Lo bueno de dar la teta

La lactancia es considerada un derecho esencial de la persona, según la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, incorporada a la Constitución Nacional de nuestro país en su última reforma de 1994, pero ¿qué tanto sabemos sobre sus beneficios tanto para el bebé, como para la mamá?

Por Rocío Hernández – Lic. en Nutrición MP: 21992

Lic. Rocío Hernández

 

La lactancia es un proceso vital mediante el cual la madre provee un tejido vivo que opera en un amplio espectro de interacciones, no sólo nutricionales sino también sobre la díada madre-hijo en respuesta a las demandas nutricionales, inmunológicas y emocionales del recién nacido (Lorenzo J.: “Nutrición del niño sano”, año 2007).

La OMS propone lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y continuada hasta los dos años o más. Esto significa que durante los primeros meses el niño debe recibir solamente leche materna sin agregado de ningún otro alimento ni bebida (ni agua, ni jugo, ni té), ya que a partir del sexto mes debe iniciarse la alimentación complementaria. También señala que no existen ventajas para el crecimiento por haber incorporado alimentos con anticipación, tanto los bebés nacidos a término como aquellos nacidos con bajo peso; suspender una mamada para introducir cualquier tipo de alimento o bebida conduce a pérdida de nutrientes, pues es muy difícil reemplazar con alimentos el valor nutricional proveniente de la lactancia materna. De este modo, la adecuada nutrición temprana es esencial para asegurar todo su potencial en relación al desarrollo, salud y crecimiento del niño, previniendo el riesgo de padecer enfermedades tales como la obesidad, diabetes e hipertensión como así también evitar y/o reducir la morbi-mortalidad de niños menores de 5 años.
La OMS recomienda comenzar la lactancia en la primera hora de vida. Además, explicita que se haga “a libre demanda”, es decir, con la frecuencia que quiera el niño, tanto de día como de noche. En los 6 primeros meses del niño deben evitarse las mamaderas y los chupetes.
Beneficios para la madre
La lactancia materna también beneficia a la madre. Reduce la aparición del cáncer de mama y ovario y ayuda a la madre a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y a reducir su peso.

 

¿Por qué no la leche artificial?

La leche artificial no contiene los anticuerpos presentes en la leche materna y conlleva riesgos como las enfermedades transmitidas por el agua utilizada para reconstituir la leche (muchas familias no tienen acceso a agua potable). Una dilución excesiva con el fin de ahorrar puede acabar produciendo malnutrición. Por otro lado, las tomas frecuentes mantienen la producción de leche materna y, en caso de que se utilice leche artificial pero esta deje de estar disponible, puede resultar imposible volver a la lactancia materna debido a la disminución de la producción materna.

El apoyo a la madre es esencial

La lactancia materna requiere aprendizaje y muchas mujeres tienen dificultades al principio. Son frecuentes el dolor en el pezón y el temor a que la leche no sea suficiente para mantener al niño. Para fomentarla, hay centros sanitarios que prestan apoyo a la lactancia materna poniendo asesores cualificados a disposición de las madres.
Pasados los 6 meses se pueden empezar a incorporar nuevos alimentos pero sin interrumpir la lactancia materna. La OMS recomienda que los nuevos alimentos se administren con cuchara o taza y no dentro de la mamadera. Los niños tienen que adecuarse a los nuevos alimentos, por eso, son indispensables la paciencia y el apoyo de toda la familia.
Un estudio realizado en el Hospital Justo José de Urquiza de la ciudad de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, revela las creencias que las madres poseen en relación a la lactancia materna. El trabajo propone un contraste entre los hábitos de la práctica misma y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), y Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (CESNI). Las conclusiones finales señalan que las madres entrevistadas poseen conocimientos no adecuados sobre la forma correcta de amamantar.

El estudio se llevó a cabo con el desarrollo de encuentras a diferentes grupo de mujeres internadas en el área de maternidad en diciembre del año pasado. Las mismas fueron dividas en diferentes grupos de acuerdo a su edad (de 14 a 20 años, 21 a 30 años, de 31 a 40 años, y aquellas de más de 40 años), número de hijos, y embarazadas.
La hipótesis de la cual parte el estudio fue que las creencias de las madres en relación a la lactancia materna no coinciden con las recomendaciones de la OMS, SAP y CESNI. En este sentido, los objetivos estuvieron puestos en establecer qué tipo de ideas tienen aquellas madres en período gestacional y las que se encontraban en el de lactancia sobre la temática planteada. Para ello, se realizaron preguntas en relación al tipo de lactancia que brindan a sus hijos (natural, artificial, o ambas), la información que poseen con respecto a las recomendaciones, y si las cumplen o no al momento de amamantar.

Finalmente, el análisis reveló que la mayoría de las madres entrevistadas tiene entre 2 y 5 hijos, y que un 80% le dio el pecho a su hijo. Esto certifica que existieron experiencias en la práctica de la lactancia materna y que los niños recibieron los beneficios de la misma; además demostró que a mayor cantidad de hijos disminuye el porcentaje de los conocimientos no adecuados.

Sin embargo, la mayoría de las madres poseen conocimientos no adecuados sobre las recomendaciones de la OMS, SAP y CESNI, ya que sólo el 13% tiene certezas sobre la lactancia materna, haciendo hincapié en la importancia de iniciar la misma a partir de la primera hora de vida; los beneficios del lactante al recibir solo leche materna; amamantar de manera exclusiva hasta los 6 meses de vida, sin utilizar mamaderas, tetinas ni chupetes; poner en contacto al recién nacido con la madre inmediatamente después del parto; brindar alimentación complementaria adecuada y oportuna a todos los niños a partir de los 6 meses; y continuar amamantando hasta los 2 años de edad o más.

En contra posición, el 76% de las encuestadas tiene conocimientos inadecuados sobre la temática, es decir, desconocen las recomendaciones los organismos de pediatría, lo cual se refleja en las creencias culturales declaras por ellas tales como: el bebé no se llena solo con la teta, entonces agrega una mamadera; la lactancia materna debe iniciarse al tercer día de vida; hidratar al niño con agua o té, y es exclusiva hasta los 4 meses; el lactante debe recibir lactancia materna 4 veces al día: en el desayuno, almuerzo, merienda y cena; la alimentación complementaria debe comenzarse a los 3 o 4 meses de edad porque con la teta sola, queda con hambre; y que la lactancia debe ser brindada hasta los 6 meses.

Esta investigación propone una mirada multidisciplinaria abarcando aspectos de la psicología, la psicología social, la antropología, hábitos enraizados en la sociedad sobre el uso de la maternidad asociada a la lactancia materna- sin perder de vista el contexto en el cual se desarrolla donde la mujer hoy día trabaja.

El bajo conocimiento puede ser ampliado con programas educativos formales y no formales sobre la alimentación saludable en general y sobre la lactancia materna en particular. A partir de dicha temática, también se abarcan modos de crianza y apego con los bebés, lo que implica un tratamiento del tema globalizado.

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