OPINIÓN: EL CONSEJO DE SEGURIDAD QUE NO FUE

El 10 de mayo del año 2018, se sancionó la ordenanza N° 12.222/2018, la cual crea en el ámbito de la ciudad de Gualeguaychú, el Consejo de Seguridad Ciudadana; a la vez que establece que serán objetivos del mismo, sugerir y generar medidas tendientes a la prevención en seguridad.

Por Lucio Benítez

Hoy, luego de un año y medio de la puesta en funcionamiento del Consejo no se ha cumplido prácticamente nada de lo que marca su articulado y sólo se han llevado a cabo unas pocas reuniones esporádicas y al solo efecto de cumplir con la formalidad, pero muy lejos de respetar lo que la normativa indica.

Cabe recordar, haciendo una mirada retrospectiva, que junto a una docena de personas trabajamos originalmente en el proyecto de Seguridad Ciudadana, el que fuera presentado en el año 2008 mediante la banca 13. Lamentablemente, la ordenanza vigente es una mala copia de esa iniciativa ya que adolece de los anexos que el proyecto original poseía, en el cual se le daba herramientas concretas al Consejo para trabajar de inmediato sobre lo que creíamos eran los problemas hace 10 años, o los que vislumbrábamos serían los más graves a resolver, como por ejemplo la problemática compleja que involucra a la droga.

Siempre sostuvimos que la seguridad era un tema intrincado y profundo por lo que debía ser tratado en forma global y con suma responsabilidad. Y más allá que jurisdiccionalmente el estado Municipal no tiene la potestad sobre la Policía y la Justicia, sí debiera ser el nexo con el gobierno provincial para trabajar en conjunto con ellos y generar el ámbito de discusión y búsqueda de políticas públicas para que en conjunto con éstos y otros estamentos estatales, no gubernamentales y privados, sea posible disminuir la inseguridad.

Desde el Consejo de Seguridad es posible estimular el desarrollo de sistemas de redes sociales de prevención del delito; implementar acciones prácticas para aumentar la seguridad en cada barrio; propiciar el interés vecinal en la cosa pública; construir canales fluidos entre vecinos, instituciones y el Estado; entre muchas otras si se tuviera voluntad real.

Para colmo, en las últimas horas hemos visto que casi el único elemento “vendido” entre bombos y platillos en materia de seguridad por parte de la gestión Piaggio, esto es la puesta en funcionamiento del Centro de Monitoreo, acaba de ser protagonista de un papelón sin precedentes en el caso Cortesi. Ha quedado claro que su inauguración nunca contempló su funcionamiento.

En definitiva, lamentablemente una vez más se usó la inseguridad y la sanción de esta ordenanza pobre y raquítica de contenido para hacer política de la que ya no queremos. Esperamos que desde el Poder Ejecutivo Municipal se empiece a tomar con la responsabilidad que amerita la seguridad de nuestros vecinos. Y si bien han sucedido hechos gravísimos en la ciudad, cuando antes comencemos a trabajar, antes vamos a cosechar los resultados. Sólo hace falta voluntad política.

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