Pichetto visitará Gualeguaychú este viernes

Este viernes 2 de agosto llegará a Gualeguaychú el senador nacional y precandidato a vicepresidente de la Nación, Miguel Ángel Pichetto. Recibirá a la prensa y dará una charla abierta la comunidad a la hora 20 en el local ubicado en 25 de Mayo y Chacabuco.

Al respecto, el referente del Nuevo Espacio, Luis Leissa, destacó la decisión de Pichetto “ya que aparece como una puerta de entrada hacia un proceso superador que apuesta a una síntesis, mirando hacia adelante y escapando a la posibilidad de repetir ese pasado que el kirchnerismo encarnó durante doce años”, señaló.

Desde la óptica del exintendente de Gualeguaychú “aún reconociendo las dificultades que el término peronismo abarca, en un marco de incertidumbres, de una sociedad revuelta y de integración de espacios más que de partidos políticos, creemos que hay que apostar a una construcción que busque mayor institucionalidad, respeto a las formas y que sea un puente hacia la racionalidad evitando la vuelta atrás que el kirchnerismo encierra”, reflexionó.

“En ese contexto, la decisión de Pichetto brinda una salida positiva para el futuro, apuesta a que la historia no está concluida y frena las verdades únicas que se quieren reimplantar. Regresar al pasado, como sería votar a Fernández-Fernández, significaría frenar avances cuando la tarea más dura ya se hizo. La expresidenta frenaría algo que intentar asomar, algo que viene clareando con valores y con bases republicanas”, opinó.

Según el dirigente peronista “el estado actual de la sociedad se asemeja a un hormiguero pateado. Intentar dominarlo y encauzarlo es imposible con quienes prostituyeron todo y donde ni siquiera quedaron afuera diversos organismos de derechos humanos, a los que partidizaron y los hicieron cómplices de la corrupción”, recordó.

“Los argentinos –continuó- no debemos permitir que la degradación del país durante doce años pueda atribuirse a la mala suerte que tuvo Cristina de haber tenido como funcionarios y amigos a Boudou, a De Vido, a Lázaro Báez, a Cristóbal López, a Milani, entre otros, reclamando la libertad para ellos como si fueran presos políticos. En Argentina no debiera haber más lugar para los relatos justificadores de la corrupción”, criticó.

Según Leissa “la cerrazón y el fanatismo nos han llevado a discusiones preconstitucionales o predemocráticas. Ya la Constitución desde 1853 estableció claramente que los funcionarios debían ser idóneos, es decir eficaces y honestos. No podemos a esta altura seguir discutiendo ese paradigma. Lo que debe haber es certeza respecto a que quienes nos gobiernan saben distinguir entre lo que es público y lo que es privado. La corrupción como vicio sistémico y no como hecho aislado no sólo es inconcebible, sino que desterrarla es la posibilidad que se disimulen los errores de gobierno que naturalmente se pueden cometer. Al menos garantizar transparencia y honestidad facilita una mayor fortaleza de la democracia porque nadie puede tener la varita mágica para acertar en todas las políticas públicas, pero sí podemos garantizar transparencia como condición básica para que la interacción entre gobernantes y el pueblo pueda realizarse sobre canales de solidaridad y orden”, finalizó.

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