Llegó la hora de la verdad en la interna del PRO

Este miércoles cierra el plazo para presentar listas. Los opositores aseguran que competirán, a pesar de “ofrecimientos de plata, trabajo y becas” del oficialismo partidario a varios de sus candidatos.

Este miércoles a la 18, cuando se cumpla el plazo para la presentación de listas, se sabrá oficialmente si el 3 de junio habrá internas para elegir autoridades en el PRO de Entre Ríos.

El oficialismo partidario ha querido desde un principio resolver la normalización del PRO por lista única.

Pero los opositores de Actitud PRO aseguran que anotarán su lista, a pesar de los intentos del oficialismo para impedirlo, con ofrecimientos de “plata, trabajo y becas para después de la elección”, según dijo Hernán Blázquez, candidato a presidir el partido y líder de la agrupación Alberdi.

En su última visita a Paraná, Frigerio no hizo nada por evitar la interna y directamente descartó el diálogo con los opositores.

Blázquez aseguró además que, sea cual fuere el resultado de la interna, competirán en las PASO con candidatos propios a diputados.

Así las cosas, el PRO entrerriano se encamina a salir de su larga intervención con el voto de los afiliados; un escenario impensado para un partido pequeño, conducido por un dirigente con tanto poder como el ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

El proceso

Nadie apostaba a una escena de confrontación cuando en octubre de 2016 un parte de prensa daba cuenta de la existencia de un sector que alzaba una voz disonante en el partido de Frigerio:

Los meses pasaron y la pobre construcción de los díscolos de la agrupación Alberdi, sumado al perfil poco serio que ofrecía el políticamente ignoto Blázquez –con publicaciones que referían a negocios poco claros en su rol de representante de personajes de la farándula- no hacía otra cosa que confirmarlos como un grupo marginal. No más que una curiosidad política.

Pero, a partir de marzo, hubo tres hechos que hicieron cobrar notoriedad a la agrupación Alberdi:

1- Obtuvieron una respuesta favorable de la Justicia Electoral para que la intervención del partido, a cargo de Macelo Sorgente llame a elecciones para normalizar el partido, que ya estaba al borde de perder su personería jurídica.

La jugada expuso el desinterés de Frigerio por la institución partidaria; algo difícil de explicar para un partido nuevo y en crecimiento, que llega al poder con un discurso republicano.

2- Junto a Blázquez apareció una figura que en buena medida es, por su frondoso currículum académico, un contrapeso para su imagen negativa. La docente universitaria Graciela Castro anunció que sería la candidata a diputada del sector para las PASO.

3- En el armado de las listas, los críticos a Frigerio exhibieron que tenían suficientes dirigentes como para cubrir casi toda la provincia y, entre ellos, apareció el nombre de un histórico del PRO, Augusto Lafferriere, que secunda a Blázquez en la lista.

Esto le dio más cuerpo a la crítica central hacia Frigerio: eso de querer manejar el partido entre pocos y desde Buenos Aires.

¿Otra interna?

Con todo, la desproporción entre el oficialismo partidario y la oposición sigue siendo enorme. En la vereda de enfrente a Frigerio no hay nadie que ocupe un cargo, electivo o no electivo, en el Estado.

Es por lo menos curioso que un dirigente de la talla política de Blázquez (inversamente proporcional a su anatomía) le genere semejante contratiempo al político con más poder en la provincia después del gobernador Gustavo Bordet.

Tamaña rareza alentó especulaciones sobre alguna banca política externa a la provincia, que se inscriba dentro de una interna nacional con el propósito de debilitar a Frigerio.

Pero en el PRO prefieren no hablar y todo este tiempo han dejado que Blázquez ocupe el centro de la escena mediática.

 

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