Jerusalén: por qué resulta tan complicado llegar a un acuerdo

Un territorio, Israel. Dos soberanías: judíos y palestinos. Una ciudad santa en un limbo legal: Jerusalén. Esta misma pregunta se hacía Gilles Paris al abordar la cuestión de Jerusalén como una fractura desgarrada. Y es que desde 1947 Jerusalén no tiene embajadas. No tiene estatus jurídico reconocido.

La creación del Estado de Israel y el reparto de Palestina serían las piezas claves de lo que hoy sigue siendo una paradoja: un Estado cuyos límites territoriales fueron decididos internacionalmente y una soberanía disputada bélicamente por décadas.

La imagen de esta pieza clave en el rompecabezas geopolítico de la región como “cuña de occidente en oriente” complicaría aún más la situación de los lugares santos. 

Situados en el interior de la ciudad antigua, los lugares santos quedaron bajo control israelí desde la guerra de 1967. Anteriormente, estuvieron bajo la autoridad de Jordania. Tras la Primera Intifada de 1987, abandonaría sus reivindicaciones territoriales sobre Jerusalén y Cisjordania.

Actualmente, Jerusalén sigue siendo objeto de una doble reivindicación política. En 1950, el parlamento israelí (Knéset) la declaró “su capital” por ley.  Tras la anexión de 1967, confirmó este estatus de “su capital reunificada”. Un hecho que no ha sido reconocido jurídicamente por la comunidad internacional. La autoridad palestina, en correspondencia, ha deseado establecer el territorio de su Estado en los barrios orientales de la capital.

La extrema sensibilidad respecto a los lugares santos se ha constatado en muchas ocasiones. Dos de ellas especialmente. En septiembre de 1996, Israel abrió un túnel arqueológico que ocasionó la muerte de decenas de palestinos e israelíes; en septiembre de 2000, la visita al monte del Templo(Explanada de las Mezquitas para los musulmanes palestinos) del jefe del partido nacionalista Likud Ariel Sharon, provocó la Segunda Intifada.

Las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos en julio de 2000 en Camp David y en 2001 en Taba (Egipto) no llegaron a un acuerdo convincente. Las dos partes habrían aceptado la sugerencia de Bill Clinton como base de la negociación: la soberanía israelí se aplicaría en los barrios de mayoría judía y la palestina en los de mayoría árabe, cristiana o musulmana. Fuera de la discusión quedó el Santo Sepulcro, situado en el barrio cristiano de la ciudad antigua.

Hasta hoy, el plan de paz más elaborado ha sido iniciativa de Ginebra. Inspirado en los parámetros Clinton, preveía una división de la ciudad y también de la ciudad antigua en sí misma. La cosoberanía: un reparto horizontal de las soberanías israelí y palestina en la zona de las explanadas / monte del Templo y una supervisión internacional. Un plan que también debía contar con el consentimiento de las partes implicadas.   

En términos religiosos, simbólicos y civilizatorios, Jerusalén posee un peso específico indiscutible. No sólo para los tres monoteísmos, sino como bien patrimonial para el resto de la humanidad.

En base a ello, la Resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas decidió otorgarle un estatuto particular, un “corpus separatum” con límites geográficos específicos, bajo control internacional por un periodo de diez años y regida por un Gobernador que no debía ser ciudadano de ninguno de los Estados proyectados.

Naciones Unidas ha venido declarando “nulas” las acciones llevadas a cabo por Israel para convertir Jerusalén en capital del Estado (Resolución 476, Consejo de Seguridad de la ONU, 30/VI/1980). Actualmente, todas las representaciones internacionales se ubican en el área metropolitana de Tel Aviv.

Recientemente, el Secretario de Estado estadounidense sugirió el reconocimiento internacional de la ciudad como capital de los dos Estados. Pero ya desde 2015, las encuestas vienen mostrando que el 60% de los palestinos se oponía a tal medida ( Palestinian Center for Policy and Survey Research, septiembre 2015).

Sin embargo, en enero de 2016 se revelaba que el 48’6% de los israelíes estaban de acuerdo con dicha medida (Peace Index). Ante esta situación, la promesa del presidente Donald Trump de trasladar la embajada a Jerusalén ha reavivado el debate.

En medio de las celebraciones por el 50 aniversario de la reunificación de la ciudad, Israel gestiona Jerusalén como una sola entidad bajo jurisdicción israelí. Pese a la declaración de Benjamín Netanyahu calificando a Jerusalén como “ciudad indivisible”, resulta evidente que se trata de un espacio dividido que recibe desiguales inversiones en servicios e infraestructuras.

Tanto la ONU como la UE y la Corte Internacional de Justicia, siguen considerando Jerusalén este como territorio ocupado. No hay documento sobre el estatuto jurídico para la ciudad.

Mientras el criterio geopolítico prevalezca sobre cualquier otro, los lugares santos de Jerusalén seguirán en el limbo. Quizá sea ya hora de rescatar este legado universalmente indiscutido y ponerlo en la dimensión que le corresponde.

