Luján y la ola celeste: “El aborto no es un derecho. Es un drama”

Sabemos que no siempre es fácil recibir la vida como viene, a veces se presenta en contextos conflictivos y angustiosos. Sin embargo, siempre es posible cuidarla y defenderla“. Así lo expresó hace minutos en Luján monseñor Oscar Ojea, presidente del Episcopado argentino. Desde Gualeguaychú partieron autos y colectivos, al igual que desde Gualeguay, Concepción del Uruguay, Islas del Ibicuy, Paraná, Concordia.

 

Ante una imponente multitud embanderada de celeste (el color distintivo del #SalvemosLasDosVidas), Ojea criticó la existencia de una “cultura consumista” que transmite el mensaje de “vos pensá como quieras pero déjame a mí hacer lo que quiero”.

“Hemos venido para pedirle que nos enseñe los caminos para aprender a respetar la vida, a cuidarla, a defenderla y a servirla. -dijo Ojea-. A respetarla, porque la vida es puro don de Dios, por eso es sagrada. Nosotros no somos sus dueños. Somos administradores de este gran bien. Ella es el bien primero y fundamental, un bien que está más allá de nosotros. Un bien que no “fabricamos” aunque tengamos la maravillosa posibilidad de transmitirlo cooperando con el Creador. Le pedimos también aprender a cuidarla. Cuando empezábamos a trabajar hace varios años en los centros de recuperación de jóvenes con adicciones, centros barriales, hogares de Cristo, el Papa Francisco nos decía: “Reciban la vida como viene”.

 

 

 

No es es cierto que vos podes hacer lo que quieras y que a nosotros no nos debe importar. Este razonamiento es fruto de una cultura que nos obliga a desentendernos de los demás como si la Patria fuera un amontonamiento de individuos en el que a nadie le importa que el otro se lastime”, indicó.

 

El país atraviesa un “momento delicado” ante la posibilidad de que se sancione el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. “Chicos y chicas, el aborto no es un derecho sino un drama. Este drama nos llena de angustia porque se puede plantear la opción entre dos vidas. Pero el drama tiene un final abierto y podés decidir en favor de las dos”, afirmó Ojea.

Con palabras significativas y que aluden al pasado argentino, agregó que “sería la primera vez que se dictara en la Argentina y en tiempos de democracia, una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano”.

La consigna del día es “A tus pies renovamos la esperanza – Vale Toda Vida”.

Ojea instó a “encontrar soluciones nuevas y creativas para que ninguna mujer busque recurrir a un desenlace que no es solución para nadie”.

 

Compartimos más expresiones de monseñor Ojea:

“Los varones no podemos sentir en nuestro cuerpo la presencia de otro ser humano que crece. No podemos experimentarlo en nosotros. Son las mujeres las que nos transmiten este coraje y esta entrega por el compromiso corporal que tienen con la vida y por su cercanía con ella.

“Le vamos a pedir también a la Virgencita aprender a ser servidores de la vida, es decir a crear circunstancias aptas para su venida y su desarrollo. Aquellos que decimos que defendemos la vida desde  la concepción hasta su término natural pasando por todas las etapas de su crecimiento, no podemos quedarnos en enunciados y en palabras. Tenemos que asumir el compromiso social concreto que nos lleve a crear condiciones dignas para recibir la vida, acompañando muy cercanamente a aquellas hermanas nuestras que tienen embarazos en situaciones psíquicas y sociales sumamente vulnerables y frágiles.

“Es necesario encontrar soluciones nuevas y creativas para que ninguna mujer busque recurrir a  un desenlace que no es solución para nadie.

“Nos dice el Papa Francisco en su Carta sobre la Santidad: “La defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada porque allí está en juego la dignidad de la vida humana siempre sagrada y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y los ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud y en toda forma de descarte” (Gaudete et Exsultate 101)

“Quisiéramos decirles una palabra de Pastores a los y las jóvenes que están inmersos en una cultura que muchas veces los envuelve y los confunde. Una cultura consumista que les dice: Con tu cuerpo hacé lo que quieras y también: Vos pensá como quieras pero déjame a mí hacer lo que quiero.

“Con mucho afecto queremos transmitirles lo que pensamos y sentimos de corazón: “Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (2 Cor. 6,16), somos inmensamente amados por Dios que nos pensó desde toda la eternidad y nos conoce precisamente desde el vientre de nuestra madre” (Jer. 1,5; Sal. 139, 3-16)

“Hemos recibido nuestra vida como don, por eso debemos cuidarla, tampoco somos dueños de otra vida humana. Es otro cuerpo, otra vida sobre la que no tenemos poder. Chicos y chicas, el aborto no es un derecho sino un drama.

“Este drama nos llena de angustia porque se puede plantear la opción entre dos vidas. Pero el drama tiene un final abierto y podes decidir en favor de las dos. Tampoco es cierto que vos podes hacer lo que quieras y que a nosotros no nos debe importar. Este razonamiento es fruto de una cultura que nos obliga a desentendernos de los demás como si la Patria fuera un amontonamiento de individuos en el que a nadie le importa que el otro se lastime. Cuanto más queremos a las personas, más nos importa lo que les pasa.

“Le hemos pedido entonces a nuestra Madre que nos enseñe a respetar la vida, a cuidarla, a defenderla y a servirla. Los argentinos no podemos perder esa hospitalidad esencial de todo ser humano: La capacidad de recibir con los brazos abiertos a todos aquellos que han sido invitados al banquete de la vida, preparando para ellos una casa digna de ser habitada, una Patria más justa, más fraterna y más humana”.

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