Los vecinos del Don Pedro consideran cínico que el Parque Industrial de Gualeguaychú reciba una distinción

El PIG será condecorado en el Encuentro Internacional de Parques Industriales Sostenibles que se realizará en Perú, del 23 al 25 de mayo. Para los vecinos que viven en el barrio ubicado en inmediaciones al Parque Industrial, el hecho es cínico y ridículo.

La Corporación del Desarrollo de Gualeguaychú será distinguida por la ONUDI (Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial), por el accionar del Parque Industrial Gualeguaychú. La condecoración se entregará en el marco del Encuentro Internacional de Parques Industriales Sostenibles que se realizará en Lima, Perú, del 23 al 25 de mayo.

El Parque Industrial de Gualeguaychú (PIG) fue seleccionado para participar del proyecto “Desarrollo de Parques Industriales Sostenibles en la región LAC” y fue presentado -como parque piloto- en la Plataforma de Cooperación Regional de Parques Industriales y Zonas Económicas Especiales de Desarrollo para impulsar el Desarrollo Industrial Sostenible e Inclusivo en América Latina, el año pasado en Viena, Austria. El PIG fue elegido -junto a otro parque de Córdoba- para implementar el proyecto en nuestro país y recibir financiamiento del Fondo Fiduciario de Latinoamérica y el Caribe de la ONUDI. Dicho financiamiento podrá ser utilizado en infraestructura y capacitaciones en desarrollo sustentable y medio ambiente.

Los objetivos del proyecto, según informaron desde la Corporación, son fortalecer la articulación de estrategias de desarrollo y colaboraciones en materia de Parques Industriales Sostenibles mediante una plataforma regional; mejorar las capacidades técnicas a través de metodologías de eficiencia de recursos y producción más limpia; y el intercambio de know-how, experiencias y buenas prácticas.

Cuando lo vecinos del Barrio Don Pedro tomaron conocimiento de esto, redactaron un comunicado al que titularon “El cinismo de Codegu – PIG no tiene límites” y expresan lo siguiente:

Toda industria busca generar ganancia, lo cual nos parece perfecto. Además emplea gente. Eso también nos parece perfecto. Ahora bien, toda actividad económica está regulada, existen leyes de distintos niveles, con el objetivo de controlar el impacto nocivo que pudieran tener. Hacerlas sustentables con la vida de las personas y el ambiente. Esto, obviamente constituye un costo, que en virtud de que estamos en el siglo XXI, es una premisa indiscutible: el que se lleva la ganancia de dicho proceso debe solventar los costos como parte de los demás costos de producción. Esta sencilla y racional cuestión parece que no la han integrado aún en su cultura los empresarios y la Codegu. En vez de eso, han decidido algo más sencillo: hacérselos pagar al pueblo de Gualeguaychú, en la calidad de sus arroyos, de su río, en la salud de la población. Así, sistemáticamente desde hace 40 años, el PIG vierte ilegalmente, fuera de toda reglamentación ambiental, sus efluentes industriales y cloacales en una cañada –la cañada Melgar- la cual carece de caudal propio. Esta, luego de su pestilente y contaminante recorrido, desemboca en el arroyo Gualeyán y de allí al Río Gualeguaychú. Esta situación (tal como ya detallaba la ordenanza 10372 de 1999), supone un riesgo para la toma de agua de Obras Sanitarias Municipal y para las zonas de playas y recreación del Río Gualeguaychú. Es decir, nuestra vida.

Pero no todos son tan cómplices con esta aberración. En función de esta indefendible situación recientemente la Unidad Fiscal en Materia Ambiental (UFIMA) -un organismo de la justicia federal especializado en el tema- ante las pruebas recabadas y al constatar el ilegal vertido de efluentes, decidió radicar una denuncia penal contra el PIG por DELITO AMBIENTAL, denuncia que tramita desde la semana pasada en la justicia local. Curiosa y triste ironía: mientras en Perú son felicitados de “sostenibles“, la justicia federal argentina los denuncia por contaminación. A todo esto se agregan otras prácticas ilegales apañadas por la Codegu, como el vertido de efluentes industriales en pluviales públicos, o como el caso emblemático caso RPB Baggio, empresa que desde 1998 hasta febrero de 2016 vertió sus efluentes en un campo privado, obviamente sin ningún control y por fuera de toda reglamentación.

Es decir, si algo aquí ha sido “sostenible“ en todos estos años es la contaminación, es el aprovechamiento para ganancia propia por parte de los industriales, quienes ahorrándose los costos de un debido y legal tratamiento y disposición de sus efluentes lo han hecho pagar desde hace muchos años al pueblo de Gualeguaychú y a su ambiente. Y obviamente su contracara, el desgobierno de la cuestión ambiental por parte del Estado.

Por ello creemos es tiempo de decir BASTA. A la contaminación, al cinismo, a estas ridículas lavadas de cara gestionadas por las empresas y sus organizaciones ante organismos que nunca se acercan a ver ni controlar lo que premian.

El pueblo de Gualeguaychú debe honrar su impronta ambiental exigiendo el cumplimiento de las leyes, reivindicando sus derechos más elementales: salud y ambiente sano. Llamamos a frenar la CONTAMINACIÓN del PIG – CODEGU, que ya está hiriendo gravemente el estado de nuestras aguas y nuestra vida.

Gualeguaychú, 22 de mayo de 2017.

COMISIÓN VECINAL BARRIO DON PEDRO

Asociación Civil “Salvemos el río Gualeguaychú”
Asociación por la Justicia Ambiental (AJAM)

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