LADRAN, SANCHO. Frases literarias en el registro coloquial. Verdades y mentiras

Muchas veces la literatura construye frases dentro de un contexto que se liberan de él y se vuelven patrimonio de los usuarios de una lengua. La literatura como todo arte labra la frase. El autor es un artífice pero no puede saber cuál de todos los enunciados escapará al registro coloquial. Teniendo en cuenta esta fuga podríamos hacer un somero catálogo de aquellas expresiones acuñadas hace siglos, o no tanto, y que hoy son parte de cualquier situación comunicativa.

 

Por Marta Ledri, escritora y profesora en Letras.

Así como los bibliotecarios de Alejandría atribuyeron guiados por su sabiduría obras anónimas también es frecuente atribuir frases e incluso poemas enteros a un autor cuando la anonimia desapareció con la invención de la imprenta. Hoy prima la voluntad de autoría.

 

Frases apócrifas

“Ladran Sancho, señal que cabalgamos” ni en la primera ni en la segunda parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha ( 1605 y 1615) aparece esta frase. Actualmente se usa para restar importancia a un comentario maldicente o para referirse a la envidia que provoca algún accionar digno de alabar en otros. Un escudo para los dardos venenosos.

 

Instantes

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años…
y sé que me estoy muriendo.

 

No es mi intención ser ofensiva ya que cualquier poema merece mis respetos, pero también es necesario decir que cualquier lector de Borges se da cuenta de que esta sensiblería no podría haber salido nunca del autor de El Aleph. Borges, sobrio en sus confidencias pocas veces dice abiertamente sus sentimientos. Sabemos que solo buscaba el atroz olvido y no una nueva vida. ¿Jugaría con niños? Intento hacer memoria y no encuentro en la Obra Completa que los niños hayan sido un tópico del escritor.

Curiosidades que suceden y se extienden por el mundo cultural.

¡Oh Romeo, Romeo, dónde estás que no te veo?
Confieso que esta frase de mal gusto y rima barata por su tono constituye un tópico paródico que muchos utilizan creyendo que es parte de la tragedia juvenil Romeo y Julieta de W. Shakespeare.
En la famosa escena del balcón, la adolescente pronuncia dos veces el nombre del amado y a continuación hay una bella y profunda declaración de amor.
“Julieta: ¡Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? ¿Por qué no renuncias al nombre de tus padres? Y si careces de valor para tanto, ámame, y no me tendré por Capuleto”.

 

Frases verdaderas

“Hombre que por ser muy gordo era muy pacífico” ( El ingenioso hidalgo Don quijote de La Mancha Cap. II Primera parte)
El narrador al referirse al ventero que lo aloja en su primera salida tiene estas características y la expresión se hermana con “Bonachón como todo gordo”. Es la ocasión para decir que una de las fuentes consultadas por Cervantes es El tratado de Ingenios del Dr. Huarte de San Juan donde atribuye según el prototipo físico un determinado carácter. De ahí que el protagonista fuera magro, alto, de poco comer y dado a la imaginación. A su lado coloca como compañero de camino a otro personaje de prominente vientre y al que Unamuno llamará “Sancho, el bueno”. Es la Coincidentia oppositorum propia del Barroco, movimiento estético del S. XVII donde se inscribe la obra cervantina.

“Sos una Celestina”

Una balada de los años 70 decía:

“Fui también la celestina
de tus citas clandestinas
y aprendí a estar bien callada
luego un guiño de malicia
una caricia de cumplido
y un gentil hasta mañana”

Quién es la Celestina y a quién se le puede atribuir el nombre propio como adjetivo.

La Celestina, obra tragicómica del S. XV del Bachiller Fernando de Rojas muestra a través del diálogo de sus personajes que pertenecen a mundos diferentes cómo las malas artes de esta buhonera, hilandera, conocedora de los beneficios de las hierbas, cosedora de virgos y de lengua afilada vive sobre todo de “terciar en amores” que con mala fe y saltando todo límite moral siempre terminan mal para los amantes.

En la obra teje sobre la dulce Melibea una tela – tal recóndita araña- para que caiga en amores clandestinos con Calixto a cambio de monedas y joyas.
Se le atribuye actualmente esta adjetivación a toda persona que interviene en el encuentro de dos enamorados para que formen una pareja o propicie los encuentros clandestinos.

SEMPRONIO.- Yo te lo diré. Días ha grandes que conozco en fin de esta vecindad una vieja barbuda que se dice Celestina, hechicera, astuta, sagaz en cuantas maldades hay. Entiendo que pasan de cinco mil virgos los que se han hecho y deshecho por su autoridad en esta ciudad. A las duras peñas promoverá y provocará a lujuria si quiere.
CALISTO.- ¿Podríala yo hablar?
SEMPRONIO.- Yo te la traeré hasta acá. Por eso, aparéjate, sele gracioso, sele franco, estudia, mientras voy yo a le decir tu pena tan bien como ella te dará el remedio.

 

“Escapé del trueno y di en el relámpago”

Así se inicia el Tratado 2 de El Lazarillo de Tormes haciendo alusión a que sus desventuras de “mozo de muchos amos” lo habían liberado del maltrato del ciego para caer en la avaricia del clérigo.
No es tan usual esta frase pero hay otra que es similar y contiene la misma significación: “escape de Guatemala y llegué a Guatepeor”.
No hay dudas de que ambas expresan lo que el mismo Martín Fierro dice “Nunca se achican los males// van poco a poco creciendo/”

 

“Algo huele mal en Dinamarca”

El príncipe Hamlet en la tragedia mayor y homónima de W. Shakespeare expresa esta frase para indicar sus sospechas. No confía en su tío el cual ha sucedido en el trono a su padre después de una muerte inesperada. Se utiliza para indicar desconfianza de que algo corrupto se ha escondido pero el olor a descomposición llega a la superficie.

“Abran cancha que la llevo dormida” 

Así dice el Corralero, compadrito borgeano, cuando la Lujanera se echa en sus brazos y él la saca de la pulpería en un baile que es un abrazo “Hombre de la esquina rosada” Jorge Luis Borges.
Abran cancha, hagan espacio, despejen para poder salir. Habitual dicho popular que en esta oportunidad entra al mundo literario y no se escapa de él.

“Verde que te quiero verde”

Primer verso de “Romance sonámbulo” de Federico García Lorca en el Romancero gitano. Poema de difícil desciframiento donde la espera de la gitana embruja todo el paisaje.
Este verso donde se reitera el color verde se oye generalmente cuando alguien aparece vestida de verde. Pongo en duda que todos aquellos que lo dicen sepan la procedencia del verso.

“La casa está en orden” de Raúl Alfonsín. Esta frase pasó a ser uno de los íconos de la democracia, desde su retorno en 1983. Con estas palabras, el 19 de abril de 1987 el presidente Raúl Alfonsín saludó desde el balcón de la Casa Rosada a la multitud, que llenaba la plaza de Mayo desde hacía días. No puedo dejar de asociar esta frase icónica con otra opuesta que con frecuencia sale de la literatura para oponerse al enunciado tranquilizador de Ricardo Alfonsín. Dicha frase pertenece a Casa Tomada de Julio Cortázar que junto a otros cuentos fantásticos son reunidos en Bestiario (1951). La frase extraña es “Han tomado la casa”. La otra cara para describir una atmósfera social.

“Mierda”

Uno de los finales inolvidables de la literatura latinoamericana. En El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez, el paciente personaje concluye la nouvelle con esta palabra. Escatológica, contundente. Un inesperado final.
Mierda, apenas dos sílabas pero que escucho en preguntas como ¿Qué mierda comemos?, ¿Adónde mierda vamos?, ¡Esto es una mierda!
Magistral final para una vida de mierda dentro de ese pueblo ignorado.

 

Insuficiente catálogo, económica recolección de frases literarias que se han refugiado en la cotidianidad lingüística. La literatura es documento también. Se abre en un eterno diálogo con su contexto, con su autor y con sus lectores. Son estos en definitiva quienes deciden qué frases serán dislocadas de su literaturidad y pasarán a formar parte de expresiones habituales.

Dejo al lector de este artículo una pregunta con la esperanza de que después de la lectura me respondan:
¿Por qué el ciego Allende le grita a Juan Pablo Castel “Insensato” en la novela El túnel de Ernesto Sábato?

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