La columna de Otarán. El radicalismo en Cambiemos

La Sra. Directora me sugirió que escribiera sobre el radicalismo dentro de Cambiemos. Así que intentaré delinear por qué el radicalismo está en Cambiemos. Y diré más: que por el momento, no podría estar en otro lugar.
Debo reconocer que la razón por la que el radicalismo está en Cambiemos, antes de la Convención Nacional de Gualeguaychú, no me era tan evidente. La auscultación sólo del ámbito del Comité y del círculo que frecuentaba, más la inscripción de la UCR como miembro de la Internacional Socialista, me impedían una mirada más amplia en la búsqueda de consensos para derrotar al kirchnerismo. Mi límite era “la derecha”. Y tristemente veía “la izquierda” anclada en los dogmatismos y la egolatría de sus gurúes.

Luego del triunfo de Cambiemos, aprendí que las encuestas y los sondeos de opinión, aún con los vicios que suelen presentarse, son datos que la militancia debe incorporar junto al trabajo en los distintos frentes barrial, sindical, universitario, etc. (Democracia de audiencias).

La convocatoria al frente Cambiemos se hizo desde la necesidad de restablecer la República, el Estado de Derecho y la Democracia, que los 12 años de populismo kirchnerista, por la influencia directa de su líder con las masas, habían comprometido al extremo de anular la voluntad del Congreso con imposiciones de mayorías automáticas, y no se podía agregar una coma a los proyectos que enviaba el Ejecutivo, así como éste avanzaba sobre el Poder Judicial y la libertad de prensa y crecía más y más el clientelismo y el empleo estatal, con una economía estancada.

Cambiemos permitió dejar atrás un régimen viciado por el ejercicio del poder. Se pudo volver a contar con información de estadísticas veraces, volvimos al mundo, al comercio y al crédito internacional, bajó la inflación, salimos del cepo cambiario, la libertad de prensa dejó de estar amenazada, se empezó a cumplir la deuda de los jubilados y con las provincias, entre otras cuestiones que eran difíciles del resolver dada la magnitud de la crisis. Por supuesto que hubo y hay puntos que pudieron ser mejor gestionados, como las tarifas, los medicamentos o la quita de subsidios a discapacitados. Pero esto, precisamente, es lo que lleva a la UCR en esta instancia electoral a buscar la preponderancia de sus hombres en la conformación de las listas a candidatos a diputados nacionales. Por su mayor sensibilidad social y experiencia política y de gestión, que sus socios.

En concreto, el radicalismo está en Cambiemos porque sigue siendo una estrategia electoral válida y necesaria para avanzar en el cambio del modelo político, económico y social, contrario al populismo, o a la cirugía mayor que propician los liberales a ultranza. Es una herramienta que el pueblo sigue demando para que Argentina alcance el siglo XXI.

No empaña mi afirmación el hecho que en algunos distritos la UCR abandonó Cambiemos. La convivencia política tiene lo suyo, y el PRO es un partido en expansión que responde electoralmente a lo que se denomina “democracia de audiencias”, y en tanto se enfoca en el espectador, desatiende –o rechaza como de la vieja política-, el vínculo del militante con la gente y la necesaria articulación que cumplen los partidos políticos dentro del Estado. Sin dudas es por esto las idas y vueltas que observamos en algunos temas de alto impacto y sensibilidad social (improvisación). Y definitivamente, si el PRO cruzó la General Paz y tiene fiscalización una elección nacional, es por la presencia territorial de las infinitas parroquias radicales a lo largo y ancho del país. Do ut des, decían los romanos. Te doy para que me des. Consenso, no imposiciones. Ganar ganar, dice el paradigma igualitario de la mediación razonable, aplicable a infinitas circunstancias donde hay que zanjar conflicto de intereses, como la política.

Así, el radicalismo está en Cambiemos porque debe responder a un electorado que maduró más que sus burocracias dirigenciales, su ombliguismo y recetas perimidas; que necesita impere la ley, se le asegure libertad individual, educación, salud, el ejercicio del comercio y una economía que cree fuentes de trabajo, proteja al consumidor y cuide el medio ambiente, prestaciones mínimas para resolver la crisis.

La UCR en Cambiemos es un matrimonio para siempre? Hemos visto que no. La dinámica social y los principios que insuflan los partidos de la alianza, sus distintos métodos de análisis, la fidelidad a la doctrina de cada uno, la formación y la impronta de sus dirigentes, demandan y demandarán nuevos posicionamientos para proveer nuevas soluciones. Imaginemos que el PRO se vigorice como partido nacional y dispute con la UCR los cargos electivos en todas las instancias de gobierno. Es decir, los socios mayoritarios hoy en la alianza, cada uno por su lado. (De nada. La utopía sirve para caminar).

Digo, el radicalismo es un partido moderno que hunde sus raíces en lo profundo de la argentinidad. Reivindica para sí la gesta de mayo, las luchas montoneras y la Constitución Nacional. Su programa siempre fue la vigencia de la Constitución, que desgraciadamente y aun entrado el siglo XXI, no rige plena en nuestro país. Los dolores que nos quedan, son las libertades que nos faltan.

Finalmente, la excusa. Mis 36 años de militar la UCR no me financian credibilidad. Seguramente existen otras miradas que nieguen lo que digo o lo expliquen mejor o aun con otros argumentos. Pero es mi verdad y dejo cumplida la sugerencia. Sin odios para nadie, con amor para todos.

 

Fabián Otarán – abogado, radical.

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner