La semana mixta: brutal derrota del PRO en Misiones, triunfo esperable del PJ en San Juan, y respiro radical en Corrientes

Las elecciones provinciales del 2 de junio en las provincias de San Juan, Misiones y Corrientes (generales en las dos primeras y en la última solo legisladores), iniciaron un mes de junio cargado de expectativa política.

 

Por Felipe Galli – estudiante de Ciencia Política

Para empezar, en casi todos los domingos habrá elecciones con hasta cuatro provincias en cada una. Después de la compulsa misionera, sanjuanina y correntina; el 9 de junio se elige gobernador y legisladores en Entre Ríos, Chubut, Tucumán, y Jujuy, y se realizan las PASO gubernativas en Mendoza; el 16 de junio serán las generales en Formosa, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego.

Como esta última emplea un sistema de ballotage y no ha tenido más que un solo gobernador elegido en primera vuelta desde su provincialización, es probable que los fueguinos concurran a un desempate gubernativo el 23 de junio, lo que sellaría el mes con más elecciones provinciales de este año. Además de eso, el 12 de junio vence el plazo para el cierre de inscripción de las alianzas electorales nacionales, por lo que a partir de entonces, comienza el período previo a las PASO presidenciales.

Volviendo a la actualidad, el 2 de junio dejó un escenario mixto para el gobierno de Mauricio Macri, pero con más penas que glorias.

Para empezar, la catastrófica derrota de Cambiemos ante Oscar Herrera Ahuad en Misiones es, por lejos, la más brutal que ha sufrido hasta ahora el gobierno nacional.

No solo por la magnitud y la diferencia entre el primer y segundo puesto, sino por el hecho de que se trató de la primera ocasión en la que el partido del presidente, el PRO, presentó un candidato propio. Hasta entonces, todos los candidatos de Cambiemos o sus coaliciones aliadas habían sido de extracción radical o de algún partido provincial. Carlos MacAllister, abanderado del PRO en la elección primaria de Cambiemos de La Pampa en febrero, resultó abrumadoramente derrotado por el radical Kroneberger, lo que llevó a la masiva retirada de precandidatos guberntivos macristas y a que el radicalismo se quedara con casi todas las candidaturas oficialistas.

Misiones ha sido gobernada desde 2003 por el Frente Renovador de la Concordia, fuerza de carácter mayormente peronista pero integrada también por sectores del radicalismo y otros aliados, y no está específicamente pocisionado en el espectro nacional. Esto, sumado al hecho de que no hubo más candidatos peronistas o kirchneristas, dejó a Humberto Schiavoni, que es nada más y nada menos que el presidente del PRO a nivel nacional, y a la candidata de izquierda Olga Beatriz Aguirre, del Partido Obrero, como únicos abanderados de fuerzas nacionales.

Herrera sobrepasó a Schiavoni por casi cincuenta y seis puntos, obteniendo el 73.01% de los votos contra el 17.34% del candidato macrista. Pablo Isaac Leguaza, del Frente Popular Agrario y Social, quedó en tercer lugar, siendo también candidato de una fuerza provincial, con un 8.07%, y por último Aguirre con un 1.45%.

Aunque el resultado era esperable y se condice con la mayoría de las encuestas, nuevamente el gobierno nacional ha demostrado su inédita capacidad de superar las peores expectativas de derrota.

Pese a lo anteriormente dicho, el peso que el resultado misionero pueda tener a nivel nacional se desconoce, teniendo en cuenta que la compulsa fue extremadamente provincial, el Frente Renovador no apoya aún declaradamente a ningún candidato y, en pocas palabras, en el ámbito nacional esos votos “no pertenecen a nadie”. Sin embargo, ante el resultado de Schiavoni, se puede deducir con relativa facilidad que, si esos votos aún no se deciden en cuestiones presidenciales, es poco probable que se decidan por el macrismo.

 

En San Juan, por otro lado, el escenario era también esperable y no hubo mayores sorpresas. El mandatario peronista Sergio Uñac resultó reelecto con el 55.84% de los votos contra el 33.87% de Marcelo Orrego, del partido provincial Producción y Trabajo que era a su vez apoyado por el PRO y la UCR en el frente “Con Vos”. Aunque Uñac salió políticamente fortalecido, el frente opositor demostró un ligero crecimiento con respecto a las PASO, y la derrota misionera eclipsó el golpe que si dio, por ejemplo, el resultado de las primarias anteriormente mencionadas. Nuevamente, el oficialismo nacional se perfila como adversario único ante el peronismo, al menos en el distrito sanjuanino.

