Los frentes abiertos del Barrio Don Pedro

Los vecinos del Barrio Don Pedro conviven a diario con efluentes industriales que cruzan por la cañada Melgar o llegan a través de los desagües pluviales. En 2016, lograron que Baggio dejara de verter efluentes en un campo lindante, pero días después descubrieron deshechos de una curtiembre en otro terreno cercano al barrio.

Por Sabina Melchiori

 

Los efluentes del PIG

El Don Pedro es un barrio de 20 hectáreas ubicado al suroeste de Gualeguaychú, casi enfrente al Parque Industrial. A un costado de su ingreso se está construyendo -desde hace más tiempo que el estimado- la ampliación de la planta de tratamiento de efluentes industriales y cloacales. Esta obra es necesaria porque la planta actual se encuentra colapsada debido al crecimiento y aumento de la producción de las empresas instaladas en el Parque Industrial y, porque además, comprende la construcción de un entubado bajo tierra que llevaría los efluentes ya tratados hasta el río Gualeguaychú, aguas abajo de la toma de agua.

Hasta tanto esa obra no finalice, los efluentes de las empresas del PIG se vuelcan a la cañada Melgar, si su debido y completo tratamiento. Son 140.000 litros de agua, con residuos industriales y cloacales, por hora. Esta pequeña cañada desemboca en el arroyo Gualeyán y éste, en el río Gualeguaychú, mil metros aguas arriba de la toma de agua de Obras Sanitarias; pero antes, cruza por el ingreso al Barrio Don Pedro.

Algunas veces, los vecinos encuentran el agua de la cañada llena de espuma blanca, otras, teñida de algún color; y la mayoría de los días, despide olores nauseabundos que tornan intolerable la permanencia en sus inmediaciones. Este jueves 8 de junio, puntualmente, el olor que salía tanto de la planta en construcción como de la cañada Melgar, llegaba a todos los rincones del barrio con igual intensidad; y el agua era de color violáceo.

Cañada Melgar, 8 de junio 2017

 

Los aspersores de Baggio

Lindero al barrio Don Pedro se encuentra Monte 14, un campo de la empresa RPB S.A (Baggio). En 1998, los vecinos comenzaron a denunciar que la empresa volcaba sus residuos industriales y cloacales a una pileta construida en dicho campo. Lo hacía a través de un sistema de cañería que desde 1997, permiso de Vialidad Nacional mediante, cruza por debajo de la Ruta Nacional Nº14, y conecta la planta que la empresa tiene en Parque Industrial Gualeguaychú con la pileta de su campo. Además, en el terreno había un sistema de aspersores que regaban el terreno con los efluentes. Estos residuos llegaban al barrio producto de la pendiente natural del suelo, causando más olores nauseabundos.

Eso está prohibido. El 18 de febrero de 2009, el contador Ricardo Díaz, entonces presidente de la Corporación del Desarrollo de Gualeguaychú -que es la administradora del Parque Industrial-, le respondió mediante una nota a la entonces directora de Medio Ambiente de la Municipalidad de Gualeguaychú, Ivana Zecca, que “el desvío o volcado de efluentes líquidos fuera de los límites del Parque Industrial Gualeguaychú por parte de empresas instaladas en éste, se encuentra prohibido, por lo que no se autoriza a empresa alguna a realizar el mismo”.

Sin embargo, recién en 2016, y gracias a la intervención de la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Gualeguaychú, Baggio cerró el caño que cruza por debajo de la ruta y dejó de llevar parte de sus efluentes a Monte 14.

Un frente cerrado.

 

La curtiembre, Romero y Veronesse

Poco después de haberse solucionado el conflicto con RPB, los vecinos volvieron a sentir olores. No se explicaban de dónde provenían, hasta que detectaron el ingreso de camiones con bateas volcadoras, cargados de algo parecido a montañas de tierra, a un campo cercano donde eran descargados.

El terreno, propiedad de un vecino de apellido Romero, había sido alquilado a un hombre de apellido Veronesse quien le había dicho que iba a depositar compost y que dejaría el terreno más fértil. Sin embargo, lo que Veronesse dejaba, en contacto con el suelo y con el aire, no era compost sino deshechos de una curtiembre.

Los vecinos realizaron la denuncia correspondiente, la Dirección de Ambiente tomó muestras de esos deshechos, las envió a laboratorios especificados y se detectó una gran cantidad de cromo. Seguidamente el Municipio clausuró el acceso al terreno, inhabilitándolo para su uso agropecuario e intimó a Romero y a Veronesse a sacar esos residuos del lugar. Sin embargo, eso aún no ha sucedido. Esas montañas negruzcas, con trozos de cueros y pelos siguen allí, y el cromo, que es una sustancia tóxica que acarrea graves problemas para la salud de los seres vivos y contamina las napas, sigue en contacto con el aire y el suelo del lugar.

 

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner