Pesadillas, embustes y desvergüenza

De una u otra manera, todos los gobiernos que se sucedieron a partir de la segunda mitad del siglo 20 en nuestro país, no se esmeraron en demasía para corregir los zafarranchos heredados y más se preocuparon en preparar sus propios zafarranchos para dejárselos a sus sucesores. Un círculo vicioso legitimado por la soberbia y verdaderos presentes griegos que hoy desembocan en un brutal endeudamiento imposible de reducir, en tanto para enjugarlo se siguen pidiendo más préstamos. En nuestra provincia se ubicaron en el mercado de capitales Letras de Tesorería en pesos y dólares que para rescatarse generaban más necesidades (es decir, endeudarse más para cancelar deudas viejas, con el agravante de que el billete verde pegó una trepada que desarticula cualquier política financiera). ¿Es nuestra patria la que soñaron nuestros prohombres?

 

Luis María Serroels
Especial para INFONER

 

¿Saben nuestras actuales generaciones que en 1913 nuestro país ocupaba el décimo lugar entre los que ostentaban el mayor ingreso per cápita en el mundo y competía por ocupar un lugar entre las principales potencias? No es ninguna broma para Tinelli.

Hagamos un análisis sobre la evolución de la deuda externa tomando a partir de 1973. La gestión de Héctor Cámpora, Juan Perón (tercer mandato, interrumpido por su fallecimiento) y su sucesora María Estela Martínez (destituida por la sangrienta dictadura militar), había elevado el monto de la deuda de 4. 870 millones de dólares a 7.800 millones de igual moneda (algunos economistas sostuvieron que con un par de buenas cosechas se hubiesen podido cancelar). El dictador Jorge Rafael Videla y su ministro José Alfredo Martínez de Hoz, tras abandonar el poder con el advenimiento de la democracia, dejaron una deuda exterior de U$S 45.000 millones.

Los militares genocidas y sus comedidos civiles, no usaron esos préstamos para afectarlos a inversiones productivas sino a importaciones improductivas y turismo que llevó a muchos argentinos a salir al exterior ostentando el rol de rastacueros (nuevos ricos que alardean de su riqueza).

Ese gobierno de asesinos, llegó a estatizar la deuda exterior de las empresas privadas, medida atribuida al presidente del Banco Central Domingo Cavallo mediante la Circular A 251 del 17 de noviembre de 1982, aunque dicho personaje lo negó aduciendo que en ese entonces presidía la institución su sucesor Julio González del Solar luego de su renuncia registrada el 26 de agosto de ese año. La vergonzosa medida favoreció -entre numerosas empresas- a Sevel, Socma, Sideco Americana y FIAT, del Grupo Macri, por un total 235.893.000 dólares. Ningún juez puso lo que había que poner…

La deuda pública siempre ha sido la gran piedra en el zapato de los argentinos.

Al asumir su primera presidencia, Cristina Fernández recibió una deuda pública de 144.700 millones de dólares (un 44 % del Producto Bruto Interno). Transcurridos 4 años, había ascendido a 179.000 millones del verde billete y un par de meses antes de transferir su mandato a Mauricio Macri se elevaba a 246.000 millones de igual moneda (se calculó en 67 millones de dólares por día el crecimiento de semejante cepo financiero, que durante los dos mandatos de CFK aumentó 100.000 millones). Un informe de la Secretaría de Finanzas da cuenta de que nuestra deuda llegaba en 2018 a los 345.000 millones de dólares (un 68,1 % del PBI), bastante superior a las cifras de agosto de 2017 en que llegaba a los 302.700 millones del billete norteamericano.

Mientras tanto, Cristina Fernández se presenta ante los jueces –a quienes mucho trabajo les demanda cuantificar los bienes y bolsas de dinero de la corrupción K- sólo para entregar escritos y repetir su cantinela predilecta, que se choca de bruces contra las pruebas reunidas en los tribunales. Su incalculable crecimiento patrimonial –incompatible con conductas lícitas y más bien vinculado con las maniobras corruptas de sus funcionarios que desfilan por Comodoro Py e incluso han fijado sendos domicilios en establecimientos carcelarios, pulveriza su frase de estar frente a una persecución judicial y mediática.

Por estos días la apostasía de algunos de quienes se alejaron de su lado para salvar la ropa frente a comprobaciones aniquiladoras de sus bienes materiales y dinero acumulado, ahora regresan a su lado, Y otros a los que nunca les simpatizó la visitan para pedir su bendición y apuntalar sus pretensiones electorales.

Memoria activa: cuando el kirchnerismo gobernante se apropiaba de los fondos de la Anses, Sergio Massa callaba. Cuando éste aspiraba a ser presidente prometía cerrar todos los juicios de la clase pasiva, abonar el costo de las demandas y establecer el 82 % móvil. Olvidaba que cuando Cristina vetó la ley concediendo ese justo beneficio, él la aplaudió. ¿Tiene Massa un plan para alcanzar déficit fiscal cero sin sacrificio? Que lo difunda.

El ex diputado nacional y senador por el radicalismo, Raúl Eduardo Baglini, dijo en 1986 que las propuestas del candidato son directamente proporcionales a sus chances de acceder al poder. Significaría que el que mucho promete se sabe derrotado de antemano.

Como colofón de esta nota nos ocupamos de dos cuestiones de no poca importancia. Por un lado, algunas candidaturas que surgen y que favorecen a personas que vienen calentando bancas hace mucho tiempo y que son sempiternos legisladores que hasta se cruzan de cámara, pero ninguno refresca la memoria del electorado recordándole sus grandes proyectos convertidos en leyes (si es que los presentaron). La política termina siendo una profesión y el tome y daca es el sistema preferido.

Finalmente es menester citar que el gobierno santafesino que preside Miguel Lifschitz, ha accionado ante la Corte Suprema de Justicia para que el gobierno nacional le transfiera nada menos que 80.000 millones de pesos adeudados en concepto de coparticipación federal. Sostiene que las negociaciones no prosperaron llevándolo a adoptar este procedimiento.

Conviene recordar como antecedente que cuando culminaba la gestión kirchnerista en diciembre de 2015, la Corte falló a favor de las provincias de San Luis, Santa Fe y Córdoba para que se les liquiden fondos coparticipables retenidos arbitrariamente desde 2006, quedando habilitados los estados del interior apara reclamarle al próximo gobierno. Pero un dato interesante se dio cuando a raíz de ello el entonces gobernador Sergio Urribarri, a escasos días de entregar el mando, suscribió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el Acuerdo Complementario al Programa Federal de Desendeudamiento de las provincias Argentinas, algo a lo que nunca se había atrevido.. Es útil mencionar que cuando el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz y su par de Córdoba, Juan Schiaretti, integrantes de la Región Centro, le plantearon a su par entrerriano Sergio Urribarri, tercer miembro de este grupo, una acción conjunta referida al Impuesto al Cheque, la respuesta fue negativa con el argumento de que no era el momento y se intentaba una maniobra política contra Cristina Fernández (eran épocas de euforia pensando en arribar a la Casa Rosada).

Recientemente el gobierno de San Luis reveló que había obtenido un nuevo fallo a favor, esta vez por 15.000 millones de pesos no transferidos.

Recordemos que la Corte declaró inconstitucional un decreto del PEN que autoriza a detraer unilateralmente un porcentaje de los fondos coparticipables que corresponden a las provincias. Está claro que en el Palacio de Hacienda gambetean la resolución del más alto tribunal del país.

No debemos olvidar que en la Disposición Transitoria Sexta de nuestra Ley Suprema reformada en 1994, se manda fijar “un régimen de coparticipación conforme a lo dispuesto en el inciso 2 del artículo 75º (…) antes de la finalización del año 1996”. Ello no sucedió y nadie se preocupa para que suceda.

Mientras tanto, el pasado lunes 25 de febrero se cumplieron 241 años del nacimiento del Padre de la Patria. Dos días después se cumplieron 207 años desde que Manuel Belgrano enarboló por primera vez nuestra enseña nacional. ¿Qué merecidas celebraciones se realizaron? Siguen siendo dos grandes habitantes del silencio.

No deja de ser preocupante que personas con cuentas por rendir ante la justicia figuren en las nuevas listas electorales con visible intención de seguir amparándose bajo los fueros. La excelencia democrática queda lesionada y la moral en terapia intensiva.

La realidad que esta efervescencia preelectoral exhibe es que mucha gente que critica errores de la gestión machista, confiesa que ni loca posibilitaría el regreso del kichnerismo probado en acción. Mientras tanto cierto periodismo imbécil requiere la opinión de Diego Maradona sobre el discurso de Mauricio Macri. ¡Dios nos libre y nos guarde! Como dijo Belgrano al morir: ¡Ay, Patria mía!

 

Foto: El Cronista

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