Las 5 vías de Abel Albino para una gran nación

Volver al espíritu de grandeza. Para ser una gran nación, hay cinco pasos que se deben cumplir sí o sí, dice Abel Albino.

Por Verónica Toller (*)

Toma esas 5 vías de las enseñanzas su gran maestro, el chileno Mönkeberg, científico brillante y ser humano enorme, verdadero iniciador del camino que luego Albino y CONIN desarrollarían de manera magistral. (En la foto, Albino y Mönkeberg en 2013 en mendoza). Mönkeberg, recordemos, logró que sucesivos gobiernos chilenos implementaran estos pasos así como un plan de nutrición y provisión de leche para todos los chilenos desde bebés, con lo cual, en 30 años, Chile logró superar su nefasta tasa de mortalidad infantil y elevar la altura promedio de su población en ¡14 centímetros! Sabido es que la altura de una persona es uno de los medidores de la situación nutricional y de salud general.

Y como Albino admira a Sarmiento, bien vale la pena repetir acá una de sus citas del gran sanjuanino, relacionada con estas cinco vías:

“Patria viene de pater —repite Albino una y otra vez—, es el lugar legado por los padres. Nicolás Avellaneda decía: ‘Los pueblos que no conservan sus tradiciones, no guardan conciencia de sus destinos. Y los que se apoyan sobre sus tumbas gloriosas, son los que mejor preparan el porvenir’. ¿Qué hacemos nosotros con los padres de la Patria, con los que hicieron esta Nación? ¿Los homenajeamos y  los mostramos como los hombres maravillosos que fueron? ¿O juzgamos sus vidas de hace 200 años con pautas actuales? Estamos destruyendo nuestro patrimonio, nuestra historia. En 1868 asume el presidente Sarmiento. Tras hacer un censo, pide una reunión de gabinete para esa misma noche. Anuncia: ‘Señores vamos a trazar la política de Estado para los próximos 100 años en la Argentina. Educar, educar, educar’. Hizo 1.117 escuelas públicas y 400 escuelas privadas en cinco años de presidencia. ¿Qué tenían esos hombres en la cabeza y en el corazón, que hacían esas cosas gigantescas? Voluntad, ganas, entusiasmo, patriotismo, abnegación, arrojo, cariño, amor por lo que hacían y orgullo. Nosotros no podemos siquiera pintar los edificios que nos dejaron nuestros abuelos, si es que ya no los vendimos. Hemos perdido la virilidad y la vergüenza. Algo grave nos pasó, porque encima no nos damos cuenta”.

Las cinco vías de Albino

“Lo que tocamos en CONIN roza lo político, pero yo no hago política —dice Abel Albino—. Por lo menos, no hago política partidaria. Tomar decisiones, hacer cosas, comprometerse, es una acción política, sin dudas. Pero de política grande. No busco nada, no necesito nada para mí. Hay dos maneras de ser ricos: persiguiendo el peso o conformándose con lo que uno tiene. Yo soy de este segundo grupo. Un simple médico de niños de una provincia argentina que un día se hartó de ver pobres. Nada más. Me han ofreciendo ministerios, cuerpos legislativos, pero no me ando buscando a mí: yo quiero una gran nación. Tenemos el mismo entusiasmo del primer día, de hace 22 años. He visto pasar tantos gobernadores…”.

Y subraya: “Desde CONIN tengo más continuidad que un Presidente de la República. Yo me meto en este tema porque sufro viendo el país postergado, sufro cuando un chico me ofrece limpiarme el vidrio o cuando veo que una nena se ofrece por 5 pesos en la calle Libertad”.

Política viene de polis, ciudad para los griegos. Y del sufijo –ica: relativo a. Para los habitantes del Ática y el Peloponeso, padres de muchas de las concepciones políticas que asumimos hasta el día de hoy, política era la construcción de la casa grande. En ese sentido, Albino insiste en que toda nación, para ser grande, necesita poner en práctica cinco cosas:

  1. Preservar el cerebro: “Durante el embarazo y dentro del primer año de vida. Ahí está la clave del desarrollo de un individuo, de un pueblo, de una nación”.
  2. Educar ese cerebro. “La educación es una semilla maravillosa, pero toda semilla para fructificar necesita un sustrato, y el sustrato anatomofisiológico, anatomofuncional, donde se siembra la educación, es un cerebro intacto. Un gran país se hace con miles de niños leyendo”.
  3. Contar con cloacas y saneamiento ambiental para evitar contagios e infecciones. “¿Sabe que decía Ramón Carrillo, el primer Ministro de Salud que tuvo la República Argentina? Decía: ‘Los hongos, los virus y las bacterias, como causas de enfermedad, son pobres causas al lado del daño gigantesco que produce la falta de saneamiento ambiental’. ¿Sabe qué decía Sarmiento, hace ciento cincuenta años? ‘No hay derecho a que una persona no tenga agua en su casa’”.
  4. Instalar agua corriente y caliente para el 100% de la población. “No hay derecho a que una persona no tenga agua corriente en su casa. Piensen en todas las cosas que vienen con el agua caliente y corriente. La higiene, por ejemplo. El agua potable”.
  5. Tender redes de luz eléctrica en todo el país. “No puede ser que una persona quede ciega después de las 6 de la tarde”, recuerda con Sarmiento.

“Si hacemos esto, somos una potencia en 30 años”, insiste. “Es vital que el Estado entienda que es una necesidad urgente. Terminar definitivamente con la estúpida guerra del hombre contra el hombre e iniciar la única guerra en la que todos ganan que es la del hombre contra el hambre”.

(*) Verónica Toller es autora del libro “Médico de niños – Abel Albino, CONIN y la lucha del hombre contra el hambre”.

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