Ningún milagro para Milagro

En cierta jerga popular se le denomina perejil a aquella persona considerada de poca importancia dentro de un cuerpo social u organización de cualquier índole. Es, en realidad, un menoscabo que a veces tiene un contenido peyorativo dentro de un determinado andamiaje, aunque suelen haber excepciones que confirman la regla. Pero no siempre prima la fidelidad a rajatabla y así ocurren situaciones que de la noche a la mañana hacen tambalear a los más poderosos.

 

Luis María Serroels
Epecial para INFONER

 

Esto lleva a recordar que un pacífico chofer que servía a las órdenes de altos funcionarios del kirchnerismo, se convirtió -tras una apariencia de perejil (quizás simulada) transportador de bolsos- en un elemento esencial para que la justicia federal se haga de material más que suficiente al momento de identificar a los más corruptos saqueadores de las arcas del Estado. Los ya célebres Cuadernos de Centeno, dejaron al descubierto maniobras delictivas que tenían como partícipes necesarios a integrantes del poder político y encumbrados empresarios de guante blanco.

Alguna vez se pensó que Milagro Sala –quien acaba de recibir una condena a 13 años de cárcel por graves delitos cometidos al amparo del cristinismo- era sólo una pieza menor dentro de una aceitada maquinaria maniobrada por grandes personajes desde las sombras. Pero ella no se sintió un simple membrete en el envoltorio de un paquete, sino dueña y señora del contenido de todos los paquetes. Por cierto no era ninguna perejil.

Este aguardado fallo judicial precede a las dilatadas causas donde los más encumbrados miembros del Frente para la Victoria (victoria de la corrupción sobre le honestidad, se entiende) ven transcurrir el tiempo hasta ubicarlos –por la pereza de los tribunales- en situación de renovar bancas, que no significa otra cosa que prolongar su impunidad bajo la sombra de vergonzosos fueros.

La militante K es una dirigente política, social e indígena –aunque no indigente- de nacionalidad argentina, que lidera la Organización Barrial Tupac Amaru, bajo cuya pantalla vino encarando la construcción de viviendas en la provincia de Jujuy. Además forma parte de la Central de Trabajadores Argentinos.

Milagro Sala ha sido una fiel y avezada intérprete de la cultura kirchnerista en materia de apoderamiento de dinero ajeno, hábilmente desviado de su inicial propósito de erigir viviendas con sentido social. No todos los proyectos quedaron sin culminar, pero al parecer en un momento la cola de Lucifer se introdujo en la mente del grupo, estimulando acciones reñidas con la ley que, tarde o temprano, perdieron el velo de impunidad con que se cubrían.

El desesperado argumento de atribuirle a una condena un previo y turbio arreglo con el poder político, se choca duramente con imágenes muy crudas de sus fechorías. Barrios enteros cuya construcción quedó trunca sin remedio pero cuyos fondos se percibieron en su totalidad, desviándose de su camino hacia cuentas particulares, constituyen un grave delito que no se pudo seguir ocultando. Los fiscales le colocaron una infranqueable barrera.

 

El 5 de mayo de 2017 el Papa Francisco le envió una carta a Sala donde le deseaba que todo se resolviera «bien y pronto».

 

Una vulgar malversación cuyo destino empezó a conocerse tras denuncias que advertían semejante irregularidad. Pero –como si algo faltase-, aparecieron imágenes de virtuales “perejiles”, retirando apresuradamente de un cajero grandes sumas de dinero que se introducían en bolsas y no eran transportadas por indiscretos furgones blindados –que llamarían la atención-, sino por otros medios auxiliares de un rosario de apropiaciones indebidas del dinero ajeno. Los costosísimos automóviles de alta gama y propiedades atribuidos a la familia de Milagro (incompatibles con los recursos de una batalladora social) y hasta su visita a un fastuoso casino de Punta del Este (Uruguay), puntualmente advertida, registrada y difundida, fue una razón suficiente para, al menos, generar sospecha.

