LA POLÍTICA DEL ABSURDO

Promediando 2019, en nuestro país se asiste a la concurrencia de factores y sucesos que en nada ennoblecen la práctica política y peor aún, acentúan una fuerte y creciente tendencia hacia el absurdo. Resulta ciertamente repugnante que la vida nacional se enmarque sin rubor alguno de acuerdo a las estimaciones a veces tramposas que gobierno y oposición realizan sobre sus posibilidades de ganar terreno mirando hacia una contienda electoral. Ello deriva en la lógica de entrecruzar misiles retóricos entre el gobierno y la oposición, donde la habilidad dialéctica ocupa el centro de la escena. Se sabe que los presos de nuestras cárceles tienen derecho al sufragio, pero lo que nos sitúa en el plano del dislate es que haya personas encarceladas por cohecho que no por ello tienen vedado integrar listas electorales. Podría darse el caso de que los corruptos regresen a sus andanzas sin tropiezos, simplemente porque sus condenas no están firmes. ¿Quién se atrevería, llegado el caso, al desafío de ingresar a una cámara para sacar esposado a un legislador mano larga?

 


Luis María Serroels
Especial para INFONER

 

Cuando toda la ciudadanía sigue aguardando que la justicia dé pasos firmes y decisivos acelerando las graves causas que imputan a quienes saquearon el Estado, surgen listas que incluyen como candidatos a varios de los que protagonizaron la época más nefasta pos recuperación democrática.

Casi emulando las reglas de la Asociación del Fútbol Argentinos en materia de Libro de Pases a último momento, ciertos políticos se cruzaron de bando. Parafraseando a una novela nocturna del Canal 13, puede definirse la situación de quiebres morales y obsesión por saborear las mieles del poder, con el nombre de Argentina, tierra de traiciones y desesperanzas.

Apenas desembarcado en la Casa Rosada Mauricio Macri, sostuvimos en una nota que no debía demorarse en presentarle a la ciudadanía un informe pormenorizado del estado en que halló el gobierno. Y advertíamos que lo que no se informase al comienzo, no sólo se podría diluir en el trajinar cotidiano, sino que en algunos aspectos puede terminar imputándosele al recién llegado.

Pretender erosionar las estrategias del principal adversario como vía para ir modelando el perfil del propio, es una jugada sin garantía alguna. Con más razón si considerables porciones de sufragantes están optando por darle al cristinismo una nueva oportunidad, indultando a los corruptos en la pueril creencia de que en una nueva etapa se podrá reinstaurar la práctica de los subsidios desmedidos a costa del secamiento de las reservas del BCRA. Se pierde de vista que el incremento actual de esta masa de moneda extranjera es un imprescindible colchón destinado a responder por compromisos contraídos, sin obviar los esfuerzos por reducir el siempre jaqueante déficit fiscal. Para colmo el cristinismo ya no tendrá una réplica de Lázaro Báez, porque los controles serán otros.

Los cruces de vereda se tornaron una cuestión natural, sazonada con la añeja frase de que “el fin justifica los medios”, según sentencia atribuida al filósofo y político italiano Nicolás Maquiavelo (aunque muchos lo atribuyan a la mano de Napoleón Bonaparte que la escribiera en la última página de su ejemplar del libro El Príncipe).

Una simple vista de la composición de boletas presentadas al cierre del plazo el sábado 22, muestra de qué manera entró en descomposición lo que antiguamente se llamaba ética y lealtad política.

Como era previsible, se confirmó que Cristina Fernández se ha convertido en la gran titiritera del armado, obviamente guardándose para sí todos los resortes del poder interno, con absoluto dominio y potestad en todas las decisiones. El fenómeno de sometimiento a libro cerrado dejándole a otra persona el total de una conducción, decisiones, suele ser una herramienta que tarde o temprano cosquillea fuerte.

Hay candidatos que renunciaron a su honradez ideológica y rebobinaron sus otrora ataques aniquiladores contra el kirchnerismo, para convertir esa declinación en una vía de productividad y resurrección política aún a costa de rifar sagrados principios.

Otros, hasta hace poco tiempo empecinados en sentarse en el sillón mayor de la Casa Rosada, renunciaron a tanta apetencia para conformarse con alguna tajada sin condicionamiento alguno. Asimismo surgieron los militantes felpudo todo terreno, emulando a los muñecos tentempié que tambalean pero no se caen.

¿Cómo interpretar que la aparente dispersión hacia distintos puntos cardinales de la masa peronista, armando alianzas antes impensadas e incorporando figuras otrora paradas en la vereda de enfrente, no haya advertido el riesgo de dejarle servido a Mauricio Macri y Cristina Fernández el centro de la escena ante una eventual polarización?

¿Qué pensarán en los países sometidos a las leyes escritas y morales, al observar que en la Argentina los corruptos seriales, estén o no estén en las cárceles, podrán postularse para retornar a los cargos de los cuales se valieron para enriquecerse obscenamente?

¿Y de los jueces remolones que dejan pasar el tiempo sometidos a los ardides de los devotos de Nuestra Señora del Chicaneo? Al poder constitucionalmente avalado por la Carta Magna, se lo transforma en un aliado formidable para robar a mansalva.

Todo esto lleva a necesarias reflexiones. Siendo Unidad Ciudadana (hoy devenida en Frente de Todos) un acuerdo que reúne a personajes de flojedad ideológica con otros con causas judiciales graves abiertas en los tribunales de Comodoro Py, ¿qué motivos llevaron a Gustavo Bordet y Jorge Busti a aliarse con el cristinismo y no con el Consenso Federal de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey?¿Qué particulares criterios obraron para formalizar presuntos acuerdos secretos en cuya mesa de discusión hasta hubo una silla para el investigado judicialmente Sergio Urribarri? ¿Qué tramo incluyó darle prioridad a fuertes aliados del kirchnerismo al asegurarles bancas provinciales?

Cerrando esta nota, se conoció que la Corte Suprema de los Estados Unidos falló contra nuestro país en una causa generada por la presunta “argentinización de YPF” realizada por Néstor Kirchner y que su esposa más adelante deshizo, incurriendo en fallas que le dieron argumentos a terceros para reclamarnos U$S 2.000 millones.

Desde 2017 a la fecha Cistina Fernández acumula 7 pedidos detención que no prosperan porque se cobija bajo los fueros. Y encima puede presentarse para ser vicepresidenta de la Nación. Si ello ocurre, sólo se le podrá iniciar un juicio político.

En este contexto, los argentinos avanzan hacia las PASO con nunca resignadas esperanzas en una mano y en la nariz un fuerte tufillo a desconfianza. Además, no son muchos los que saben que estas compulsas que cada vez son más resistidas, demandan al país un costo de 4.600 millones de pesos.

 

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