

La importancia radical de prevenir

Las enfermedades cardiovasculares en la edad adulta son la primera causa de invalidez y muerte. La mayoría de las personas, después de los 50, tienen o van a tener algún problema cardiovascular o de hipertensión, infarto de miocardio, infarto cerebral o ACV, hemiplejia… Si la insuficiencia cardíaca es avanzada, el paciente quedará muy limitado y necesitará trasplante o asistencia circulatoria. Así lo afirma el doctor Guillermo Vaccarino, Jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca en el Hospital Universitario Austral.

“Desde edad muy temprana, uno se va preparando para no tener complicaciones cardíacas, o va haciendo todo lo posible para tenerlas”, dice Vaccarino. “Es necesario trabajar en la prevención primaria, practicar deportes aeróbicos, llevar una dieta equilibrada sin excesos de alcohol o alimentos grasos, y evitar el tabaco y el sedentarismo”, subraya el médico.

 

Un problema cultural

 

El Centro de Hipertensión Arterial del HUA es el primer centro de Argentina acreditado como centro de excelencia por la European Society of Hypertension. Para Kotliar -quien es además miembro de la Sociedad Europea de Hipertensión e investigadora del CONICET-, “no hay cultura de cuidar el corazón. Puede uno sentirse en falta si está sedentario pero esto no le altera la vida diaria, al igual que un sobrepeso. Es muy diferente a tener fiebre o tos o dolor de abdomen, eso molesta a la vida diaria y se consulta o se acepta el tratamiento. Durante mucho tiempo, se conoció a estos factores de riesgo como asesinos silenciosos, y siguen siéndolo. Aun en casos en los que el paciente ya ha sufrido un infarto cardíaco, es difícil que adhiera a un estilo de vida saludable, baje de peso y haga gimnasia y, aunque parezca difícil de creer, muchos no toman los medicamentos indicados y los abandonan al año del evento.

 

¿Cómo empezar a cuidar mi corazón?

 

“Es muy importante evitar alcohol, el tabaco, el sedentarismo y la obesidad –dice Vaccarino-. Hay personas que engordan mucho o están detrás de un escritorio todo el tiempo y desarrollan síndrome metabólico, con problemas de hipertensión, diabetes, que van a terminar inexorablemente en enfermedades cardiovasculares”. La arterioesclerosis, dice, es primera causa de enfermedades cardiovasculares. Los controles frecuentes y adecuados logran detectar de inmediato problemas cardíacos como estenosis (cierre de válvulas) o insuficiencias (se dan cuando alguna válvula pierde).

Por su parte, Kotliar recomienda:

  • Debo consultar al médico para saber mi riesgo cardiovascular.
  • Conocer mis cifras de presión arterial. Idealmente, una vez x año, mientras se mantenga por debajo de 130/80 en casa y de 140/90 en el consultorio.
  • Conocer mi valor de colesterol total, LDL y HDL.
  • Cumplir la regla de 4×40: hace alguna actividad física como caminar, trotar, nadar, bicicleta, de manera continuada durante 40 minutos, 4 días a la semana. O 30 minutos, diariamente.
  • Lograr que mi consumo de sal sea el adecuado, no más de 5 gramos de sal por día.
  • Mantener mi peso corporal y medir mi cintura abdominal: que no exceda los valores recomendados según altura y edad.
  • No fumar ni un solo cigarrillo, ni tampoco habanos.
  • Aprender a manejar el estrés. Las personas que viven más tiempo sin enfermedad cardiovascular son optimistas, sonríen más, cultivan tiempo con sus amigos y dan prioridad a la familia.

 

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