JE SUIS MIMÍ. «Un fragmento abismalmente doloroso de nuestra historia más oscura como país»

Je suis Mimí es una ficción sutilmente urdida por medio de retazos de otros relatos que la autora conoció a través de entrevistas, recuerdos familiares, documentos de época, cartas y recortes de diarios celosa y minuciosamente guardados durante años por Mimí. Un gran trabajo de Sabina Melchiori, de mucho valor, porque ha tenido que poner el cuerpo, el corazón, el territorio de las emociones.

 

Por Marga Presas

 

En su libro, Sabina Melchiori elige una voz narradora: la de Mimí Díaz de Guastavino. En primera persona va enhebrando los hilos de la memoria de una mujer cercana a los 90 años de edad para bordar con delicadeza la historia de su vida. Una Madre de Plaza de Mayo quien a pesar de soportar el dolor de un hijo desaparecido, el segundo mucho tiempo preso y otra muerta en un confuso episodio oficialmente catalogado como enfrentamiento con las fuerzas durante la dictadura, se esforzó por continuar sosteniendo con ánimo a su familia, por encontrar momentos placenteros en los días de sus hijos más pequeños mientras seguía buscando a su hijo desaparecido y visitando al otro en las distintas cárceles adonde era trasladado. Es una historia de alguien que atravesó tiempos tormentosos, con profundos sinsabores y también tuvo espacios luminosos: una metáfora de la vida.

El relato que logra Sabina es ingenioso, hasta fresco, gracioso y tierno en ocasiones y no se detiene en exacerbar detalles de dolor y sufrimiento, no se amiga con los golpes bajos.

La narrativa de ficción –porque no debemos perder de vista que ésta en gran parte lo es- nos otorga un acrecentamiento de nuestra visión de mundo empobrecida por el uso rutinario, como ha señalado Hans Gadamer y también Paul Ricoeur. Je suis Mimí es una ficción sutilmente urdida por medio de retazos de otros relatos que la autora conoció a través de entrevistas, recuerdos familiares, documentos de época, cartas y recortes de diarios celosa y minuciosamente guardados durante años por Mimí.

Un gran trabajo de Sabina Melchiori, de mucho valor, porque ha tenido que poner el cuerpo, el corazón, el territorio de las emociones.

Con experiencias de vida tan distintas alcanza una narración creíble, verosímil. Y así echa luz desde las vivencias personales y familiares, desde lo doméstico y desde una sociedad un poco cerrada y acostumbrada a condenar, sobre un fragmento abismalmente doloroso de nuestra historia más oscura como país. En tal sentido, si como dice Oliverio Girondo, “la costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las pupilas”, es éste un relato necesario para despejar esas telarañas y permitir paso a la memoria, ganándole terreno a la erosión que provoca el olvido.

 

 

PALABRAS DE JULIO CESAR VEGA

Julio Vega, director de la Editorial de la Universidad de Concepción del Uruguay

Ciertos escritores tienen la multifacética capacidad de asumir nuevas personalidades, como una parcial potestad de ese don de la ubicuidad que solo detentan los dioses y los artistas (pero sobre todo especialmente los escritores) que fueron creados a su imagen y semejanza.

Sabina por eso… es la voz, el corazón, las dudas, el dolor, la fortaleza de Mimí… porque ella -diluida en sus palabras- es “El río (que) las ha despertado como un bostezo de agua”, lleno de brillo y una música de recuerdos conca

tenados.

Atrás, muy atrás en el tiempo, Alejandro Dumas adquirió –en Gualeguaychú- el aliento y la voz de Giuseppe Garibaldi cuando escribió sus “Memorias”; y mucho más cercano en el tiempo Truman Capote escribió “A sangre fría”, esa “non fiction novel” , ese trabajo camaleónico que –como ocurre con “Je suis Mimí”- requirió una enorme capacidad de inmersión, una consustanciación total del uno… en el otro.

Sabina Melchiori seguirá siendo Mimí cada vez que se abra una página de este libro, recordándonos esa herencia de

librepensamiento, de la educación francesa de su abuela pero sobre todo planteándonos también que hay algo… algo que aún subyace… y sigue siendo capaz de ensombrecer nuestros días y nos impone comprender ”… que cada hecho (incluso esta presentación) encuentran (su) explicación en otro (hecho) anterior, y que somos nosotros mismos quienes movidos por cierta mecánica de las causalidades vamos entrelazándolos”. Y que esto también –frente a ciertos hechos- nos permita aspirar fervientemente a que nuestros futuros días estén siempre insertos en el contexto de un mundo totalmente respetuoso del trascendente y vital sentido de una permanente democracia.

Y es que –incluso por eso- la verdadera literatura (la que llamamos clásica) y este texto hacen posible que nos miremos cara a cara, frente a frente en el espejo de estas, sus palabras, recordando a Guy de Maupassant (1850/1893) quien sostuvo que nuestra memoria es un mundo más perfecto que el universo, porque les devuelve la vida a los que ya… no la tienen.

 

Crónica de la presentación

 

Una cuidada puesta en escena eligió la periodista Sabina Melchiori, desviándose de los modos convencionales o habituales, para presentar su libro Je suis Mimí el viernes 5 de julio en la Biblioteca Popular “El Porvenir” de Concepción del Uruguay, en un acto organizado conjuntamente por la Editorial de la UCU y ALQUIMISTAS 222.

 

Sabina Melchiori. Foto: Alina Troncoso

 

Luego de las palabras del Director de esa editorial, Prof. Julio César Vega, acerca de las características de la obra, se fueron apagando las luces del salón, quedó apenas iluminado un sector del escenario y mientras sonaba Oración a la luna, de Raúl Barboza se escucharon también los pasos de Sabina, quien se sentó casi de espaldas al público, en un sillón de pana de color verdoso, junto a una mesa coqueta, sobre la cual se destacaban un arreglo de flores blancas con hojas de un brillante verde oscuro y un portarretratos desde donde sonreía la foto de una joven Mimí. Y entonces -de un modo expresivo, vivaz en partes, emocionado en otras y siempre atrapante- empezó su lectura del primer capítulo del libro, donde se presenta Matilde Noemí Díaz Urrutibéhéty de Guastavino, Mimí. Al finalizar, la autora se dirigió a los presentes, relatando cómo nació y fue creciendo esta suerte de gran rompecabezas maravilloso y de más de mil piezas que conformó la escritura de la biografía novelada de una mujer a la que nunca tuvo antes oportunidad de conocer en persona. Invitó finalmente a Guillermina Guastavino, quien habló en su carácter de nieta de la protagonista destacando sobre todo la imagen y la figura de su abuela, parecida a cualquier otra abuela que cuenta historias a sus nietos, que disfruta recibiéndolos y viéndolos crecer.

 

Fuente: LA CIUDAD

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