Pueblo General Belgrano: vecinos impidieron la instalación de una antena de Telecom

“Cuando el de abajo zapatea, el de arriba se mueve”, reza un viejo refrán popular para dar cuenta que el pueblo no debe “descansar” en la protección de las autoridades.

A pesar de que muchas empresas multinacionales, prepotentes, se creen que están por encima del Estado. A pesar que suelen atropellar con los hechos consumados como si la ley no fuera un límite también para ellas; de vez en cuando reciben lecciones de civilidad y participación democrática.

Esto es lo que ocurrió el miércoles en Pueblo General Belgrano. Un Estado Municipal que al principio no vio, no actúo ni habló; la empresa Telecom que sigue ejerciendo su prepotencia con los vecinos de la región y al margen de la ley; y vecinos de a pie movilizados en defensa de sus derechos y exigiendo que las cosas se deben hacer de acuerdo a la ley y sin afectar a la comunidad.

Lo ocurrido el miércoles pasado tiene un antecedente que es oportuno recordar para entender mejor el capítulo que la comunidad de Pueblo General Belgrano escribió ayer en su historia de participación y defensa del interés general.

Hace menos de un año, en un predio ubicado en 30 de Noviembre y Gualeguaychú (a dos cuadras de la Capilla y a una cuadra de la ruta), Telecom pretendió instalar una antena de telefonía, mucho más grande de diámetro y mucho más alta que la existente en ese lugar.

Los vecinos se movilizaron entonces y exigieron que la obra no continuara, entendiendo que se estaban violando Ordenanzas y otras normas, además de que se había negado información para construir la licencia social, indispensable para esta clase de emprendimientos… si es que se quiere actuar dentro de las leyes.

La Municipalidad de Pueblo General Belgrano en esa oportunidad, paralizó las obras de Telecom.

Todo volvió a la calma. Y fue esa calma la que este miércoles impulsó a Telecom a continuar con su iniciativa, desafiando a la comunidad y de espalda a la Municipalidad. De algún modo intentó expresar que ellos, como multinacional, tenían más derechos

que el vecino común y que un Municipio no tendría la potestad para detenerlos.

Los trabajos comenzaron aproximadamente a las 7:30, pero los vecinos se movilizaron todo el día, reclamando información precisa y especialmente por qué y bajo las órdenes de quién se había reanudado los trabajos que estaban paralizados.

El razonamiento fue tan simple como contundente: si había un problema resuelto, donde la ciudadanía se había expresado y la Municipalidad había dado respuesta favorable paralizando las obras, como mínimo requerían saber quién estaba autorizando lo que se estaba haciendo.

Ayer, el intendente Mauricio Davicco, recibió a los vecinos en horas del mediodía. En ese encuentro informó al colectivo de autoconvocados “No a las antenas sobre el pueblo” y aseguró que la obra fue clausurada.

También aclaró que la empresa Telecom había solicitado aproximadamente quince días atrás, una autorización para reinstalar la antena para reemplazar la que estaba originalmente. Pero, el Municipio no había emitido resolución. Es decir, Telecom actuaba a fuerza de los hechos consumados y sin esperar autorización alguna y al margen de las leyes.

Los vecinos le explicaron al intendente Davicco que además de clausurar esa obra, quieren que les aseguren que no se instalará ninguna antena de telefonía en el ejido urbano; y en cambio propusieron que se instalen fuera de ese límite, donde existen terrenos de sobra para esa clase de emprendimientos; además de que se relocalice la que existe en calles 30 de Noviembre y Gualeguaychú.

El intendente les explicó que desde el Municipio están analizando esa posibilidad, aunque para formular una propuesta concreta hay que esperar que la Dirección Provincial de Vialidad formalice la donación al Municipio de un predio que podría reunir las condiciones para instalar la antena. Parece ser que la multinacional Telecom necesita de donaciones de terrenos, porque sus finanzas son muy ajustadas para realizar inversiones pese al salvaje y descomunal tarifazo del que fue beneficiada. Otra burla a la elemental inteligencia y al sentido común de “los nadies”.

Mañana a las 19 los vecinos se volverán a reunir para analizar el camino a seguir. Su objetivo es claro: no alcanza con paralizar las obras, sino relocalizar la antena existente. Ya saben que no pueden descansar en la protección de las autoridades y por eso continuarán en alerta hasta que sus derechos sean reconocidos como la ley manda.

 

Fuente: El Argentino – Nahuel Maciel

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