LAS FIESTAS, DEL SHORT A LA BUFANDA. La columna de un sanjosecino en España

Las Fiestas aquí han cobrado otro sentido para mí. Un sentido más “coherente”. El 24 de diciembre he sido iluminado: de repente dejé de pensar que Papá Noel estaba loco, con el termostato roto.

 

Por Diego Martínez – periodista

 

¿Qué hace el barbudo panzón abrigado hasta los huesos con cuarenta grados a la sombra?, esa pregunta me torturaba desde pequeño. Sin embargo, llegó la Noche Buena en la que yo estaba casi tan abrigado como él. Las comidas de altas calorías, los renos y los trineos, los calcetines sobre la estufa encendida… nada que tenga relación con el verano navideño del litoral argentino, ahora lo veía encajar todo en el frío fin de año europeo.

 

Confieso que todo este asunto me tiene un poco perdido. Mientras en mis pagos pasamos la siesta con aire acondicionado, le rogamos a nuestra mamá que no prenda el horno a la cinco de la tarde, armamos la mesa en el patio, luego de brindar salimos con los amigos a una discoteca también al aire libre y a las cinco de la mañana ya vemos salir el sol… Bueno, aquí nada de eso. Además de la situación climática, se celebra con los amigos el 24 al mediodía, saliendo de copas hasta las siete de la tarde —claro, para aprovechar el sol—, y la cena familiar es dentro de cuatro paredes para que el frío no nos haga una mala pasada. A las 12 ya hemos comido y brindado. La apertura de regalos es opcional: hay quienes los abren esa misma noche y hay quienes lo hacen al estilo “americanada”, al siguiente día por la mañana. Yo lo hizo al estilo ansioso, un par de días antes.

 

Éste será mi primer año nuevo lejos de mis padres, hermanos, sobrinos y amigos. Y la primera que practicaré la tradición de los 31 de aquí. Consiste en comer 12 uvas mientras suenan 12 campanadas. Procuraré no terminar empachado. Y otra cosa que haré como novedad es celebrar los Reyes la noche del 5 con cena familiar cual Noche Buena. Y el 6 es feriado, cual Navidad. No por nada España es famosa por su catolicismo.

 

Los primeros días del 2018 serán como si estuviera en pleno julio. Tengo la sensación de que tendré que machacarme que hemos cambiado de año porque me faltará comer pan dulce en la playa, de short y acalorado.

Desde la Madre Patria, les deseo un feliz fin de año y buen comienzo del que viene. ¡Hasta la próxima!

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