La destrucción del país y el renacimiento de la esperanza

Algunos analistas sostienen que la gestión actual es un combo entre brutalidad e intencionalidad, pero lo cierto es que el fin de todo proyecto neoliberal se está concretando con creces. Según datos del INDEC de este gobierno hacia finales del ciclo kirchnerista la distribución de la riqueza para el conjunto de los trabajadores en relación al PBI alcanzaba el 53.5%. Justamente con este punto tiene que ver la Economía, es decir, ¿Para quién se distribuye la riqueza? A lo largo de nuestra Historia la gran porción siempre le favoreció a los dueños del capital, pero sólo tres proyectos populares pudieron alcanzar o superar el denominado fifty – fifty, el primer Peronismo 50.84% en 1954, el segundo Peronismo con 48.46% en el año 1974 y el Kirchnerismo hacia el final del mandato con el indicador mencionando anteriormente. Hoy, este Gobierno ha reducido en más de 8 puntos esa participación de los trabajadores llegando al 45,2%.

 

Por Juan Pablo Enriquez (*)

 

Hace pocos días se cumplieron tres años de la gestión CAMBIEMOS al frente del Gobierno Nacional y la verdad que el cambio prometido ratifica la estafa que sufrió gran parte de la población cuando eligió como alternativa de poder para gobernar a esta opción política. Precisamente, de eso se trata el neoliberalismo, de generar un sentido común para imponer a los afectados los propios intereses de los dueños del capital.

Los indicadores son catastróficos en cada uno de los puntos que puedan analizarse.

En los últimos días pudo conocerse un resumen elaborado por el Centro de Economía Política Argentina – CEPA que es lapidario y entre algunos datos pueden enunciarse estos:

 

 

 

En cuanto a la devaluación producida alcanza casi en 3 años el 300% superando ampliamente la producida durante los 12 años de Kirchnerismo. Esto implica que se ha originado una brutal transferencia de la riqueza desde la clase trabajadora al sector económico dominante.

Las 30 empresas más importantes del país durante el 2018 obtuvieron una rentabilidad superior a los 450 mil millones de pesos, cifra similar a todo el ajuste diagramado por el ejecutivo nacional para el venidero periodo 2019. Esto no se debe al aumento de las exportaciones que permanecen casi inalterables, sino a la diferencia en el tipo de cambio.

Las tasas de interés superiores al 70%, por cierto las más altas del mundo son una bomba de tiempo que no permite diagnosticar con precisión cuanto podrán contener el alza del tipo de cambio, lo único cierto es que es insostenible para el funcionamiento de la economía una tasa tan alta, liquidando al crédito para las pymes y generando una consecuente caída del consumo y recesión.

Mientras el conjunto de la sociedad paga más caro cada uno de los productos indispensables para vivir como el pan, la leche y la carne, esa porción de la riqueza ha sido transferida a los más ricos del país.

 

 

Mientras se ajuste en los programas sociales, sanitarios y educativos como ya viene ocurriendo faltando comida, útiles y vacunas, hay algunos empresarios que transformaron esos elementos en mayor riqueza para sus propias arcas.

Este es un modelo de extremada injusticia y de una violencia exacerbada, cuya similitud con el modelo de valorización financiera (1976-2001) es absoluta: privilegia la especulación por sobre la producción, abre irrestrictamente el ingreso de productos importados devastando nuestra industria nacional y pulverizando el funcionamiento del mercado interno.

Inevitablemente esto termina en hambre, pobreza, desamparo y conflicto social. No es casualidad que la conformación de nuestro sistema educativo y cultural aún a la fecha no haya puesto en evidencia este saqueo diagramado por la clase dominante. He aquí tan gráfica la reflexión de Antonio Gramsci “Quien controla las palabras, controla la realidad”, tan aplicable al sistema educativo, cultural y mediático de este país.

Mientras un trabajador estigmatice a los beneficiarios de derechos de subsistencia denominados “planes” y no ponga en cuestionamiento a los verdaderos ricos que despojan sistemáticamente sus sueños, la posibilidad de continuar teniendo por la vía democrática gobiernos que atenten contra sus propios intereses sigue latente.

 

 

Si bien el trabajo de CEPA en semanas se desactualizada por el nivel de descalabro que atraviesa nuestra economía, en cuanto a la inflación ya estamos alcanzando el 50% anual y seguramente lo vamos a superar cuando en enero se conozca el dato de diciembre.

El problema de la inflación, es que ha sido un gran inconveniente que han tenido los diferentes gobiernos en el país, pero en este caso estamos llegando a una diferencia superior al 20% con el promedio de paritarias, lo cual implica una enorme pérdida en la capacidad de compra de los asalariados.

