LA CAÍDA DE LOS GLÓBULOS ÉTICOS

Cuando en la práctica política de una nación ciertos operadores sufren la merma de los glóbulos éticos con fuerte caída de las defensas morales, es grave. Pero más grave aún resulta que tal quiebre sea consentido por sectores de la sociedad, tomando estas faltas como algo normal. Peor aún, como un rasgo de picardía y viveza que saca pasaje de primera en el tren de las malas artes. La decisión de dos ex funcionarios ultra kirchneristas (que otrora le juraran fidelidad al matrimonio patagónico) de abandonar el barco K no sin antes ofrendarles graves vituperaciones, al parecer había sido “sin querer queriendo”. La corriente sanguínea que trasladaba sus principios, abruptamente modificó su RH ideológico sin pudor alguno. Las pruebas de su desvergüenza no están guardadas en historia clínica alguna, sino en las hemerotecas trituradoras y la memoria colectiva. Alberto Fernández y Sergio Massa acaban de dar una muestra de descaro en sociedad con una ex mandataria sin escrúpulos. 

 

Luis María Serroels
Especial para INFONER

 

Frente a estas muestras de extraña fidelidad entendida por personajes que tienen un legajo ya imposible de corregir en el archivo de la anti ética, algunos signos alentadores asoman en el ámbito de la justicia. Es que se si fortalece la impresión de que el Poder Judicial argentino hace agua por diversas goteras hasta convertirse en un virtual aliado de la mala política, nada se le puede exigir a los otros dos poderes (ni a nadie). Si el gran reaseguro de los derechos ciudadanos se resquebraja, toda la sociedad entra en crisis.

El ya blanqueado plan de ambos Fernández en el sentido de que vueltos al poder manejarían todos los hilos posibles para alumbrar un indulto generalizado que permita liberar a sus ex colaboradores procesados o condenados por corrupción, podrían tener dos interpretaciones.

Una, que este anuncio busque apaciguar a quienes no vacilarían en ampliar sus declaraciones con datos comprometedores y por ende poner muy nerviosos a los forjadores de Unidad Ciudadana. En tal caso, los kirchneristas más sospechados deberían aprender a dormir con un ojo abierto.

La otra, que sea precisamente esa noticia tranquilizadora para los ladrones públicos y a la vez agraviante para un Poder Judicial muy cuestionado últimamente, la que aliente a la ciudadanía a evitarlo mediante el simple acto de repudiarlo con su voto en cada urna. Un virtual búmeran.

No pocos podrían pensar que si se anticipa aquella tan riesgosa como insólita maniobra sería porque los operadores kirchneristas tendrían una media palabra de por medio desde la calle Talcahuano. Pero no es así. Desde la Corte Suprema ya surgieron advertencias que traducen el previsible malestar de los magistrados, no exento de indignación.

Carlos Rozenkrantz, Ricardo Lorenzett y Horacio Rosatti anticiparon que defenderán la Constitución frente a este despropósito K. Es que se busca disolver el Poder Judicial, revisar las condenas a presos políticos (considerando que los corruptos del Estado lo son) y que haya “jueces militantes”.

Ya han surgido advertencias que darían por tierra un plan que solamente el rebelde garantista Eugenio Zaffaroni podría acompañar: las condenas no serán revisables y tampoco se aceptarían embestidas suicidas.

Así las cosas, el pintoresco y virtual vocero ad-hoc del Papa, Juan Grabois, salió con los tapones de punta contra Miguel Pichetto, afirmando que “se prostituyó por un cargo” y sumándole los calificativos de “traidor y cruel”.

La historia suele ser malvada a la hora de refrescar la memoria. Cuando en 2007 Cristina Fernández incorporó al radical Julio Cobos en la fórmula presidencial y en 2011 al ucedeísta Amado Boudou –que hoy en un juicio unificado tiene un pedido de condena de 5 años- ningún kirchnerista le puso objeciones. Tampoco cuando Carlos Menem incorporó a su staff ministerial al ex procesista Domingo Cavallo (menos aún cuando se depositaron en las cuentas de Santa Cruz U$S 500 millones producto de regalías petroleras cuyo destino final se perdió en la más brumosa lontananza).

En nuestra comarca, la justicia entrerriana ha debido enfrentar chicanas de diversos colores (en especial los vergonzosos fueros hechos a la medida de la impunidad y erróneamente aplicados), para que los responsables de mágicos ingresos producto de la corrupción más descarada sigan libres y hasta se mofen de jueces y fiscales.

El ardid de refugiarse en fueros parlamentarios o legislativos donde tanto el art 69º de la Carta Magna como el 114º de la Constitución de Entre Ríos prohíben que un senador o diputado sea arrestado salvo que sea sorprendido en flagrancia, debería ser revisado (se aclara que esta prerrogativa rige desde el momento mismo en que un acto eleccionario los consagre y aunque no se hayan instalado en sus respectivas bancas).

Lo que no se clarifica es cómo obrar cuando los hechos por los que se demanda la citación y/o detención sean anteriores al acceso a una banca. Por ello no es equivocado definir que en ciertos casos, los cuerpos legislativos actúan como virtuales aguantaderos de delincuentes.

Quienes se aferran a esta ventaja es porque temen ir presos. Es bueno citar que a pocos días de asumir su actual cargo, el gobernador Gustavo Bordet sugirió que quienes tengan cuentas que aclarar en la justicia soliciten licencia especial hasta que hayan aclarado su situación. Ello nunca ocurrió y peor aún, algunos hasta asumieron roles protagónicos en el poder legislativo. ¿Adónde fue a parar la pureza y la moral de las instituciones? En las bancas existe un acuerdo de protección cómplice. Recordemos que los fueros impiden detenciones pero no exceptúan de acudir ante los estrados para responder la requisitoria de los magistrados. Allí impera el “hoy por ti y mañana por mí”.

Mientras tanto en los albañales de la política ciertos personajes que sueñan con pasadas épocas, buscan cómo colgarse de sacos ajenos. En la puja preelectoral, pareciera que todo vale. Tras el fenomenal apagón del domingo 16, el oportunista Alberto Fernández le exigió una explicación al presidente Macri antes de que se haya investigado el origen (también el políticamente volátil Sergio Massa no desperdició le oportunidad para ganar espacio).

Hurgando en los buscadores hallamos infinidad de apagones en países del primer mundo, incluso con duración de días, semanas y hasta meses. En nuestro continente la mayoría de sus gobiernos padecieron estos contratiempos no deseados. Cuando los reiterados apagones de 2013 que afectaron a millones de hogares, comercios, reparticiones y servicios públicos porteños y del Gran Buenos Aires, ¿quiénes gobernaban? ¿Y qué decir de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz que no se iniciaron por vicios en la adjudicación que generaron marcadas sospechas con sello K y hoy se piensan relicitar?

Más atrás en el tiempo, cuando el Congreso sancionó una ley para el desarrollo de la energía eólica, Menem la vetó. De este mandatario, Néstor Kirchner dijo que fue el mejor presidente de la historia. Es el mismo Menem que en 2003 se bajó del ballotaje liberándoles a los K el camino a la Casa Rosada.

Si quienes han sido duchos en profesar la doctrina del “roban pero hacen” serán habilitados por la justicia electoral, sólo faltará que se retiren de los contenidos de los planes de estudios las grandes hazañas de enormes patriotas que nos dieron una nación y fallecieron sumidos en la pobreza. Será el momento en que su sueño se perturbe.

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