Millones de pesos desviados de sus fines legales y que hubieran permitido cristalizar el sueño de la casa propia a jujeños de escasos recursos, fueron a parar a una mafia muy organizada para delinquir y hábilmente adiestrada a la hora de lavarse las manos e imputar los cargos a una especie de entente espurio para arremeter contra una honesta militante del campo nacional y popular.

En realidad, no deja hoy de ser alentador que dos poderes constitucionales se pongan de acuerdo y sumen esfuerzos no para burlar la ley sino para darle toda la fuerza operativa que la Constitución manda. Ello, para desterrar la corrupción más escandalosa que tuvo terreno fértil durante la gestión K. Y eso preocupa y molesta a los corruptos.
La absolución que esperaba Milagro, no se produjo. No hubo milagro para Milagro, como tampoco debería haber para nadie que se enriquezca ilícitamente a costa de los dineros públicos. ¿Podrá acaso estimular este fallo a quienes hacen la plancha dejando que el tiempo transcurra y se convierta en una maniobra desdorosa para la justicia? El tiempo lo dirá.

Está claro que a la hora de mostrar las casas terminadas y ocupadas y rendir debidas cuentas sobre los recursos retirados de una casa bancaria (que los organismos de control y seguimiento no parecieron percibir), tales comprobantes brillaron por su ausencia.

 

Para la AFIP, Milagro Sala desvió $ 635 millones de un plan de viviendas sociales

 

Las imputaciones por “asociación ilícita para quedarse con fondos millonarios que el Estado había destinado para viviendas sociales (14 obras); coautoría de fraude a la Administración Pública (por un monto de $ 60 millones) y extorsión en concurso real”, son los pilares de la decisión del Tribunal en lo Criminal Nº 3 de Jujuy, debiendo puntualizarse que esta causa fue iniciada en enero de 2016, es decir que demoró 3 años (con fuerte tufo a chicaneo de la defensa). Pero asimismo hay recursos de casación por la poca monta de una condena por la que se pedían 22 años y otras graves causas pendientes.

Resulta muy llamativo que en paralelo, gravísimos hechos de corrupción organizada que se enquistó en el Estado entrerriano, tarden tanto en los tribunales para resolverse no obstante la denodada tarea de los fiscales.

En nuestra provincia no se puede avanzar con la celeridad debida, significando ello que las instituciones esenciales de la Constitución enfrentan obstáculos deliberados, impidiendo una diáfana y transparente investigación. La deshonestidad asentada entre los pliegues del poder, -con todas las características de mafia- pareciera estar exenta de la persecución penal. La desfachatez con que ex funcionarios zafan de los jueces y hasta preparan un nuevo desembarco en la contienda electoral, resulta obscena. La guarida más segura para eludir a los fiscales, sigue siendo una banca o un alto cargo en el Poder Ejecutivo. Una especie de salvoconducto por cuatro años.

El mensaje remitido a la dirigente en desgracia por Evo Morales y Cristina Fernández, resulta desopilante: “Nuestra solidaridad con la hermana Milagro Sala, quien ha sido condenada injustamente a 13 años de cárcel, por luchar por una mejor vida para los pobres y para los indígenas de su país. Esperamos que esta situación sea revertida y le deseamos mucha fuerza en estos difíciles momentos”. Este aliento no es otra cosa que un desliz apológico en tanto justifica la comisión de hechos claramente reprochados por el Código Penal. El apoyo de Luis D’Elía armando un circo acucuático junto al Obelisco, le coloca a Milagro un salvavidas de plomo.

A la luz de la causa sustanciada, el párrafo “luchar por una mejor vida” más parece conectado con el bienestar personal de la propia Milagro a través de sus andanzas. Si –como se anda divulgando- habrá boletas en el cuarto oscuro con nombres de imputados por corrupción, estaremos en el horno.

Del humor inagotable de Woody Allen, rescatamos esta frase: “El mago hizo un gesto y desapareció el hambre; hizo otro gesto y desapareció la injusticia; hizo otro gesto y se acabó la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago”.

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