LAS PLUMAS PREDILECTAS DE “CHIQUITA”

Por más que la diva Mirtha “Chiquita” Legrand se niegue a aceptarlo, la acumulación de los almanaques va dejando marcas implacables. Las físicas logran resistir por obra de múltiples procedimientos restauradores que mantienen fresca una indiscutible belleza. No así la capacidad de reflexionar para evitar exabruptos. Pagada de sí misma, combina una falsa modestia con una marcada arrogancia. Que una mujer acometa todos los recursos posibles para exhibir sus rasgos de femineidad no sólo es bueno sino insoslayable. Si encima ostenta pergaminos superlativos como ícono que fue del cine nacional, resulta digna de ponderaciones. Pero de allí a creerse referente en el ámbito periodístico, por más esfuerzos que aplique sostenida por un fenomenal equipo de producción, existen factores que desde la ética y la prudencia se deben conservar como el ABC de la comunicación.

Luis María Serroels
Especial para INFONER

Aunque no es nuevo en la conocida conductora, el domingo 8 de setiembre colmó toda medida al sobrepasar la línea de la mesura y el respeto para los televidentes, sus invitados y en especial uno de ellos al que incomodó gratuitamente invadiendo su intimidad bajo un supuesto interés colectivo.

No son nuevos los tropiezos de alguien que se cree formadora de opinión y que hasta se da el lujo de ofender al presidente de la nación, olvidando los altos elogios que otrora le dispensó. Mucho más valor que pedir disculpas por los descarrilamientos verbales –tras el perjuicio causado-, adquiere saber evitarlos. Las plumas de la desmesura arrojadas al aire desde un campanario, nunca podrán juntarse en su totalidad a la hora de reparar perjuicios.

Basta con revisar el diálogo mantenido con el periodista de Clarín Mario Massaccesi –segunda vez que lo invita- para comprender cuan dispuesta está Mirtha Legrand a inmolarse ante el Dios Rating a cualquier costo cuando advierte –como se ha difundido- una marcada caída de los puntos que marca. Como un golpe artero y sin que nada lo haga suponer, “Chiquita” le recordó al invitado en cuestión que durante una anterior invitación le había dicho que tenía un secreto que jamás le confió a su familia y aún seguía sin confesarlo (es obvio que si ese silencio proseguía, no usaría esa vía para revelarlo y menos ante una tan vasta audiencia). “Es una situación muy dolorosa que viví, muy fea, que lógicamente ha marcado mi vida”, respondió el hombre de Clarín, añadiendo aspectos vinculados con su lucha interior para superar su dramática situación.

Cualquier profesional serio de la comunicación –máxime que como Mirtha haya sabido de qué problema se trataba- hubiese desistido de reactualizar semejante cuestión. Pero con visible saña siguió hasta preguntarle: “¿fuiste violado”? Y la respuesta fue categórica: “No lo voy a decir. Nunca lo voy a decir, fue mucho más que eso. Fue dramático. Y tengo el respeto de mi familia”. Lejos de cambiar de tema –como el momento lo demandaba- la “diva”, volviendo a la anterior presencia del profesional a su programa en que no quiso dar detalles pero que no evitó que lo llamaran desde diversos medios, se justificó diciendo “Claro, porque todos queríamos saber”.

Massaccesi insistió en que el tema “pertenece al ámbito de la intimidad. Yo considero que hay un límite de protección con uno mismo, salvo que no tenga ganas de contarlo”. Pero ella insistió: “Ahora se cuenta todo en televisión”, buscando que su exceso se tome como un mero caso de los que abundan en los canales de baja estofa donde todo parece valer y lo que menos interesa es el derecho a la privacidad.

La intervención en el diálogo de dos invitadas, no fue cómoda para la conductora: “Hay que respetar el tiempo de la víctima que habla cuando puede, no cuando se quiere o se espera que hable”, dijo una de ellas en tanto la otra añadió: “Debe respetarse uno para que no lo manoseen”. Fue un latigazo que actuó como un sabio consejo para quien traspasó líneas básicas de la comunicación. Pero el remate de la ex actriz resultó descalificador cuando rozando la desfachatez le dijo a Massaccesi: “Perdón si te pregunté algo que te molestara” (apenas días atrás debió disculparse con Mauricio Macri por expresiones desafortunadas contra el presidente).

Pero si molesto le resultó a la conductora escuchar estas atinadas reflexiones, peor deben haberle caído los mensajes en las redes sociales que no se hicieron esperar y en los que se la descalifica sin disimulo.

Todas las expresiones coinciden en maltratarla, incluso manifestando que “no debería estar al aire” y “ya es hora de que retire”. Pero más precisa y contundente fue la opinión de un tercero cuando manifestó que “Mirtha Legrand le pregunta a Mario Massaccesi en vivo: ¿Fuiste violado? No es una pregunta inapropiada ni tampoco incómoda. Simplemente es una falta de respeto difícil de explicar. Desubicación total de una señora que perdió todo freno inhibitorio”.

Muy sabio es aquél proverbio árabe que dice: “Antes de hablar asegúrate de que tus palabras sean más útiles que tu silencio”. Podríamos afirmar que mal idea es arrojar plumas desde un campanario sin estar seguros de que se podrán juntar todas. Mirtha Legrand ya debería saberlo.

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