La quinta fachada

Como arquitectos hemos sido formados para atender especialmente el diseño de la quinta fachada, herencia “corbusierana” y modernista. Le Corbusier, en uno de sus 5 puntos o reglas desarrolladas para el diseño arquitectónico fomentaba el uso de la misma:  La quinta fachada o el techo-jardín.

Por Damián Lemes – arquitecto. Mat CAPER 11680 / Mínimal estudio

 

Territorio inexplorado

 

Desde inicios del 1900 ya se contaba con la suficiente tecnología en la construcción para poder liberar al techo de elementos inútiles con lo que la propuesta de cubiertas planas, bajadas de agua pluvial camufladas y espacios ajardinados se convirtió en una idea factible.

El techo-jardín se entiende como un espacio privado que está en constante comunicación con el resto de la casa.

¿Pero en nuestra labor profesional, cuánto aplicamos de aquellos conceptos? Creo que muy poco y mucho menos la gente que construye espontáneamente.

Existen ciudades, como Salta, donde estas fachadas se exponen constantemente al encontrarse sobre valles. Allí, su vista aérea es la fundamental.

También sucede en ciudades con muchas edificaciones en altura desde donde puede tenerse un panorama visual urbano de la trama circundante.

Gualeguaychú, al igual que muchas ciudades entrerrianas nunca atendió especialmente su quinta fachada por diferentes motivos.

 

Transcribo algunos de los que a mi entender son significativos:

  • Generalmente son ciudades de baja escala con construcciones de no mas de un nivel sobre planta baja.
  • Desconocimiento en general del aspecto aéreo que tienen nuestras ciudades.
  • Desaprovechamiento del uso de cubiertas accesibles. Generalmente se piensa que las construcciones culminan en el último nivel de uso cubierto.
  • Al no ser una ciudad donde nieva, el uso de cubiertas con fuertes pendientes de pizarras o tejas es poco frecuente y mas bien se usa o ha usado por tradición. Esto redunda en una desvalorización estética al momento de observar ciudades desde niveles altos.
  • En general no existen grandes depresiones geográficas que puedan hacer lucir diferencias de niveles. Salvo raras excepciones sobre cuchillas o lomadas o sobre las grandes barrancas del Paraná, en Entre Ríos recorremos las ciudades sobre dameros de tradición española y a la altura de nuestros ojos.
  • Sin embargo creo que hoy, por la valorización de la tierra en áreas centrales, hay una marcada tendencia a la edificación en altura.

 

Queda entonces más en evidencia la paupérrima vista aérea de nuestras ciudades. Aunque con el nuevo paradigma ecológico, están aprovechándose las quintas fachadas con suelo vegetal e incluso con huertas dando un nuevo uso por demás interesante y brindando condiciones de confort en los espacios interiores que dependen cada vez menos de recursos energéticos no renovables.

Es hora de pensar aún mas las quintas fachadas entrerrianas, no solo por el placer visual que podrían ofrecernos sino para por provecho que puede ofrecer el cargarlas de funciones para nuestra mejor calidad de vida.

 

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