¿Quién era “la Ternera”? Ese murguero del que todos hablan

Llega desde la calle, abre la puerta sin golpear (por supuesto). Irrumpe en la cocina con su sonrisa grande y esos pocos dientes que dejan marcados dos surcos en el choclo del puchero. Me ofrece casamiento, como cada vez que me ve, y se sincera al asegurar que yo trabajaré y él tomará mate. 

 

Semblanza de Luisito Flores, también conocido como “la Ternera”, por Paulina Lemes.

 

Suelta al aire un problema matemático absurdo que revolotea sin respuesta posible:

-Tengo tres caramelos, ¿Cuántos me comí?

Ni Einstein podría… Suelta su carcajada pícara y cuenta una vez más cuando se tiró del colectivo en movimiento, o la vez que estuvo internado y papi lo fue a visitar y, acorde con el tipo de preguntas de Luisito, le preguntó a la enfermera qué había tenido, si nena o nene.

Y más risas, simples y contagiosas. Y canciones con letras erradas, y rezos torcidos y señales de la Cruz saltimbanquis…
Quién pudiera trepar al tapial de tu inocencia para robar las mandarinas de tu niñez eterna. O aprender los pasos de tu valsecito bailador.
En casa se quiso siempre, entrañablemente, a esos locos lindos. No eras mi tío, pero casi. Y la pucha si se te extraña Ternera…

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner