Quién es Néstor Roberto Pavón, el dueño del lavadero al que Wagner situó en la escena del crimen

Néstor Roberto Pavón es propietario de la gomería y lavadero de autos y camiones “Miyo”, ubicado en la ruta 12, en el acceso a la ciudad de Gualeguay.

Allí trabajaba Sebastián Wagner y allí fue hallado el auto Renault 18 Break que el sospechoso conducía en la madrugada de la desaparición de Micaela García, según se pudo inferir del análisis de imágenes de diversas cámaras de seguridad. Ese empleo en el lavadero de Pavón era una de las condiciones estipuladas en la resolución por la cual el juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Gualeguay, Carlos Rossi, le otorgó a Wagner el 5 de julio de 2016 el beneficio de la libertad condicional.Pavón fue detenido por orden del fiscal Ignacio Telenta el jueves 6 de abril, sospechado de haber encubierto a Wagner en su fuga hacia la provincia de Buenos Aires, donde finalmente fue apresado. Se acusó en un principio a Pavón de haberle provisto 5.000 pesos en efectivo a Wagner para que pudiera escaparse, cuando ya pesaban sobre su persona pedidos de captura nacional e internacional.

El sábado 8 se lo imputó a Pavón por el delito de encubrimiento agravado y se le tomó declaración indagatoria, cuando aún Wagner no había sido capturado. Se le impusieron 30 días de prisión preventiva y quedó alojado en la Jefatura Departamental de Policía de Gualeguay, donde permanece actualmente.

En las horas siguientes se repensó la calificación en contra de Pavón porque surgieron indicios que permitieron vislumbrar una participación suya en el secuestro de la joven, en su asesinato o en el ocultamiento del cadáver, lo que lo colocaba en grado de partícipe.

La semana anterior, Pavón había dialogado con LT48 de Gualeguay. El empleador de Wagner dijo que lo había visto por última vez el lunes 3 de abril y que en esa ocasión el sospechoso le manifestó intenciones de suicidarse. “Tengo más ganas de matarme que de vivir”, contó a la emisora Pavón, reproduciendo los supuestos dichos de Wagner.

“Hasta el momento no tengo noticias de Sebastián. Lo llamamos a los dos números de teléfono que tiene. El personal de él da apagado y el del plan empresa queda llamando y llamando y nadie atiende”, comentó Pavón en la entrevista, en la que calificó a Wagner como “un empleado responsable, que llegaba a horario y que si se tenía que quedar un rato más para terminar un trabajo lo hacía”.

Consultado por los antecedentes judiciales de Wagner y por su posible participación en la desaparición de la joven, Pavón expresó: “Nunca aparentó eso. Sí había comentado que tuvo una causa, pero decía que había pagado la culpa y que lo que menos quería era volver a estar preso”. Dijo también que “no hablaba mucho”.

Por último, Pavón contó en la radio que el lunes había ido a verlo a Wagner a la casa porque lo notaba “raro” y había desmejorado en el trabajo. “Andaba colgado, como ido, con la cabeza en otro lado”, graficó. “Ahí fue donde me dijo que tenía ganas de matarse y después no apareció más”, indicó.

En otra entrevista, brindada a Canal 11 de Paraná, Pavón contó que el viernes a la noche Wagner fue a su casa luego de mantener una discusión con su mujer. “Pasó a las 23 y me dijo que no daba más de hambre, así que fuimos a comer con mi nene de 13 años”, precisó. Los dos hombres y el chico se trasladaron en el Renault 18 supuestamente usado en el crimen.

Pavón relató que al día siguiente, sábado, Wagner no se presentó a trabajar y que la esposa le mandó un mensaje diciendo que estaba descompuesto. Sí se vieron ese día por la noche, cuando Micaela García ya estaba desaparecida: “Pasó a cobrar y me pidió permiso para manguerear el auto porque se le había embarrado. Le dije que sí, pero que lo hiciera rápido porque nos estábamos yendo. Lo traté medio cortante porque me había fallado faltando a trabajar”, relató.

El dueño del lavadero dijo que el lunes a la mañana sí se presentó Wagner a cumplir con su función, que cortaron al mediodía y retomaron el trabajo a las 14.30. “En un momento dado, Wagner le dijo a otro empleado que se iba porque estaba mal, que no podía trabajar así. A la noche, cuando terminé de trabajar, lo pasé a buscar por la casa y lo hablé a ver qué le pasaba, qué problema tenía, si iba a seguir trabajando o iba a seguir haciendo acto de presencia y yéndose. Le dije que si no quería trabajar me dijera, así yo buscaba a otro”, expuso.

Wagner le manifestó que “no se sentía bien, que estaba mal anímicamente, que no quería vivir más y que se quería matar” porque “tenía problemas con la señora con la que vivía”. El martes no fue a trabajar y a media mañana, según el relato de Pavón, pasó la mujer a buscarlo y a preguntar por él, que le había dicho que había tenido que ir a lavar un camión a la madrugada. “Eso no era cierto porque habíamos dejado una camioneta arriba en el lavadero porque estaba con la caja de cambios rota para lavarla al otro día temprano y no se presentó a trabajar”, explicó.

“Laboralmente, nunca había tenido un traspié. Él me comentó que había purgado una condena, que ya la había cumplido y que tenía que ir a firmar una vez al mes e ir al psicólogo, también una vez al mes. Pero era muy cerrado, no era de hablar mucho”, comentó Pavón. Sobre las sospechas en relación al crimen, dijo: “Me quedé anonadado, sin palabras, porque no daba la pauta de ser un degenerado, nunca tuvo un episodio con una clienta”.

En la declaración que este miércoles desde las 11 le tomó el fiscal Telenta en la Unidad Penal 8 de Federal a Wagner, el imputado “reconoció su coautoría en el hecho e implicó a otra persona”, según se informó desde el Ministerio Público Fiscal. Formalmente, se acusó a Wagner del delito de abuso sexual con acceso carnal y posterior homicidio calificado por alevosía, por femicidio y criminis causae, es decir, cometido para ocultar otro delito. La otra persona es Néstor Roberto Pavón, a quien Wagner ahora situó en la escena del crimen.

 

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