Pintando un mundo viejo

Octubre confirma la primavera con sus histerias de vientos y colores. Un frenesí de vida entusiasma a la naturaleza que explota con urgencia en brotes, yemas, pétalos. El polen es oro de los dioses.

Por Marta Ledri

 

Las brumas matinales se disipan rápidamente y el sol espejado en afelpadas flores del espinillo alumbra la ribera. El río es zinc refractando rayos.

El lapacho llueve su blandura en las veredas y no crepita bajo las suelas ( el crujido le pertenece al otoño) se adhiere para entrar en los hogares.

La luminiscencia es tanta que la mirada brilla y hay un encandilamiento de aromas. Un embrujo sensual… Tiempo para enamorarse, para cantar, para atreverse a escribir un poema.

En bandadas los adolescentes se mueven por las calles.

Llevan la primavera en tarros y pinceles para colorear los muros enmohecidos. Rejuvenecen la ciudad y cada pincelada es una carcajada de tonalidades y matices.

Octubre es en Gualeguaychú la primavera duplicada en las paredes del olvido. Batallan con las grietas y las manchas de la vejez.

Es Gualeguaychú Joven pintando un mundo nuevo. Creando un universo sin contaminación, volviendo al origen edénico donde todo era nuevo y el invierno aún no existía. Tiene en su paleta los colores revitalizadores que intensamente pintan la esperanza de un futuro mejor.

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