Redes de pornografía: la secuela de la violencia en los menores

Hechos tan aberrantes y dolorosos como los que plantean las redes de pornografía infantil no pueden quedar solo en la atención penal, es decir, en el castigo y la cárcel para los corruptos abusadores. Tanto o más que ello, nos interesa la situación de los menores abusados.

Por Verónica Toller (*). TERCERA PARTE

“Las campañas de información y sensibilización en este tema son indispensables, porque no es tan sencillo para la población en general identificar cuándo un niño está siendo víctima de abuso sexual”, nos dice Carolina Sánchez Agostini, psicóloga, Magíster en Familia por la Universidad de Navarra, profesora de Psicología e investigadora en la Escuela de Educación de la Universidad Austral, y Directora de la Diplomatura en ESI en esta Universidad.

Carolina Sánchez Agostini

La especialista señala algunas manifestaciones frecuentes de abuso (que no son exclusivas del abuso y pueden indicar otro tipo de trauma), enunciadas por UNICEF y basadas en las reflexiones científicas en torno al tema:

  • incremento de pesadillas y problemas para dormir,
  • conducta retraída,
  • estallidos de angustia,
  • ansiedad, depresión,
  • rechazo a quedarse solos con una persona en particular,
  • conocimiento inapropiado para la edad acerca de la sexualidad, que se manifiesta mediante conductas y lenguaje sexualizados,
  • lesiones genitales,
  • cambios en el rendimiento académico.

“Ante cualquiera de estas manifestaciones, o ante la sospecha de que el niño o niña pueda estar siendo vulnerado, es precisa una actuación inmediata”, subraya.

“La violencia deja –y, muy especialmente, el abuso sexual, que es una forma muy grave de violencia-, una profunda huella en la vida de los niños, niñas y adolescentes”, dice Sánchez Agostini. Además de dar intervención a la Justicia y asegurar la protección del menor, la intervención terapéutica debe comenzar desde el momento en que se toma conocimiento del hecho, no debe dilatarse, insiste.

“Es de gran importancia escuchar cuidadosamente al niño o a la niña, acompañarlos de cerca, evitar en todo momento actitudes que puedan hacerles sentir culpables o responsables por la situación, activar inmediatamente medidas de protección y no exponerlos a contar la situación una y otra vez”, describe Sánchez Agostini.

Este tipo de casos impulsa necesariamente una reflexión educativa.

“La Educación Sexual Integral tiene que tener en cuenta la atención que debe prestarse a este tema: la prevención del abuso sexual y el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes es una prioridad. Los educadores tenemos que detenernos frente a las miradas tristes, a los silencios, a la angustia, a los cambios en la conducta, al lenguaje sexualizado desfasado con la edad, y actuar de inmediato. Una sospecha de abuso no puede esperar al día siguiente. Es preciso dar intervención inmediata a las familias y a la Justicia”, puntualiza la psicóloga.

La escuela, las instituciones educativas deben actuar en protección de los niños y niñas y dar intervención a la familia y a la Justicia. “La prevención es clave –agrega Sánchez Agostini-: enseñar un adecuado conocimiento del cuerpo y de la intimidad, haciendo hincapié en que nadie tiene el derecho de vulnerarlos; promover que no guarden secretos que los hacen sentir incómodos; promover autonomía en el cuidado de su cuerpo. Prevenir es también hablar de este tema, crear espacios de diálogo en las escuelas y en las familias”.

Han pasado más de 70 años desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Casi 30 desde la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño. Toda persona, empezando por los más vulnerables, los niños y las  niñas, es sujeto de todos esos derechos. Y también de los Derechos Humanos Lingüísticos universales (Barcelona, 1996): el derecho de expresar en su propia lengua (la de los niños), el derecho a entender, a comunicar, a decir no. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

Es necesario garantizar que los niños, niñas y adolescentes sean protegidos de toda forma de violencia y de abuso, dice la especialista. Los reiterados casos de este tipo impulsan necesariamente una honda reflexión sobre cómo estamos previniendo, educando para la prevención y desarrollando ambientes seguros para los niños, niñas y adolescentes. “La cultura de banalización del sexo y naturalización del acceso a la pornografía generan un contexto en el que los abusadores se mueven con mayor facilidad: los límites borrosos exponen más a los más vulnerables”, dice la profesional.

Reynaldo Rivera

El punto tiene respaldo científico. “Verificamos empíricamente la importancia de la familia en la formación sobre consumo de pornografía, en un estudio que realizamos junto a investigadores de España y Colombia sobre consumo de pornografía on-line y off-line en adolescentes colombianos –aporta por su parte el doctor Reynaldo Rivera, Director del Centro de Innovación y Comunicación Social de la FC, Universidad Austral-. El aumento creciente en el consumo de medios de comunicación trae como consecuencia no deseada la proliferación de consumos de riesgo, como es el caso de la pornografía on-line y off-line”. Los problemas de los social media (pedofilia, pornografía y otros) no tienen su causa en los instrumentos, sino en quienes los utilizan, afirma: “La vida virtual es distinta de la vida real, pero ambas forman parte de una única identidad del individuo, independientemente del espacio donde actúe”. Para Rivera, doctor en Comunicación y CEO de InterMedia Social Innovation (Italia), “el avance de la pornografía tiene íntima relación a su vez con el uso de plataformas como eMule y sitios ilegales de Internet. Pero todo tiene su contracara: también son las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y otras las que denuncian y ayudan a luchar contra este crimen”.

“Es imprescindible una sensibilización general respecto de la importancia que tiene la preservación de la intimidad y de la propia sexualidad: entre otros motivos, esto nos debe llevar a tomar mayor conciencia de la importancia de la educación sexual integral –rubrica Sánchez Agostini-.Tomar conciencia social de que la denominada pornografía infantil es, tal como indican organismos internacionales, material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes, y no puede en ningún caso disminuirse ni naturalizarse este delito grave”.

 

VER PRIMERA PARTE: http://infoner.com.ar/redes-de-pornografia-quien-defiende-a-los-ninos-en-argentina/

SEGUNDA PARTE: http://infoner.com.ar/redes-de-pornografia-por-que-penas-de-hasta-6-anos/

 

(*) Verónica Toller es Directora del Observatorio de la Vulnerabilidad de la Universidad Austral. El presente es un reporte de investigación con entrevistas a expertos, presentado en 3 partes. Dicho Observatorio se aloja dentro del Centro de Innovación en Comunicación Social de la Facultad de Comunicación. Un grupo de investigadores y académicos de la Universidad Austral brindaron un significativo análisis sobre las redes de pornografía infantil en Argentina. Los académicos de la UA convocados fueron Enrique Del Carril, Director del Centro de Investigaciones Judiciales del Ministerio Fiscal de CABA, abogado especializado en reforma judicial y profesor en la Facultad de Derecho; Carlos González Guerra, Director Nacional de Política Criminal en el Ministerio de Justicia de la Nación y profesor de Derecho Penal; Carolina Sánchez Agostini, psicóloga y directora de la Diplomatura en ESI de la UA, y Reynaldo Rivera, profesor de la Facultad de Comunicación y CEO de InterMedia Social Innovation (Italia).

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