Pueblo Belgrano vivió la Semana Santa con 89% de ocupación

Decenas de familias eligieron la ciudad del sur entrerriano para su escapada turística de abril. Termas, tranquilidad y una completa agenda de actividades religiosas, culturales y de ecoturismo hicieron del pueblo un destino óptimo para la fecha.

El clima acompañó y Pueblo Belgrano vivió el tercer fin de semana largo de 2017 con una destacable ocupación de las plazas de alojamiento. La Semana Santa, considerada el pico turístico entre la temporada estival y las vacaciones de invierno, pasó así espoleando al sector turístico y dejando buenas expectativas para dentro de 15 días, cuando el feriado por el Día del Trabajador invite a las familias a una nueva escapada de descanso.

Según la información proporcionada, las reservas previas de alojamiento habían alcanzado el 82% ya el día miércoles y con el correr de las horas la ocupación ascendió al 89% de las más de dos mil plazas habilitadas en el pueblo. Por su parte, el complejo termal mantuvo su capacidad hotelera y parahotelera al 100%, a lo que se debe sumar la concurrencia constante de bañistas que lo eligen para pasar el día.

De un análisis pormenorizado efectuado en la Oficina de Información Turística de Pueblo Belgrano, surge que la jornada de mayor afluencia fue el viernes, ya que para muchos el jueves fue, aun, día laboral; mientras que el sábado algunos optaron por emprender el regreso a sus hogares y así evitar el grueso del tránsito típico del domingo. Con lo cual la duración de estadía osciló entre una y tres noches.

Son de señalar las exigencias del turista de Semana Santa, que no se conforma con pasar el rato al aire libre, pero que encontró en la propuesta de Pueblo Belgrano – Gualeguaychú una amalgama de alternativas. Destacaron las piletas termales y hubo quienes hasta se animaron al último chapuzón en el parque acuático aprovechando el clima cálido; los paseos naturales y los recorridos por áreas protegidas fueron otra opción bien recibida, así como las visitas al viñedo. En tanto que las actividades religiosas programadas para la época: misas, vía crucis y recorrido por las iglesias, permitieron la comunión entre los residentes y las familias visitantes, que también supieron aprovechar las ferias gastronómicas y artesanales.

Para sumar otro dato, en Pueblo Belgrano -tal como se procuró durante la temporada alta- la recepción del turista fue respaldada con un procedimiento conjunto de las Direcciones Municipales de Turismo y Control Urbano orientado a detectar la oferta de alojamiento turístico al margen de la normativa vigente y asegurar al visitante la estadía en espacios correctamente habilitados para tal fin.

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