Poemas de esta hora para leer a deshoras

María de los Ángeles Lonardi, poetisa entrerriana radicada en Almería, España, acaba de presentar en Gualeguaychú y Larroque su último libro, “Poemas para leer a deshoras”.

 

Por Verónica Toller

 

Sobre él, ha dicho el profesor de letras Antonio Duque Lara, especialista en lengua española y japonesa que dicta clases en Fukushima, Japón: “Este poemario es una trampa. Comienza y se desarrolla con un lenguaje aparentemente accesible, y te va atrapando, utiliza una forma sencilla para hablar de los temas profundos de la vida”.
María escribe de noche, cuando la casa queda sola y en silencio. Durante el día, va llenando papelitos con versos, ideas, los mete en el bolsillo o los riega por la sala, el dormitorio. Cuando cae el silencio, se enciende el telar de palabras y comienza el hilado para entretejer la trama. Papelito a papelito, se vuelven uno. Y nace el poema. Poemas para leer a deshoras, sin orden, sin tiempo, cuando hagan falta.

Una poesía que puja y sale parida de su vientre dividido, partido: alma de argentina que vive en España, de profesora de Ciencias Económicas que eligió a la poesía como camino, alma de lectora y escritora que goza en la cocina entre recetas de alfajores, tartas y cazuelas.

Ella se ríe de las contradicciones, que encuentran sin embargo en la cotidianeidad de su escritura una perfecta armonía. Lleva 4 libros publicados y tiene 6 más, listos para imprimir, cuando se pueda. Parte de todo eso compartió en estos días con nosotros: estuvo en “Café con seres” en la Casa de la Cultura de Gualeguaychú; presentó su nuevo libro dos veces: en Larroque, su ciudad natal, en el marco del 90° aniversario de la “Biblioteca J.B Alberdi”, y en Gualeguaychú junto a la SADE; y habló de la cocina de la escritura en “El Club de Escri-Viendo y Lectur-Arte” de la Facultad de Bromatología de la UNER.

Los poemas para leer a deshoras hablan de la vida. Hablan de su pasado entrerriano y de su presente en Almería, España, desde hace 15 años.

“No sé dónde voy, pero sé quién soy
y sé lo que no soy ni seré.
Sé de dónde vengo
y sé de mí, como tú de ti mismo.
Y aunque a veces quiero salir corriendo,
hay momentos que, quiero, sean eternos”.

Sus letras revuelven faltantes, remansos, ausentes, distancias. Voltean la vista hacia la calle, la mesa, los hijos, el subte, el maltrato hacia las mujeres. Poemas que interrogan sobre las cosas de nuestro tiempo, el compromiso de la mujer con la sociedad, la muerte, la vida, el amor, los sentimientos, los miedos, los sueños…

“A menudo la vida se me atraganta
cuando creo que nadie oye,
cuando creo que he perdido la batalla…”

El libro es un poemario que contiene 88 poemas divididos en siete partes. Emplea recursos variados: encabalgamientos, anáforas, sonoridades rítmicas, paralelismos. En un lenguaje diáfano, claro, directo, apto para unos y para otros, para mayores y menores, para tiempos de esperanza y tiempos de nostalgia.

A veces es necesario abrir las ventanas
y que cambie el aire.
A veces es bueno sacudir las sábanas,
enérgicamente, liberándolo todo.
A veces es necesario cerrar de una vez
esa puerta para siempre.
(…) Mirar al cielo y no marearse”.

 

La música también está presente en sus presentaciones, con la guitarra y la voz de su esposo y su hijo, Daniel y Emanuel Martínez. La familia y las raíces siempre tienen un lugar en su poética.
Esta Lonardi poeta es prima de la otra Lonardi que nos dejó sus versos y sus pinturas como tatuaje en la memoria (Olga Lonardi, poetisa entrerriana que partió hace pocos-muchos años). María de los Ángeles se confiesa admiradora de Olga Orozco y de Alejandra Pizarnik, dos grandes de las letras argentinas que aparecen en citas y epígrafes dentro de sus obras. Y si antes participó de talleres literarios en Entre Ríos y en Buenos Aires, hoy dicta talleres en España y forma parte de encuentros nacionales e internacionales de escritores. Obtuvo numerosas distinciones literarias, fue socia co-fundadora de la seccional Gualeguaychú de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) y actúa regularmente como jurado en concursos organizados por la Diputación de Almería. Es miembro además del Departamento de Arte y Literatura –IEA- Instituto de Estudios Almerienses. Su blog: letras-sobre-papel.blogspot.com.es

“Yo sólo puedo pedirte:
no dejes sin certeza
la heredad de pájaro
que nos habita,
no dejes que se apague esa mirada
espejo de la luna…
No dejes sin posibilidad de ser
la última palabra de la noche”.

Sobre este último libro que presentó ahora en Argentina, ha dicho Antonio Duque este año: “San Juan de la Cruz hablaba de su poesía como poemillas que se le habían ido cayendo conforme vivía, que los leamos cuando tengamos tiempo, aunque sea tarde”.
Es decir, poemas para leer a deshoras.

 

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