Peculado para todos y todas

El peculado es una forma de delito enquistado en el ámbito estatal y cuya gravedad suele ser minimizada porque se ha llegado al colmo de concederle estatus de picardía menor, soslayando su real gravedad. Existen distintas formas de incurrir en esta reprobable práctica y todas ellas confluyen en una palabra que ha adquirido carta de ciudadanía en nuestro país: corrupción.

 

Luis María Serroels
(Especial para INFONER)

 

Aprovecharse para uso personal o de terceros, de caudales, materiales o cualquier objeto de utilidad afectados al exclusivo servicio oficial, salvo en casos excepcionales debidamente autorizados por la autoridad competente, constituye delito.

Este ejercicio del que abusan no pocos, es una muestra de la impunidad del poder y el alarde de autoritarismo, que raras veces se castiga porque quienes deben hacerlo también son afectos a esta irregularidad.

Si se sometiera a los altos funcionarios públicos a un detector de mentiras, surgirían revelaciones sorprendentes.

 

Utilizar medios terrestres o aéreos (llámense avión o helicóptero) para uso particular por necesidades ajenas a la función, está penado por la ley. Con mayor razón cuando se extiende el usufructo a amigos y familiares. ¿Quién se atrevería a arrojar la primera piedra?

También incurren en peculado quienes se sirven de obreros del Estado (generalmente subalternos suyos) para trabajos personales en inmuebles o vehículos personales desde luego ajenos al inventario oficial. Ello está penado por la ley, aún en el caso de que existiese algún tipo de retribución por tales labores.

Hay numerosos hechos que dan sustento a estas consideraciones. El caso del matrimonio Néstor Kirchner-Cristinna Fernández es paradigmático. Por estos días se está acelerando una causa relacionada con el empleo de aviones de la flota presidencial e incluso de la Fuerza Aérea Argentina, para trasladar al sur –cuando ambos descansaban en su propiedad los fines de semana-, los diarios matutinos porteños para leerlos apenas despuntara la jornada.

El servicio habría consistido en despegar muy temprano los sábados desde Aeroparque y retornar una vez cumplido el cometido. Igual operativo se hacía el domingo aunque algunas especies tribunalicias dan cuenta de que también iban hacia Santa Cruz extraños bolsos herméticamente sellados –según comentan los tripulantes- y que la justicia parece haber identificado como los que portaban millones de pesos y dólares de origen delictuoso, tal como un arrepentido habría confesado.

La fiscal Alejandra Mángano esta investigando todos los vuelos efectuados entre 2003 y 2015, corriéndole vista al Archivo de la Agrupación Aérea de la Presidencia para verificar cada maniobra y que significaría un nuevo eslabón en la cadena de escándalos. Conocer cuánto le costaba al Estado cada viaje para satisfacer la avidez informativa de los Kichner, haría desplomarse al piso a más de uno.

En cierta ocasión en que la entonces presidente debió asistir a una reunión mandatarios a celebrarse en París, cargó en el Tango 01 a su hija Florencia y un grupo de compañeras de curso. No hacen falta grandes elucubraciones para imaginar quién corrió con los gastos. ¿Habrán compartido también los jugosos viáticos?

Hay otra picardía bañada de peculado a modo de ejemplo. En ocasión de disputarse un partido de fútbol en Montevideo donde participaba la selección argentina, el entonces presidente de Aerolíneas Argentinas (2009-2015) Mariano Recalde, hoy diputado nacional, hizo aprestar una aeronave para viajar con un grupo de amigos hacia el país hermano para alentar al equipo compatriota.

 

Obviamente todo fue gratuíto para ellos, pero no para Juan Pueblo.

 

Una pregunta nada ociosa sería investigar la conducta de nuestros gobernantes y funcionarios provinciales. Acaba de revelar el sitio digital de ANALISIS, algunas conductas atribuídas al actual Director por Entre Ríos en la Comisión Administradora del Túnel Subfluvial Uranga-Silvestre Begnis, Juan José Martínez. Entre diversas irregularidades, se menciona el peculado por uso de bienes del Estado puestos al servicio de asuntos privados. Desde luego que esto no será complicado de certificar. Lo realmente difícil es que, a partir del “hoy por ti y mañana por mí”, impere la ley del favor recíproco, es decir, el reino de la impunidad.

El 12 de setiembre de 2017, el diario La estrella, de Panamá, publicó bajo el título “Sobre la corrupción, peculado, coima e impunidad” y con la firma del ensayista, escritor, pedagogo y diplomático panameño Paulino Romero C., un formidable alegato en favor de la decencia. Tras expresar su optimismo porque “en América Latina despunta una conciencia nueva, escrupulosa, en cuanto a dineros públicos se refiere”, sentencia que “la vigilancia de la opinión pública, cuando puede actuar con libertad, limita el riesgo del uso abusivo del poder para beneficio propio de quienes gobiernen”.

Tras evocar a Simón Bolívar (nacido en cuna rica y que no aumentó en el ejercicio del poder su fortuna heredada sino que murió pobre), cita del prócer esta advertencia: “Se deben destrozar en los papeles públicos a los ladrones del Estado; se deben dejar caer sobre estos delincuentes todo el desprecio de la sociedad y todo el rigor inexorable de la Ley”.

En Entre Ríos aún no se advierte todo el rigor de la ley y eso también es corrupción.

About the author  ⁄ Infoner