LAS CONDUCTAS POLÍTICAS EN TERAPIA

Admítase o no, nuestro país es una Caja de Pandora de la cual emergen fuertes antinomias, consignas oportunistas y no pocas veces deshonestidad intelectual a la hora de construir consensos de esos que demandan renunciamientos personales y una mirada amplia y generosa. “Argentina es un país condenado al éxito” solía machacar sin pudor Eduardo Alberto Duhalde, ex vicepresidente de la nación, ex gobernador de Buenos Aires y además presidente interino por la aplicación de la Ley de Acefalía entre 2002 y 2003 tras la caída de Fernando de la Rúa. Hoy Duhalde se arrepiente de haber sido principal impulsor del arribo de “los Kirchner” a la Casa Rosada. La realidad nacional es una fiel postal de tiempos vividos con dolor y de la esterilidad de las sabias lecciones. Absolver política, judicial y moralmente a Cristina Fernández, es un incomprensible acto de irracionalidad y un agravio para la democracia.

Luis María Serroels
Especial para INFONER

 

Se ha dicho que pocas cosas pueden ser tan irracionales y al mismo tiempo tan ilógicas como el miedo. En política es común que fuerzas antagónicas celebren acuerdos ocasionales, pero ello sucede porque se dan circunstancias que ponen en crisis nada menos que la propia sobrevivencia de las instituciones y eso es muy peligroso para la vida democrática de un país.

“El miedo es el pequeño cuarto oscuro donde los objetivos negativos son revelados”, decía el comediante estadounidense Michael Pritchard.

Actualmente se están alumbrando ideas entre adversarios antiguos, reales o fingidos según marquen las conveniencias del momento. Pero no puede ser una opción al macrismo en la contienda cercana, un kirchnerismo manifiestamente probado en acción, ejerciendo un gobierno que significó aislamiento del mundo y apego por un dictador descontrolado y demagogo, cuyo sucesor va hundiendo a su nación en un caos rodeado de violencia, carencia alimentaria generadora de hambre colectivo y merma criminal en la atención de la salud. Los patrones de conducta personal y un autoritarismo desmedido, concurren a instalar miedo y desesperación.

 

 

El matrimonio patagónico no ejerció estas modalidades, pero rehuyó el consenso colectivo e hizo uso de su mayoría parlamentaria para cimentar medidas reprobables. El maltrato a la clase pasiva vetando leyes que le reconocían justicieramente sus derechos elementales y la tozudez en poner en marcha la máquina de apelar para neutralizar fallos de la Corte, especulando con el óbito de los abuelos antes de juntarse con lo suyo, no puede pasarse por alto.

Que el arco político no reaccione hoy como debe frente a la virtual postulación de CFK, en tanto debe responder a 11 causas penales, es un hecho muy preocupante. Mucho más si una buena porción del electorado sueña con su retorno, absolviéndola de su corrupción sistemática bajo la añeja y vergonzante frase de “roban pero hacen”. Las reservas que se le secaron al Banco Central para transferirlas licuadas a moneda nacional para subsidiar tarifas y precios, sirvieron para seducir a la ciudadanía de menos recursos, aunque se sabía que la demagogia siempre termina pasando factura.

Desde luego que la actual administración nacional no está eximida de enfrentar el juicio inapelable de los gobernados al momento de sufragar. Las alternancias son fruto de esa periódica oportunidad. Aquí amerita resaltarse que el presidente Mauricio Macri está caminando por terrenos sinuosos al optar por no revelar un balance estricto, amplio y minucioso de cómo halló la situación al momento de asumir en 2015.