Ese es el gran flagelo y no la inflación en sí, porque en la gestión anterior los niveles paritarios siempre la superaron y por eso se veía permanentemente capacidad de compra con récords de ventas y consumo durante el periodo, más allá de algunos altibajos.

De aquí subyacen el enorme desgaste de los salarios promedios, el salario y la jubilación mínimos.

 

 

 

Además, surge una reflexión fundamental, ¿Cuál ha sido el rol de la oposición durante este tiempo? Sobre todo, en lo concerniente a acompañar leyes que han traído como consecuencia situaciones irreparables para nuestro tejido social como el pago a los fondos buitres, la reforma jubilatoria y el reciente presupuesto de hambre.

Es aquí entonces, donde el rol de Gobernadores y dirigentes de relieve de la oposición puede calificarse como muy cuestionable. Por cuidar supuestamente la recepción en término de las coparticipaciones se avaló el desguace del andamiaje productivo de las provincias, generando desocupación, cierre de pymes y caída de actividad, combos explosivos para cualquier población.

Entonces, es imprescindible repensar si sirve gobernar solamente para atender los magros salarios públicos victimas del ajuste, descuidando a la mayor cantidad de habitantes que vive de la actividad privada, que por cierto funciona cuando la economía crece.

 

En promedio en los tres años de Macrismo han cerrado casi 10 pymes por día, pero ese indicador se ha acrecentado en el último tiempo a 25 pymes diarias, con lo cual el panorama es desolador por más campaña de marketing y lobbies mediáticos judiciales que propugnen.

 

 

Por esta razón, cuando se ponen en comparación los modelos económicos del país con algunas de las administraciones provinciales sin contemplar nuestros procesos históricos es de una flagrante desfachatez y engaño, tiene más que ver con posturas políticas egoístas que pretenden regionalizar una discusión que es estrictamente nacional, esto se percibe además en los procesos de adelantamientos electorales que en muchas regiones como la nuestra, implican exorbitantes recursos y un absoluto descompromiso con el problema nacional.

En definitiva, adelantar los comicios provinciales es continuar avalando las decisiones del ejecutivo nacional, omitiendo la discusión que hay que dar, o proyecto de inclusión productivo o proyecto de exclusión especulativo.

El caso de Entre Ríos, es la prueba fiel de lo enunciado, según el último informe de Economía y Regiones, nuestra provincia es la peor en razón de la caída interanual de la actividad.

 

 

Uno de los puntos de mayor gravedad es el endeudamiento, al igual que el modelo de Martínez de Hoz donde se había recibido un país desendeudado con todo lo que ello significa en materia de independencia económica y soberanía política, este gobierno se ha encargado de hipotecar la vida de las próximas generaciones superando el 100% del indicador Deuda/PBI, lo cual será un tema de difícil abordaje para el próximo gobierno porque el mundo cambió.

El estrepitoso nivel de endeudamiento conlleva un crecimiento en el pago de intereses de deuda a los acreedores, resignado partidas para escuelas y hospitales en virtud de cumplir con estos sectores, en muchos casos, socios estratégicos de funcionarios del ejecutivo nacional.

Para el neoliberalismo gobernar en un permanente negocio, es corrupción por esencia y la sensibilidad sobre el sufrimiento de la población se reduce a las campañas de marketing.

 

 

Ahora bien, el escenario es muy difícil para los tiempos que se vienen, los cuales seguramente pondrán al poder judicial en el centro de la escena, hostigando opositores y generando miedo para que nadie obre en contra de lo establecido.

Como es innegable el permanente descreimiento en esta gestión, es una obligación para todo el arco opositor reunir fuerzas con el cometido de enfrentar al poder real con todas las potencialidades posibles en un frente de amplitud histórica.

Será inminente para volver a levantar de las cenizas al país una nueva renegociación de deuda que pueda pagarse sin someter al Pueblo a incesantes ajustes, litigando las porciones ilegitimas e inyectar recursos en el mercado interno para nuevamente generar la virtuosidad en el ciclo económico que depare en un crecimiento con distribución equitativa.

Actualmente, desde los rincones recónditos de nuestras clases más castigadas, con el ánimo de revertir todo este malestar, crece desde el pie, el nombre de la esperanza y esa esperanza, tiene cara de mujer.

 

 

 

(*) Contador Público egresado de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos

Miembro de EPPA (Economía Política Para la Argentina) y del Centro de Análisis de la Realidad Argentina

Docente en la Universidad Autónoma de Entre Ríos

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