Nahir Galarza, ¿una víctima del patriarcado?

La condena a prisión perpetua para la joven de 19 años que el 29 de diciembre pasado asesinó con dos disparos en el tórax a quien fuera su novio, Fernando Pastorizzo, se dio a conocer en pleno debate social y parlamentario de la legalización del aborto, que ha puesto al feminismo con sus advertencias ante los signos que impliquen algún tipo de violencia hacia la mujer, en el centro de la escena pública.

Por Sabina Melchiori

 

Desde este sector, minutos después de la lectura del veredicto, se oyeron y escribieron expresiones un tanto exageradas, simplistas y hasta falaces en relación al accionar de la Justicia y al de los medios de prensa. “La sentencia de Nahir en todos los canales en vivo se llama patriarcado”, leí por ahí, así como también encontré quienes aseguraban la inexistencia de condenas tan céleres a los femicidas.

Empezando por esto último, considero pertinente recordar que el mismo Tribunal de Juicios y Apelaciones que condenó a Nahir Galarza este martes, fue el que en noviembre de 2017 sentenció con la pena de prisión perpetua a Ramón de la Cruz Ortíz por haber asesinado a su ex pareja, Susana Villarruel, a orillas del arroyo El Cura, cuatro meses antes.

En igual sentido, y retomando aquella expresión sobre lo patriarcal de la cobertura del veredicto, vale la pena mencionar el femicidio de Micaela García en abril de 2017. Quien la violó y después mató, Sebastián Wagner, fue condenado a prisión perpetua cinco meses después del crimen, y sus dos encubridores, Fabián Ehcosor y Néstor Pavón, también están presos. El caso fue seguido de cerca por medios de prensa de todo el país, incluso algunos de ellos se instalaron en Gualeguay durante la semana que duró la búsqueda de Micaela. El velorio ─que se realizó en un centro deportivo enorme─, fue multitudinario, se realizaron transmisiones en vivo y en un momento, de manera sorpresiva llamó por teléfono el Indio Solari. Días después, hicieron lo mismo el Papa Francisco y Cristina Kirchner.

De modo que, según mi entender, ni la condena del Tribunal de Gualeguaychú ni la cobertura puntual del adelanto de la sentencia este martes, son producto del patriarcado.

Si, en cambio, es machista y repudiable que en algunos medios se haya hablado de Nahir Galarza como del “bombón asesino”, que entre tantas fotografías suyas se haya optado mayoritariamente por aquellas en las que se la ve de bikini en la playa, y que algunos se hayan detenido tanto tiempo en contar con minuciosidad los detalles íntimos que se dieron a conocer en las declaraciones testimoniales. Un ejemplo concreto es el de Joaquín Osorio, quien aseguró haber visto a Nahir entrando a su casa la madrugada del crimen “con algo en la mano y una sonrisa rara”, pero que sin embargo, lo que más se difundió de su testimonial fue el hecho de que su comunicación con Nahir era exclusivamente para concretar encuentros sexuales.

Pero como el machismo no sólo se encuentra en los medios, y ni siquiera en la mayoría de ellos; también hay sobrados ejemplos en las conversaciones que se dan lejos de las pantallas de televisión, del éter y de los renglones de los diarios: que es una atorranta, que le gusta más la p*** que comer, que ahora que está detenida se debe estar aguantando las ganas ( y como ante ciertos ejemplos no está de más aclarar, complemento: eso es machismo porque no es para nada habitual escuchar esos mismos comentarios en referencia a un hombre en prisión).

También es machismo que Nahir Galarza haya llegado a ser tendencia en una página porno luego de que uno de los abogados de la Querella le solicitara al Tribunal incorporar como prueba del vínculo de pareja con Pastorizzo un video íntimo obtenido del celular de la víctima, y que exista un club de fans de Nahir Galarza en Facebook lleno de comentarios soeces de quienes dejan expresados sus deseos sexuales, o le piden “matame, mamita”.

Me lo pregunté en el verano, cuando el manager de medios Jorge Zonzini desfilaba por los canales de televisión hablando de las bondades de Nahir y de una “adolescencia que adolece”: ¿Hubiera tenido este caso el impacto que tuvo si a Fernando Pastorizzo lo hubiera matado un hombre? Y haciendo foco concretamente en la pregunta del título, ¿estaríamos dando hoy estos ejemplos de machismo si la autora del crimen hubiera sido una mujer sin las características físicas y la juventud de Nahir?

En su sentencia, el Tribunal descartó que la asesina haya sido víctima de violencia de género, pero nosotros, habiendo hecho un análisis (quizás precario) de lo sucedido desde el 29 de diciembre a la fecha, ¿podríamos negar que Nahir Galarza ha sido víctima del machismo, como conducta propia de los patriarcados?

Yo no, y lamento que haya sido así, pero por respeto hacia la mamá, el papá, la hermana y el resto de los familiares y los amigos de Fernando Pastorizzo, sería oportuno que se dejase de hacer foco en Nahir Galarza hasta para victimizarla y se tenga presente que para hablar de víctimas en este caso, primero y fundamentalmente, hay que hablar de Fernando, a quien la muerte lo encontró cuando menos la esperaba, cinco días antes de cumplir 21 años.

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