LITERATURA.  Centenario de la aparición de «Cuentos de la selva», de Horacio Quiroga.

Este año se cumplen 100 años de la publicación  de «Cuentos de la selva», de Horacio Quiroga. Uruguayo que produjo toda su obra  literaria en nuestro país. Acercarse a la narrativa de Quiroga es tender un puente a su biografía. Aunque muchas teorías de la literatura intenten aislar la obra de las circunstancias de producción sabemos que el autor escribe en un hic et nunc ( aquí y ahora) que influye y se espeja en el texto.

 

Por Marta Ledri, escritora.

 

Tan conocida es la biografía de este autor que solo diremos que fue un hombre acechado por la muerte. Una sombra pegada a su vida.

Vivió una temporada en París y después de coquetear con los artificios modernistas siguió el ejemplo del dandismo francés. Discípulo de Baudelaire, viste de blanco. Su delgada figura está siempre presente en los cenáculos de intelectuales. Pero bajo esta apariencia de frivolidad hay un hombre que sufre, que no puede entender que los funestos hados se hayan encarnizado con él.

Siguiendo el ejemplo de Rimbaud se aleja de la urbe. Viaja a Misiones con Leopoldo Lugones y allí se queda. Su mujer no puede soportar las hostiles condiciones de vida. La naturaleza agresiva e invasora la asusta, la aleja y se envenena. Solo él y sus dos hijos pequeños despiden a esta mujer enloquecida por la exuberancia de un paisaje que no quiere ser domesticado.

Entonces nacen Los cuentos de la selva.

 

Cómo nacieron y con qué fin

Nacieron para consolar a esos dos huérfanos que lloraban por la madre ausente. ¿Pero fueron escritos y después narrados? Me animo a hipotetizar que el padre sentado en alguna de las camas los fue narrando. Fueron creándose desde la oralidad, buscando una trama y personajes que no fueran desconocidos para  los niños. El regionalismo es la marca de estos cuentos. No hay en ellos lecciones de vida explícitas, por eso no son fábulas, son cuentos perfectamente diseñados. Con una pulcra arquitectura que permite identificar la estructura tripartita: introducción, nudo, desenlace.

El mundo de cada cuento muestra la convivencia del animal  con el hombre . Los diálogos le habrán permitido el cambio de voz y agún que otro gesto que arrancara una sonrisa.

La moraleja está implícita y para quien quiera verla. Veloces en su linealidad temporal los ocho cuentos son como flechas disparadas con tensión y que certeras dan en el blanco. Cómo habrá sido el traspaso a la escritura. En esa casa que él mantenía rodeada de palmeras y desde donde podía ver el río Iguazú, el padre solo, cuando sus niños se habían dormido soñando con flamencos, tortugas gigantes o loros pelados iría hasta su taller, se acomodaría en una rústica silla hecha por sus manos e introduciría la pluma en el tintero para que aquella narración titubeante y oral , casi juglaresca quedara fija, permanente en la escritura. En cualquier punto del país, en cualquier aula de la Argentina, más de una maestra ha leído a sus alumnos algunos  de estos ocho cuentos que surgieron como una nana de consuelo.

 

Horacio Quiroga

Cuentos de la selva

El loro pelado
El paso del Yabebirí
Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre
La abeja haragana
La gama ciega
La guerra de los yacarés
La tortuga gigante
Las medias de los flamencos

 

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