EL PAPA PIDE QUE SE RESPETE EL STATUS DE JERUSALÉN

Trump dice que reconocerá a Jerusalén como capital de Israel pese a las protestas, el Pontífice hace un llamamiento para que la ciudad sagrada sea considerado territorio de paz

“Jerusalén es una ciudad única, sagrada para los judíos, los cristianos y los musulmanes, que veneran los Santos Lugares de sus respectivas religiones y tiene una vocación especial a la paz”, dijo el papa Francisco al final de la audiencia general del miércoles 6 de diciembre de 2017 realizada en el aula Pablo VI del Vaticano.

El papa Francisco ha hecho un llamamiento urgente para que se respete el statu quo de la ciudad de Jerusalén.

“Mis pensamientos ahora van a Jerusalén. En este sentido, no puedo dejar de expresar mi profunda preocupación por la situación que ha surgido en los últimos días y, al mismo tiempo, dirigir un sincero llamamiento para garantizar que todos se comprometan a respetar el statu quo de la ciudad, de conformidad con las pertinentes Resoluciones de las Naciones Unidas”, manifestó.

“Jerusalén es una ciudad única, sagrada para los judíos, los cristianos y los musulmanes, que veneran los Santos Lugares de sus respectivas religiones y tienen una vocación especial a la paz”, agregó el Sucesor de Pedro.

“Ruego al Señor que esta identidad se conserve y fortalezca en beneficio de la Tierra Santa, de Oriente Medio y el mundo entero y que la sabiduría y la prudencia prevalezcan, para evitar agregar nuevos elementos de tensión en un mundo ya convulsionado y marcado por muchos y crueles conflictos”, dijo Francisco.

Precisamente, el presidente norteamericano Donald Trump anunciará este miércoles cuál es su decisión sobre el tema que tiene en vilo a Medio Oriente: el traslado de la embajada de EE.UU en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén.

La mayoría de los países musulmanes han protestado por la posible decisión que significaría el reconocimiento de la ciudad sagrada como capital de Israel.

Por décadas el estatus de Jerusalén ha sido objeto de contienda entre israelíes y palestinos que la reclaman como su capital.

Actualmente, la Comunidad Internacional no reconoce los reclamos de Israel y Palestina que en 1980, respectivamente, han declarado la ciudad como su capital. Los palestinos se asignaron la parte Este como sede de su estado y los israelíes toda la urbe.

Las tensiones están al rojo vivo luego de la informaciones que llegan desde la Casa Blanca. Los líderes árabes han llamado al presidente Trump para alertarlo de las consecuencias.

Así, en vísperas de la probable declaración oficial de Washington, el número uno de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, llamó al papa Francisco para que con un discurso impida la ‘implementación del plan’ de Donald Trump. 

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, especificó que la conversación tuvo lugar “por iniciativa de Abás“.

Según informes de la agencia palestina Wafa, Mahmud Abás recurrió al presidente ruso, Vladimir Putin, al rey de Jordania, Abdullah II, y al presidente francés, Emmanuel Macron.

En particular, Abás informó a Putin de  las “amenazas a la ciudad de Jerusalén” y al “grave impacto” que habrá en la región con el traslado de la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. 

El presidente de la ANP declaró: “Tenemos que movernos inmediatamente para proteger Jerusalén y sus santuarios islámicos y cristianos que están expuestos a riesgos”.

El mundo está en vilo ante la decisión del presidente Trump, a quien  le corresponde firmar una medida para postergar el traslado de la embajada en Israel, algo que han hecho semestralmente todos sus antecesores en la Casa Blanca desde que en 1995 el Congreso aprobara la resolución.

Audiencia del Papa a comité palestino 

Por otro lado, el papa Francisco ha recibido este miércoles antes de la audiencia general en el Vaticano a una delegación palestina, huésped del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, venida a Roma para explorar los caminos para la creación de un Grupo de trabajo permanente para el diálogo entre el Vaticano y la Comisión Palestina para el Diálogo Interreligioso.

Francisco aseguró que para la Iglesia Católica es una “alegría construir puentes de diálogo con la comunidad, personas y organizaciones”, y ciertamente, una “alegría particular hacerlo con personalidades religiosas e intelectuales palestinas”.

Asimismo, manifestó que para nosotros los cristianos, la “Tierra Santa es la tierra por excelencia del diálogo entre Dios y la humanidad. Un diálogo culminado en Nazaret entre el Ángel Gabriel y la Virgen María, un evento al que también se refiere el Corán”, manifestó.

Por tanto, el líder de la Iglesia católica ha acogido esta disposición a fortalecer el diálogo bilateral entre la Santa Sede y Palestina, para fomentar un mejor conocimiento y estima recíproca. De hecho, insistió, la “primera condición” del diálogo es el respeto mutuo.

El Papa recordó que este acercamiento ayudará a todos, en especial a los grupos palestinos y en particular a la pequeña comunidad cristiana, disminuida por la emigración.

En su discurso, el sucesor de Pedro también ha agradecido al presidente palestino, por su trabajo en favor de los cristianos palestinos.

Fuente: es.aleteia.org 

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