Para el obispo de Gualeguaychú si se despenaliza el aborto “marcará un quiebre importante en nuestra cultura”

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Zordán, se refirió en una entrevista concedida al programa Fuera de Juego (Canal 4 Somos Gualeguaychú) al debate sobre el proyecto de ley de despenalización del aborto y destacó que “en la democracia se deben debatir las cosas”. También resaltó que esta iniciativa va en contra de “la gran mayoría de los argentinos que se oponen al aborto legal”.

 

El sacerdote se refirió a la realidad social y expresó su preocupación por la crisis económica que “hace que cada vez más gente no pueda sostenerse por sus propios medios” y requiera de asistencia alimentaria. Habló sobre el uso del preservativo y manifestó su interés en cuanto a la protección de las víctimas que fueron abusadas por sacerdotes. “Queremos una Justicia que sea justa”, expuso.

Con 34 años de vida sacerdotal, monseñor Héctor Zordán se define como pastor “con olor a ovejas”, llegó a hacerse cargo de la Diócesis de Gualeguaychú en mayo del año pasado en reemplazo del actual arzobispo de San Juan, Jorge Lozano. Al consultarle por el debate sobre la despenalización del aborto y la grieta social que esto ha generado, el sacerdote manifestó: “Si hablamos de grieta, me parece que se abrió una nueva. Creo que el debate siempre es bueno y de hecho una herramienta importante de la democracia es el debate, cuando la confrontación de ideas es sana y auténtica. Pero acá hay otras cosas que va más allá de la confrontación de ideas”, consideró.

“Nosotros, desde una postura humanista, sostenemos no solo por una cuestión dogmática y filosófica sino desde los datos de la ciencia, que la vida humana comienza desde el primer momento de la concepción y desde ese momento hay que cuidarla y sostenerla, incluso respetando las leyes de nuestra patria que incluso defienden y cuidan la vida del niño por nacer”, resumió.

En cuanto al llamado del Papa Francisco a que los obispos salgan a defender la postura de la Iglesia, el cura aseveró: “Indudablemente que el Papa Francisco va a defender la postura de la vida desde la concepción y no solamente del bebé que se está gestando, sino también el cuidado de la vida de la madre, pero por ahora no hemos recibido ningún mensaje del Papa”.

“No hay flexibilización de este proyecto de ley, aunque siguen en estudio propuestas alternativas. Ojalá se pudiera debatir sobre propuesta alternativas que esperemos que sean viables, que sostienen la postura de defender la vida humana desde la concepción y durante toda la vida como el cuidado y el respeto de la vida de la mujer que lleva en su ser al hijo por nacer. En caso de aprobarse la ley de despenalización del aborto va a marcar un quiebre importante en nuestra cultura. Hay una estadística que dice que dos tercios de la población estaría en contra de la despenalización e incluso de la legalización del aborto, por lo tanto la mayoría de la gente está en contra de esta postura que, de aprobarse, sería un fuerte golpe”, manifestó.

 

Separar la Iglesia del Estado

“En el Concilio Vaticano segundo se habla de una sana separación de la Iglesia y el Estado, respetando los ámbitos de competencia de cada uno, respetando la fe religiosa, la libertad de ceremoniar esa fe y de celebrar esa fe, y por otro lado la autonomía del Estado con respecto a las autoridades de la Iglesia. Lo que se pone sobre la mesa es el tema del financiamiento de la Iglesia por parte del Estado, algunas cosas son verdad en cuanto a que el gobierno destina recursos para el sostenimiento de la Iglesia, pero se dan datos que no son tan ciertos. Es verdad que hay una subvención a las escuelas católicas, pero por otro lado la Iglesia da un servicio educativo que el Estado no sé si podría llevar adelante”, describió el sacerdote.

“En la localidad de Santa Anita, en el centro de la provincia, la única escuela primaria y secundaria de la localidad es la escuela parroquial. Esto significa que la Iglesia está ejerciendo allí una actividad supletoria de lo que el Estado no ha llegado a hacer. Es lógico que en este caso el Estado subvencione la educación privada”, graficó luego.

Más adelante, el obispo remarcó: “No nos molesta dar este debate, siempre y cuando los datos sean ciertos, pero vemos que se tiran cifras y algunas son incomprobables y otras son engañosas. En nuestra diócesis, que abarca seis departamentos, tenemos 56 escuelas y 15 mil alumnos dependiendo solo del Obispado de Gualeguaychú, además de tener escuelas que dependen de congregaciones religiosas como es el caso del Instituto Villa Malvina. Tenemos 3 mil empleados y todo indica que damos un servicio educativo muy importante”, puntualizó.

“Además, en Gualeguachú se ha dado un fenómeno muy lindo que no se da en otros lugares, y es la cantidad de clubes que tienen escuelas y es importante que distintas instituciones no confesionales no católicas puedan educar a sus hijos desde las convicciones que tienen”, acotó, antes de referir que en algunos lugares “el Estado utiliza la estructura de Cáritas para asistir a familias pobres y esto tendría que hacerlo el Estado”.

 

Educación sexual y preservativo

 

“Yo comencé a trabajar de docente desde que me ordené como sacerdote hace 34 años. Siempre dimos educación sexual, pero la diferencia es que nosotros la llamamos educación para el amor, no lo reducimos a lo biológico solamente, sino que intentamos incorporar otras dimensiones de la sexualidad, el amor y la familia. Esto lo hizo la Iglesia desde hace tiempo, quizás no se dio en todas las escuelas”, indicó el sacerdote.

En cuanto al uso del preservativo, señaló que “la forma más segura de vivir la sexualidad es dentro del matrimonio o la pareja estable”.

 

La realidad social

 

“Estuve hablando con la gente de Cáritas Diocesana y ellos me contaban de los nuevos pobres, que no es el incremento de la clase baja, sino que es la condición de pobreza de la gente que en algún momento tuvo un pasar un poco mejor. Me hablaban de un empobrecimiento de los adultos mayores y por otro lado un crecimiento de la gente que acude a los comedores parroquiales o las Cáritas parroquiales en busca de alimentos. La asistencia en alimento se da en todas las parroquias tengan o no comedores a través de bolsas de alimentos o viandas”, expuso el cura.

Al referirse al crecimiento de las adiciones manifestó: “No sé si la dependencia a las drogas crece por la crisis, lo que sí está creciendo es la necesidad de conseguir alimentos, es decir la imposibilidad de poder sostenerse por sus propios medios”, comparó.

“En 34 años de sacerdote he pasado varias crisis. Nuestro país tiene crisis recurrentes y siempre pensamos que la crisis que nos toca vivir es la peor de todas porque es la que nos está apretando el pellejo, pero me acuerdo la crisis del ‘89, las de 2001, que son recurrentes en nuestra historia”, evocó.

 

Pedofilia en la Iglesia

 

Al referirse a los casos de pedofilia por parte de sacerdotes en Entre Ríos, el obispo destacó: “Tenemos que confiar en la Justicia, sobre todo en la Justicia que sea justa y que los resultados estén lo más rápido posible porque cuando la Justicia es lenta termina siendo injusta y que haya los aportes necesarios para que tenga todos los elementos para juzgar”.

“Tenemos que respetar la conciencia y la integridad de cada persona, como también es importante el cuidado de las víctimas, porque el que fue víctima de abuso vive una situación particular que debe ser atendida y cuidada”, resaltó finalmente.

Fuente. Análisis digital

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