Con este resultado, fueron doce derrotas al hilo, que se cortaron finalmente con el primer respiro para el gobierno nacional: Corrientes.

Desde 1991, cuando el gobierno Carlos Menem intervino la provincia, Corrientes tiene su calendario electoral desfasado, por lo que elige a su gobernador durante el año electoral legislativo y no el presidencial, como la mayoría de las provincias, característica que comparte únicamente con Santiago del Estero.

Corrientes mostró una actitud electoral esperable, sin embargo, dado que el peronismo correntino no ha ganado una sola elección provincial desde 1973, y de hecho fue la única provincia donde perdió al momento de su nacimiento en 1946. Solo a partir de la llegada del kirchnerismo, que amplió ligeramente la estrategia frentista del PJ, en algunas elecciones para diputados o senadores nacionales logró imponerse el Frente para la Victoria, pero siempre con antiguos conservadores o radicales K a la cabeza.

Las elecciones provinciales, sin embargo, son harina de otro costal. El radicalismo gobierna hegemónicamente la provincia desde 2001 cuando, tras una intervención federal y en plena crisis del gobierno de Fernando de la Rúa, Ricardo Colombi venció al hasta entonces imbatible conservadurismo provincial tan solo un mes antes de que De la Rúa renunciara, demostrando la tendencia de Corrientes a las anomalías electorales.

El frente liderado por los radicales, pero que incluye también a sectores del peronismo y el conservadurismo se ha mantenido en el poder desde entonces, denominándose a patir de 2013 como Encuentro por Corrientes (ECO). El PRO, fundado hace muy poco tiempo y con escasos afiliados en el distrito correntino, apenas si se unió al ECO para las elecciones de 2015.

A pesar de las derrotas sucesivas del PJ correntino desde 1983, el peronismo se las ha arreglado para ser siempre la principal oposición, primero contra los conservadores y luego contra los radicales, que ganaron en 2001 luego de haber quedado siempre terceros hasta entonces. En 2017, la elección fue una polarización casi absoluta entre el candidato radical, Gustavo Valdés, actual gobernador, y el peronista Carlos Espínola, logrando un 54.05 y un 45.20% de los votos respectivamente.

Debido al desfase, este año Corrientes solo renovaría 15 de las 30 bancas de la Cámara de Diputados provinciales y 5 de los 15 escaños del Senado. El peronismo concurrió dividido en casi cuatro partes iguales, mientras que ECO se presentó unido, lo que facilitó su victoria, obtenendo el radicalismo más del 60% de los votos, 11 de los 15 diputados y 4 de los 5 senadores, garantizandose una mayoría absoluta de más de dos tercios en ambas cámaras legislativas. La expresión más cercana del peronismo, el Frente para la Victoria, logró menos del 20% de los votos, el senador restante y tres diputados. El último escaño en la cámara baja provincial le tocó a otro grupo peronista, Unidad Correntina.

El abrumador triunfo de la coalición de Valdés ante un peronismo dividido y débil, que no supo aprovechar las condiciones nacionales favorables, supone para Macri un ligero respiro, sobre todo teniendo en cuenta que Valdés es uno de los principales aliados del gobierno dentro de la UCR, y da esperanzas de retener por márgenes similares Mendoza y Jujuy, las otras dos provincias radicales. Sin embargo, esto solo supondría un consuelo para el partido centenario, no así para la alianza Cambiemos en su conjunto, ni menos para el propio Macri.

Después de conocerse los resultados, por primera vez, el gobierno nacional dio guiños a la hasta entonces remota posibilidad de que el presidente no se presente a la reelección, y que en su lugar la candidata sea la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, con una imagen pública mucho más favorable y con más posibilidades de enfrentar a Alberto Fernández, que cada día suma más apoyos ante el declive de Roberto Lavagna, que era visto como la tercera vía más viable. Dependerá de los próximos días, y seguramente de las elecciones provinciales del 9 de junio, donde por fin se disputan gobernaciones oficialistas, lo que finalmente suceda.

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner