Leticia Angerosa: “Seguimos buscando a nuestros más de 400 nietos y sobrinos con quienes todavía no nos hemos podido abrazar”

Al conmemorarse el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justica, la Diputada Provincia Leticia Angerosa expresó: “Sin dudas, el dolor estuvo, está y seguirá estando. Pero atravesado como un dolor compartido, llevado de la mano con miles de compañeras y compañeros».

 

“Este 24 de marzo, se cumplen 41 años del golpe de Estado de 1976 y de la instauración de la última dictadura cívico-militar que asoló nuestra historia reciente. Se trata de un hecho histórico marcado por la indignidad y la barbarie, materializado en la supresión de las libertades públicas, la persecución política, la represión genocida y la entrega económica, que aún hoy nos sigue interpelando como sociedad”, dijo la legisladora.
“La dictadura instauró la tortura y la desaparición como práctica generalizada y medio de disciplinamiento social, se trató no solo de hacer desaparecer físicamente a militantes políticos, sociales, religiosos, sindicales o estudiantiles, se trató también de romper los vínculos sociales, los lazos de solidaridad, las acciones comunitarias, sembrando el individualismo, multiplicando el terror y diseminando el dolor” aseguró la Legisladora.
En el mismo sentido dijo: “Por esto, hablar del dolor provocado por la dictadura, nos obliga a trascender las experiencias individuales o singulares que como familiares nos sigue provocando la desaparición física de nuestros seres queridos, en mi caso el dolor provocado por la desaparición física de mis hermanos Daniel y Blanca y la ausencia de mí sobrino Pedro, nacido en el Hospital Militar de Campo de Mayo -durante el cautiverio de sus madre Blanquita- y a quien hoy seguimos buscando intensamente, para hablar de dolores colectivos”.
Además agregó que “la experiencia acumulada en estos 41 años, con retrocesos y avances, nos han enseñado que nuestros dolores son dolores colectivos, dolores compartidos, dolores del conjunto del pueblo argentino. Este aprendizaje ha permitido comenzar a restañar las heridas y a quitarnos las marcas infligidas por la dictadura y su aparato de terror, ha posibilitado también transformar lo individual en experiencia compartida con otros y es en este pasaje donde el dolor, con el que la dictadura buscó aislarnos y anularnos se ha transformado en herramienta de lucha, en herramientas de transformación, en compromiso político”.
“Sin dudas, el dolor estuvo, está y seguirá estando. Pero atravesado como un dolor compartido, llevado de la mano con miles de compañeras y compañeros y con el ejemplo supremo de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, se ha convertido en motor para continuar militando las políticas de “Memoria; Verdad y Justicia”, para seguir exigiendo el enjuiciamiento de los responsables materiales de la represión genocida y de sus cómplices civiles, para seguir buscando a nuestros más de 400 nietos y sobrinos con quienes todavía no nos hemos podido abrazar y para pedirles a ellos que también nos empiecen a buscar a nosotros y que sientan que acá los estamos esperando, esperando con todo el amor, con todas las ganas de disfrutarnos en el encuentro y con todo el respeto que se merecen”.
“Por todo esto, es que esta fecha se ha transformado desde la recuperación democrática en adelante, en una fecha nos conmueve como sociedad, una fecha que constituye -para la inmensa mayoría del pueblo argentino- un pilar para la construcción de la identidad nacional y la memoria histórica de la Nación argentina. Un hito desde donde los argentinos y argentinas podemos mirar y analizar nuestro pasado reciente y desde donde podemos proyectarnos en el camino de construir una sociedad más democrática, más tolerante, más igualitaria y más inclusiva”

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