Malos asesores no acertaron al sugerirle silencio, porque al momento de la renovación sería más pronunciada la fragilidad política de la ahora convertida en escritora. Muchos se preguntan porqué no se optó por publicar el pormenorizado estado de las cuentas públicas, las acciones ineludibles que demandaría la recuperación frente al déficit fiscal y el manejo de la deuda externa. El kirchnerismo obtuvo del Club de París un crédito por 4.800 millones de dólares que ni siquiera pagó los intereses. Al final y ante el implacable vencimiento, se canceló el compromiso abonando más de 9.000 millones. Y ahora hay quienes descalifican la política financiera pero nadie aporta soluciones menos duras. No olvidar los datos del Indec de Guillermo Moreno, dibujados y falseados, ignorando la tarea de técnicos intachables que terminaron en la calle.

Un encuentro múltiple para acordar ideas frente a la crisis y la desorientación, no puede abrirle las puertas a quienes reemplazaron el legajo por un prontuario. Ponerle de nombre Néstor Kirchner a un centro cultural que enorgullece al país, es un auténtico brulote.

En su construcción, Julio de Vido –protagonista principal en la ejecución de la corrupción-, acordó sobreprecios que llegaron a los 4 millones de dólares y que no fueron por cierto al comedor Los Piletones de Margarita Barrientos. O para las obras hidráulicas del noreste cuya ausencia han permitido la reciente catástrofe hídrica de varias provincias . Tampoco para solucionar graves requerimientos del “interior profundo” según CFJ, que al mismo tiempo cobijaba la corrupción de Milagro Sala burlando los sueños de la casa propia de decenas de familias humildes.

Se acaba de pedir 6 años de prisión para el ex funcionario K José López, el “revoleador” de bolsas hacia dentro de un Convento conteniendo 9 millones de dólares mal habidos. ¿Su jefa no tiene nada que decir? ¿Tampoco de los Cuadernos de Oscar Centeno?

Es cierto y ponderable que se reclame la presencia en la mesa de diálogo a todas las entidades políticas, sindicales, religiosas y actores sociales. Pero ese “todos” debe excluir a quienes deben rendir cuentas ante la justicia, sin apoltronarse bajo los fueros y devolviéndole al Estado (el pueblo) cuanto le fuera saqueado. Una especie de Pacto de la Moncloa que en 1977 le allanó a España el camino para acordar un programa político y económico con medidas que apuntaron a estabilizar la administración de un país acechado por la pobreza y los desencuentros.

Darle un asiento a personajes que se hicieron millonarios a costa del dinero de todos los argentinos, sería casi un handicap nada desdeñable para los defensores pero una cachetada en el rostro de los jueces. No paralizar sino acelerar las causas iniciadas debería ser uno de los principales puntos a plasmar en el documento final. Invitar a gente indeseable no es un gesto de grandeza sino de irresponsabilidad.

En su libro autobiográfico, la flamante literata revela sin escrúpulos que en 2015 aumentó el gasto público en una cifra equivalente al 1 % del PBI, para favorecer electoralmente a su candidato Daniel Scioli. Como su trabajo se titula Sinceramente, termina dándole mayor grado de veracidad a su insólita admisión. A confesión de parte, relevo de pruebas. Sin perder tiempo, ya hubo quienes han formulado una denuncia ante la justicia.

Hoy hay desorientación, cruces de vereda y reciclado torpe de políticos amojosados que ni aceitando las ruedas pueden moverse con normalidad. El caso de Fernando Pino Solanas, que no puede resistir los archivos –una vez mantuvimos una larga charla con él con posturas lapidarias para kirchnerismo- es emblemático en términos de habilidad para el cruce de vereda. A la lealtad se la envía a la tertulia, mientras en el escenario se instala una virtual tragicomedia y en la platea se posa la desorientación ciudadana.

Cuando la concertación se basa más en el miedo y la desconfianza que en la vocación republicana, hay que agudizar la mirada. Como en el cuerpo humano, la política y el corazón no son adyacentes. Una cosa es el genuino espíritu reconciliador y otra el carácter camaleónico de los acercamientos coyunturales.

Decía Charles De Gaulle que “como los políticos nunca creen lo que dicen, se sorprenden cuando alguien les cree”.

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