Las picardías de la justicia K

No se trata de uno de los miles de casos que hicieron célebre al increíble Robert LeRoy Ripley (1890-1949), creador de la mundialmente famosa tira Aunque Usted no lo Crea, a través de diarios, radios y televisoras de todo el planeta mostrando cosas, hechos y elementos que generaban un enorme interés y admiración, fruto de su incansable búsqueda. Hoy nos referimos a uno de tantos casos que ocurren en nuestro país y que de haber existido Robert, seguramente lo incorporaría con carácter preferencial a su voluminosa colección.

Por Luis María Serroels
Fuente: ANALISIS

En su columna del sábado 13 de noviembre en el matutino Clarín, el periodista Ricardo Roa se refirió minuciosamente a situaciones ya no tan esporádicas ocurridas en el ámbito judicial y que enfilan a un eventual derrumbe de la causa que podría llevar a juicio al exgobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli.

Lo más grave es que el sesgo tomado por el expediente es producto del retorno al poder del cristinismo y terminaría otorgándole impunidad a un grupo de corruptos enriquecidos con fondos del Estado.

La nota de Roa cita maniobras e identidades del elenco de amigos del exmotonauta que crearon una red de cajas negras en la provincia más importante de la Argentina.

Una visión integral de todas las actividades, lleva forzosamente a imaginar con grado de certeza, que si Scioli hubiese ganado en los comicios presidenciales de 2015, toda la banda kirchnerista estaría hoy sobreseída y estratégicamente ubicada para quedarse con los restos del botín. No existirían los Cuadernos de Centeno y los empresarios socios del poder –desde el anonimato- continuarían en su cruzada por una vida mejor y mucho más feliz. ¡Aguante el cohecho!

La precisa y detallada información no deja resquicio alguno para que se filtren falsos argumentos con fines exculpatorios. Por lo demás, el fantasma de la intromisión del poder político en los despachos tribunalicios –que el kirchnerismo maneja muy bien- volverá a posarse sobre el edificio de la calle Talcahuano. Nadie puede dudar de que la decisión de Cristina Fernández al elegir a quien encabece la fórmula –a la postre triunfadora- surgió de cálculos celosamente sopesados y con propósitos utilitarios muy íntimos. ¿Qué mejor que apuntar hacia alguien que aún conserva su cola de paja tras aquellos ataques dirigidos por TV tras abandonar el barco K y cuya conciencia conserva aún señales molestas? La comezón del pecado admitido puede calmarse algo pero jamás desaparecer. Hacer buena letra no resulta sencillo cuando los resentimientos conservan su frescura. Además Alberto Fernández con sus conocimientos en el campo del derecho hace tiempo que empezó a fogonear públicamente la supuesta inocencia que empero los fiscales lejos están de compartir. Peor aún, la identifican como “jefa de una banda”.

Haberla denigrado en un canal de alcance nacional, pone en manos de Cristina la herramienta ideal para cancelar esa deuda con moneda de sumisión. Aunque se lo desmienta, sería la jugada ideal para manejar el poder real en las sombras. Lo que se diga para la galería estará teñido de mendacidad. Aquí resulta útil referirnos a la nota de Clarín, porque ese poder real se mantendrá muy concentrado en la búsqueda de sobreseimiento para Daniel Scioli.

La arquitectura pro salvamento siempre tuvo un Plan B consistente en la garantía de que hasta el final del turno macrista una suerte de “stand by” manejado por el Reino de Talcahuano garantizaría la parálisis de las causas más sensibles que dormitasen en los armarios.

La columna publicada da cuenta de 86 cuerpos tras una investigación que tardó un par de años, pero el núcleo del informe se centra en que la “maquinaria de la impunidad” terminó separando a la jueza María Inés Garmendia “con argumentos jurídicos que encubren intereses poco y nada jurídicos”, al decir de Roa, porque “el juez de Casación que a pedido de Scioli la apartó (Mario Johan) fue nombrado por Scioli y responde a su vecino de Tigre, Sergio Massa”.

No es tema menor reflexionar que si todo esto sucedió aun estando en ejercicio del poder Mauricio Macri, cuántos otros atropellos se irán encolumnando cuando el dúo Fernández amarre sus naves en Balcarce 50 ante la vista perdida de un Poder Judicial que no da señales de imparcialidad y dureza.

No hace falta ser “pitonisa” ni “sibila” para predecir qué asuntos se encolumnarían en la agenda kirchnerista para darles impunidad a los saqueadores del Estado. Si a esto se le añade el perfil que tendrá la política exterior, no pocos estarán meditando si su predilección en la urna fue la correcta. Es que no se trata de preocupaciones sin base real, en tanto la nota de Clarín exhibe decisiones concretas y hechos reales en el ámbito del Poder Judicial que con descaro se derraman en la sociedad.

Si bien la nueva integración del Consejo de la Magistratura que otrora manejara discrecionalmente la Procuradora General Alejandra Gils Carbó persiguiendo y hasta haciendo suspender arbitrariamente al incorruptible fiscal nacional José María Campagnoli, tendrá una mayoría K, la relación de fuerzas no posibilitará abuso alguno toda vez que deberá consensuarse cada caso que entrañe persecución y/o sanción de jueces. El “fernandismo” tiene sed de venganza y sabe en su fuero íntimo que siempre contará con ayuda por acción u omisión en algún estrado.

Si ante la nota de Clarín no se produce reacción alguna desde los privilegiados escritorios de la Suprema Corte, equivaldría a una confirmación de que se ha decidido apartar del Código Penal la figura del cohecho. No debe perderse de vista que las condenas por saqueo de las arcas del Estado conllevan la transferencia como devolución al erario público de los bienes y dinero a los que en su momento se les trabara embargo.

Quienes modelan los códigos de que se valdrán los jueces, raras veces advierten que paralelamente –tal vez a sabiendas- incluyen las herramientas aptas para generar chicanas que dilaten las causas en procura de su extinción. No es correcto creer en la justicia tan sólo cuando nos es favorable.

El plan siniestro bosquejado por el kirchnerismo para abrirle las puertas de las cárceles a los corruptos que saquearon el Estado y la justicia condenó, nos pondrá ante el mundo en un nivel de desvergüenza inédito. Colocarles el rótulo de presos políticos agravia al derecho internacional. No son presos políticos sino políticos presos condenados por corruptos.

Promediando esta semana se conoció que Alberto Fernández designará a Daniel Scioli embajador en Brasil (salvataje oportuno para quien tiene cuentas por rendir ante los jueces). ¡Aguante la carrera de diplomacia!.

Paúl Huster definió muy bien que “Si la justicia existe tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia”.

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