“Lo admiro porque arrancó de abajo y hoy es el número uno”, dijo el concordiense que se tatuó a Tinelli

En diálogo con Infoner, el camarógrafo de Concordia, Fernando Lezcano, contó por qué es fan de Marcelo Tinelli y qué lo llevó a tatuarse la cara de su ídolo en la espalda. También habló de la experiencia de haberle podido mostrar el tatuaje.

 

 

Hacía tiempo que tenía la idea dándole vueltas en la cabeza. Lo frenaba pensar qué iba a decir la gente, pero después analizó que si otros se tatúan a Messi o a Maradona, por qué no se iba a tatuar él a quien más admiraba. Así fue como se decidió y dijo “me voy a tatuar a Marcelo Tinelli porque lo admiro de chico y es una persona fantástica”.

Ya habiéndose decidido, se tomó todo el tiempo necesario para elegir la foto que el tatuador tendría que plasmar en su piel. En esa tarea lo ayudaron su hermano y su mamá. Esta puede ser, esta otra no… y así hasta que apareció la indicada. Fue entonces que llamó a Lucas Pascarielo y sacó un turno.

Dice que Lucas le cobró apenas mil pesos y que tardó 3 horas 40 minutos en terminarlo. “Me dolió muchísimo”, reconoció.

En diálogo con Infoner, Fernando “Poke” Lezcano recuerda que su admiración por Marcelo Tinelli empezó de chico cuando miraba  Video Match. “Cuando arrancó con el Bailando también… En 2007 pisé el estudio por primera vez, pero la admiración no es solo por Marcelo sino por toda la producción, luces, cámaras y demás, y cómo se manejan en el programa. Viene de muchos años la admiración porque él arrancó de abajo sin pedirle nada a nadie y hoy es el número uno, un exitoso“.

Hace poco, Fernando tuvo la oportunidad de mostrarle a su ídolo el tatuaje. En un principio, la idea era que pudiera hacerlo al aire pero finalmente no hubo tiempo, de modo que el momento del encuentro se dio en el corte. “Me dio un abrazo, me agradecía por ‘este homenaje que me hacés’ y me invitó para que vuelva al programa en diciembre, si me podía preparar una coreo”, contó Poke, quien además de mostrarle su espalda tatuada a Tinelli, se sacó las ganas de decirle lo mucho que lo admira y agradecerle “por tantos años de alegría”.

“Hicimos como cien fotos. Lo abracé. Sentí mucha alegría, que el sueño se me había cumplido y si me tengo que hacer otro tatuaje de él sería quizás su firma“.

 

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