Monseñor Zordán: «En los jóvenes podemos poner nuestra esperanza sin temor a equivocarnos»

El obispo de Gualeguaychú, Mons. Héctor Zordán, envió un mensaje a los jóvenes y estudiantes con ocasión del celebrarse su día este 21 de septiembre.

“No es casual que el «día del estudiante» coincida con el inicio de la primavera. Este tiempo del año… ventoso e inquieto… como vos. Es la estación más colorida y cargada de esperanza; incluso en los brotes de cada árbol y cada flor que ya manifiestan lo que es y llegará a ser; es anuncio de un tiempo nuevo; es fecundidad en la espera de nuevos frutos. Un tiempo que es como vos: “Anuncio de un presente lleno de proyectos y de un futuro pleno de esperanza”, escribió Zordán.

Luego de recordar que la Iglesia está iniciando un tiempo de reflexión compartida sobre la realidad juvenil destacó la invitación del Papa Francisco a mirar la figura del apóstol Juan, el más joven y bien cercano a Jesús.

“Fue Juan quien se apoyó en el hombro de Jesús para escuchar sus secretos. Fue él quien lo acompañó hasta la Cruz y quien corrió más rápido llegando primero hasta la tumba vacía después de su resurrección. Fue también él quien lo reconoció en la oscuridad cuando les habló desde la orilla mientras ellos intentaban pescar”, describió Zordán.

“Jesús confió en Juan, su apóstol joven. La Iglesia -y yo en particular- confiamos en vos; tenemos la certeza de que en vos y en los otros chicos y chicas de tu edad podemos poner nuestra esperanza sin temor a equivocarnos. Y viéndolos crecer en la Iglesia aprenderemos también nosotros a ser discípulos de Jesús con la fuerza renovadora de un joven”, concluyó.

 

Texto completo de la carta:

 

San José de Gualeguaychú, 21 de septiembre 2017.-

 

Querido amigo

¡Ya estamos cerca de tú día, joven y estudiante…! Por eso quiero hacerte llegar mi saludo y mi cariño.

No es casual que el «día del estudiante» coincida con el inicio de la primavera. Este tiempo del año… ventoso e inquieto… como vos. Es la estación más colorida y cargada de esperanza; incluso en los brotes de cada árbol y cada flor que ya manifiestan lo que es y llegará a ser; es anuncio de un tiempo nuevo; es fecundidad en la espera de nuevos frutos. Un tiempo que es como vos: “Anuncio de un presente lleno de proyectos y de un futuro pleno de esperanza”.

¿Sabías que la Iglesia está embarcada en un tiempo de reflexión compartida y de búsqueda sobre la realidad juvenil y sobre el proyecto de vida de cada joven? Es un camino que concluirá en un gran encuentro de obispos de todo el mundo llamado Sínodo, y que tendrá como eje el tema de los jóvenes, la juventud y la vida de fe.

El Papa Francisco nos ha invitado a tener ante nuestros ojos, en este tiempo de reflexión compartida, la figura de Juan, el apóstol más joven y bien cercano a Jesús. Él mismo, en su evangelio se llama “el discípulo que Jesús amaba”… Y saberse amado por el Maestro, a pesar de sus intervenciones inadecuadas y de su carácter fuerte e impulsivo, lo motivó a estar más cerca de Jesús, a confiar en Él, a ser audaz en su seguimiento, como discípulo y Apóstol enviado.

Fue Juan quien se apoyó en el hombro de Jesús para escuchar sus secretos. Fue él quien lo acompañó hasta la Cruz y quien corrió más rápido llegando primero hasta la tumba vacía después de su resurrección. Fue también él quien lo reconoció en la oscuridad cuando les habló desde la orilla mientras ellos intentaban pescar.

¿Te animás a ser como el “discípulo amado”? ¿Permanecer cerca de Jesús para oírlo en tu corazón? ¿Serle fiel para seguirlo aunque cueste? ¿Ser audaz testigo de su resurrección y anunciador de su presencia en medio de la oscuridad y tu realidad juvenil?

Jesús confió en Juan, su apóstol joven. La Iglesia –y yo en particular– confiamos en vos; tenemos la certeza de que en vos y en los otros chicos y chicas de tu edad podemos poner nuestra esperanza sin temor a equivocarnos. Y viéndolos crecer en la Iglesia aprenderemos también nosotros a ser discípulos de Jesús con la fuerza renovadora de un joven.

Que María, la madre joven de Jesús y de los cristianos, te haga sentir su cariño lleno de ternura.

Yo te abrazo con mi bendición de padre y de amigo.

+ Héctor m.ss.cc., obispo de Gualeguaychú.

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