La investigación que desenmascaró a la ciudad del carnaval

Este jueves, la mayoría de los habitantes de Gualeguaychú supieron lo que ya sabían, otros se indignaron doblemente: por los hechos denunciados y porque notaron que sus vecinos ayudaron con su silencio a ocultarlos. La investigación periodística de Daniel Enz sobre Gustavo Rivas ya avanza en la Justicia entrerriana.

 

Por Sabina Melchiori

 

“Los abusos del doctor” ese es el título principal de la edición 1063 de la revista Análisis, que dirige desde hace 27 años el periodista Daniel Enz. En la tapa aparece bien de cerca la mitad del rostro del abogado gualeguaychuense Gustavo Rivas y en letras blancas sobre el fondo oscuro se adelanta lo más crudo de los resultados de una investigación de más de un año y medio:

“Durante más de 40 años, el abogado, historiador, personaje ilustre de Gualeguaychú y ex candidato a gobernador por la Ucedé, Gustavo Rivas, cometió graves abusos y corrupción de menores en su ciudad. Los cálculos más moderados indican que, por lo menos, corrompió a más de 2.000 adolescentes de entre 15 y 16 años, entre 1970 y más allá del 2010. Les pasaba videos pornográficos, los masturbaba, les practicaba sexo oral, se hacía penetrar o colocar elementos importantes en su ano, en encuentros semanales en su casa. Nunca nadie lo denunció ante la justicia por temor al poder que sigue teniendo en la sociedad de Gualeguaychú”.

Lo que sigue en las páginas 2, 3, 4, 5, 6 y 7 de la revista es una descripción escalofriante de una investigación que comenzó en febrero de 2016 y se terminó la misma semana de la publicación. Enz cuenta que se habló con por lo menos 80 personas, entre las que había víctimas, padres, abogados, autoridades judiciales, ex magistrados, referentes sociales y dirigentes políticos. El relato se complementa con mucho material fotográfico de las propiedades de Rivas, de su presencia como disertante en actos públicos y de gobierno y de él disfrazado de mariposón durante un viaje de egresados a Bariloche.

Mediante un recuadro, se destaca la declaración de una de las víctimas:

“Para mi fue duro y traté de dejarlo atrás. Es complicado remover todo eso. No lo hacía ni por necesidad, porque mis viejos nunca me dejaron faltar nada. Cosas que uno hace cuando es pibe. Uno ahora es grande y con hijos; y llego a la conclusión que fue de locos lo que nos hizo Rivas. Yo tenía 15 años. La modalidad siempre era la misma. Íbamos en grupo de 4 o 5 y éramos compañeros de colegio. Ibamos a tomar algo, a hacer la previa, a la casa de calle Mitre 7. El nos invitaba; no era profesor nuestro. Llegábamos a la casa los sábados; antes de salir al boliche, después de las 12 de la noche. Nos sentábamos a tomar algo abajo, a comer algo y nos iba invitando a subir arriba, a su habitación, uno a uno. Todo era a cambio de dinero. Arriba tenía tres dormitorios y uno de ellos era para las prácticas sexuales. Era una cama con control remoto, de una plaza y media; tv, con una luz normal de arriba, con música. Ahí te practicaba sexo oral. El ofrecía también que lo penetráramos. Tenía un pago determinado por cada cosa. Si lo penetrábamos se cobraba más que sexo oral. Era como el equivalente a 200 o 300 pesos de ahora. También se hacía introducir cosas. Eso lo hacía tras hacernos subir en grupo. Nosotros le tuvimos que colocar un elemento importante en su ano, después de colocarle vaselina o no sé que aceite, mientras él hablaba todo el tiempo. Nos hacía colocar profilácticos; se cuidaba mucho”.

No hay quien termine de leer la publicación sin conmoverse, aún aquellos que habían escuchado los rumores sobre las fiestas que se realizaban en la casa de Rivas en Urquiza al Oeste, o en su barco “Frenesí”, o donde vive actualmente: en Mitre 7, a pocos pasos de la Jefatura Departamental de Policía de Gualeguaychú. Verlo escrito en una revista donde se han publicado las investigaciones periodísticas más relevantes de esta provincia, y documentado, es otra cosa.

El efecto en la sociedad gualeguaychuense fue inmediato, hubo conmoción, sorpresa, indignación. Fue el tema del día, tanto en las calles como en las redes sociales; incluso en el muro de Facebook del mismísimo Gustavo Rivas, donde los usuarios no escatimaron insultos y le dejaron escrito “pedófilo inmundo”, “enfermo” e “hijo de re mil puta”, entre otras cosas.

La Justicia, por su parte, tomó intervención de oficio y realizó un allanamiento de más de cinco horas de duración en el domicilio de Rivas. Según confirmó diario ElDía, “los fiscales ordenaron el secuestro de unos 100 videos almacenados en diferente formatos, VHS, Súper VHS, 8mm, además de material tecnológico como tablets, computadoras, discos rígidos, diskets, CD ROM, CD, una cámara Polaroid, un proyector y una cámara para filmar en Súper 8”.

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