Kiko Céspedes: “Gualeguaychú es bien chévere”

Nació en República Dominicana. Fue corista de Celia Cruz durante cuatro años. Trabajó como actor para Ideas del Sur. Se enamoró de una gualeguaychuense, y desde hace poco más de un año vive en el sur entrerriano donde da clases de ritmos caribeños y anima fiestas.

Por Sabina Melchiori

Se llama Vicente Antonio Céspedes Almanzar, artísticamente: Kiko Céspedes. Nació en Santo Domingo, allí donde los conquistadores españoles fundaron la primera ciudad, tras su desembarco.

Kiko y todos los dominicanos, se refieren a su isla como “Quisqueya”, que significa “madre de todas las tierras” en el idioma de los Tainos, sus habitantes originarios…ya extinguidos.

De niño, solía ir a la costa a darse chapuzones, nadar, bucear, tumbar mangos y comerlos bajo la sombra. Y en vacaciones amaba ir a la casa de su abuelo Vicente, en Tamayo, bañarse en el río, pescar y cocinar debajo de los naranjos y matas de plátanos.

Algo que también disfrutaba muchísimo el pequeño Vicente era ir hasta el malecón durante las fiestas patronales. Llegaban personas de todas las partes de la ciudad y las orquestas de merengue y bachata tocaban en vivo. “Yo me ponía en frente de la orquesta que podía y bailaba hasta que se tocara la última nota, era una discoteca bajo el cielo y frente al mar”, recuerda.

En sus momentos de soledad –que fueron muchos, según cuenta─, se iba a la orilla del mar, dejaba que el agua le mojara los pies y contemplando ese horizonte de olas y de sol soñaba con conocer el mundo. Evidentemente, el mar lo escuchó y lo llevó a otras costas. Hoy, a sus 51 años, cuenta con una trayectoria artística admirable.

Kiko Céspedes

¿Cuándo y de qué manera descubriste tu vocación?

Recuerdo que tanto en el bachiller como en la universidad cuando se armaban los bonches mis compañeros siempre me elegían para armar la movida y empezar el baile, yo rompía el hielo sacando a bailar a las chicas. Me encantaba bailar.

En 1987 me gradué de bachiller en Ciencias y Letras en el Liceo Estados Unidos de América, luego empecé a estudiar Administración de Empresas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pero no pude terminar la carrera debido al cambio repentino que dio mi vida en lo personal. Tuve que irme de mi casa ya que no soportaba el yugo y la violencia de mi padre.

El destino me llevo a Bávaro, Punta Cana, donde empecé a trabajar como guía de turismo y una vez más aparecen las luces y el escenario en mi vida… Mirando los shows en el hotel veía las luces, los colores, el despliegue escénico y tantas parejas bailando que se me aceleraba el ritmo cardíaco, la sangre a mil recorriendo mi cuerpo, los pies se me movían solos.

¿Qué (o quién) te trajo a Argentina?

Una mañana se me acercó un compañero de trabajo y me dijo “Kiko, hay una chica argentina amiga que te vio bailar anoche y quiere conocerte y bailar contigo. Pues a la noche me la presentaron, bailamos, y empezamos una relación. Pasado un gran tiempo, me invitó a visitar Argentina.

Recuerdo que esos primeros días yo contaba los negros con una mano y me sobraban los dedos ¿dónde están los negros? Me preguntaba…

Me enamore del país y decidí quedarme ¡las vacaciones de 15 días se convirtieron en eternas! Me gustó la cultura y al gente y me fui adaptando. Una noche fuimos invitados a un evento turístico donde se encontraba el embajador de mi país entre otras figuras del ambiente turístico. Había un señor que conducía y yo noté que el ambiente estaba muy frio y aburrido, entonces pedí prestado el micrófono y me presenté hablando de mi país. Terminé bailando un merengue y el ambiente cambió totalmente, al terminar, me pasaron tarjetas para que hiciera eso mismo en diferentes eventos. En ese momento fue donde empecé a definir lo que quería hacer y me prepare para dar clases de baile. Era el año 1991. Estudié formación integral del actor, técnicas de la voz, locución.

«Puse un anuncio en el periódico Clarín como profesor de salsa y merengue. Las primeras personas que llamaron creían que se trataba de clases de cocina, por lo que tuve que cambiar el concepto del anuncio».

Kiko Céspedes

En el ‘93 se puso de moda en Argentina Celia Cruz y la gente empezó a tener más idea de los ritmos caribeños. Puse una escuela de danza, y en compañía con unos socios abrimos una discoteca que se llamó Sansón.
En 1994, a través de un casting fui elegido como bailarín y coreógrafo y tuve el maravilloso placer de compartir escenario con Celia Cruz, Tito Puente, Marc Anthony, Oscar De León y Tito Nieves, entre otros grandes artistas.

Luego de este proyecto tuve la dicha, gracias a Dios, de formar parte de los coros de la orquesta de Celia Cruz con la cual participé de varias giras. Tuve el placer de bailar junto a la orquesta DLG la cual estaba muy de moda con sus temas “La quiero a morir” y “Volveré”.

Luego se puso muy de moda “La vida es un carnaval”, tema que se eligiócomo cortina musical para la tira “Buenos Vecinos”, que se emitía por TELEFE junto a Moria Casan y Hugo Arana… en esa tira participé como actor. Al mismo tiempo realizaba teatro en el Metropolitan con la obra “Bola de nieve”, ganadora de un premio Ace 1998 con la cual nos fuimos de gira a España.

Otras de las experiencias fue el espectáculo LATIN FANTASY. Con esta compañía nos fuimos a California, Hollywood, Santa Mónica, BverlyHills, y el oriente…Japón, Taiwán, Tipei,Taichon entre otros.

Con Tito Puente

Y ahora vivís en Gualeguaychú… contanos cómo llegaste acá

En el 2001 regresé a Dominicana y trabajé como vendedor en un call center del cual terminé siendo Supervisor Senior del Departamento de Calidad. Al terminarse el contrato me ofrecieron irme a Miami pero sin la seguridad de continuación laboral. Por otro lado tenía la posibilidad de volver a Argentina, así que ni lo dudé.

A mi regreso a Buenos Aires, en Argentina la salsa ya no era negocio como antes, así que empecé de cero. Manejé un taxi durante 3 años mientras regaba curriculum y en el taxi conocí una chica de Gualeguaychú, le pasé mi tarjeta., después me llamó, empezamos a hablar, se dio una cosa linda y aquí estoy, me jaló.

¿Qué te gusta de esta ciudad y qué extrañás de la tuya?

Descubrí en Gualeguaychú una ciudad maravillosamente bella, tranquila, que me dio mucha paz espiritual y emocional. Me he sentido muy bien acogido aquí, he conocido gente muy linda y de corazón grande. Me gusta la humildad de la gente y me siento identificado con una de las pasiones que se vive aquí, el carnaval. Nunca vi un espectáculo tan hermoso y con tanta vibración. Algún día me gustaría animar una de las comparsas.

De República Dominicana y de Buenos Aires extraño mucho a mis tres hijos: Abdiel, Brizza y Frederick, mi primogénito argentino. A mis tres hermanos en la isla…También nadar en las playas, tomar un licuado de mango debajo de las palmeras, caminar por el malecón. Ir a bailar merengue toda la noche con la orquesta en vivo.

De todo lo que has hecho y hacés (las conducciones, la danza, la actuación, etc.), ¿qué es lo que más feliz te hace?

Todas forman parte de la pasión que corre por mis venas, se me estremece el alma y el cuerpo dando una clase, es increíble la energía que emana de mi interior y amo transmitirla. Y la satisfacción que se siente en cada aplauso luego de una función actoral es sublime. Ni te cuento lo que siento al ver las caras de felicidad de quienes tengo frente a mí en una animación o conducción, cuando los hago divertir y liberar emociones, eso no tiene precio.

Revista Gente, junto a Carina Rabolini

¿Sabés bailar alguna danza típica argentina, o te gustaría?

Desafortunadamente aún no pero si me encantaría mucho. Me apasiona ver bailar tango. En los principios de los 90 empecé a tomar clases y llegué hasta la base y hacer el 8, no pude seguir por todos los compromisos que empecé a tener pero ya retomaré.


¿Cualquiera puede bailar salsa (y demás ritmos caribeños) tan bien como vos, o hay algo especial que se trae en la sangre o se «mama» del paisaje?

Cualquier persona que se lo disponga puede aprender a bailar tanto la salsa, como merengue bachata y cualquier ritmo caribeño sin importar sexo ni edad.Yo he tenido la gran dicha de tener alumnos de todas las edades, incluso, actualmente tengo alumnos de 10 años. En mis clases a parte del aprendizaje lo acompaño con soltar el estrés agregar un toque de alegría y diversión ejercitar el cuerpo y pasarla bien en cada clase.

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