Releer lo valioso nunca indigesta

En declaraciones del senador provincial oficialista Angel Giano, éste aborda un presunto intento del ex gobernador, Sergio Uriribarri, por acceder a un tercer mandato como gobernador de Entre Ríos. Al parecer, se valdría de una revisión jurídica del texto constitucional cuya reforma él mismo propició, convocando a poner en marcha la convención de 2008, promulgándola, jurándola y haciéndola jurar por los tres poderes. De ser cierto lo expresado por el integrante de la cámara alta, parecería que el actual titular de la Cámara de Diputados no habría revisado detenidamente el tramo del texto que le veda cualquier intento de retorno.

 

Luis María Serroels
(Especial para INFONER)

Giano señala que con “la noticia de que el ex gobernador Sergio Urribarri podría presentarse como candidato a gobernador creo que la biblioteca se va a dividir entre los que entienden que ya cumplió los dos mandatos y otros que entienden que el primer mandato con una Constitución, no implicó ser el mandato de la Constitución reformada con lo cual le quedaría un mandato más para ser gobernador”. De ser veraz la especie, se estaría frente a una audaz maniobra destinada al fracaso, en tanto se revise con atención el estatuto provincial y, como sostén nada desdeñable, la Ley Suprema y la Constitución de Santiago del Estero que, en similares situaciones, vedó toda posibilidad de atornillarse al gran sillón.

Lo curioso es que la presunta y poco creíble tentativa urribarrista se pretendería plasmar por fuera del Justicialismo (se habla del partido Unidad Ciudadana, de Cristina Fernández, quien cercanos los comicios de 2015 y tras haberle dado fuertes expectativas de sucederla, terminó borrándolo para optar por Daniel Scioli). Debe recordarse que el ex mandatario (2007-2015) ocupa un cargo partidario dentro del justicialismo provincial que preside Gustavo Bordet.

Hagamos una necesaria revisión. La Carta santiagueña reformada, lo que prohíbe es un tercer mandato consecutivo (es decir una re-reelección), debiendo dejarse transcurrír un intervalo de por lo menos un período para volver a postularse. El artículo 152º es claro en cuanto a este aspecto y la Disposición Transitoria 6ta. considera como primer período de mandato de Gerardo Zamora (UCR) el ejercido al momento de la citada reforma (el gobernador, fracasados sus intentos judiciales para ejercer el poder por tercera vez, colocó a su esposa al frente de la fórmula, logró que lo suceda y se hizo cristinista).

Por su lado la Constitución Nacional reformada en 1994, en su artículo 90º sostiene que “el presidente y el vicepresidente duran en sus funciones el término de cuatro años y podrán ser reelegidos o sucederse recíprocamente por un solo período consecutivo”, pero les permite volver a ser candidatos sino con el intervalo de un período, coincidiendo con el Estatuto santiagueño. Pero además en la 9na. cláusula transitoria, considera primer mandato al desempeñado al momento de la reforma.

Este precepto echó por tierra las aspiraciones de continuidad de Carlos Menem, quien se postuló en la sui generis elección de 2003 (una interna peronista trasladada a la general, según idea de Eduardo Duhalde, entonces presidente provisional tras la caída de Fernando de la Rúa). Menem resultó primera minoría pero debió apelarse a un ballotaje con Néstor Kirchner.

Finalmente el riojano renunció a tal salida constitucional sirviéndole en bandeja la presidencia a su oponente en una actitud que sonó a una sospechosa trampa y que finalmente sentó a Menem en una banca que le daría hasta hoy fueros protectores para eludir una larga condena judicial.

El ex presidente fue quien llegó a consensuar con Raúl Alfonsín un Núcleo de Coincidencias Básicas denominado Pacto de Olivos, que permitió convocar en 1994 a la reforma de nuestra Carta Magna.

Así llegamos a los dichos del senador Giano, debiendo dejar aclarado que el ejercicio de dos períodos consecutivos o alternados cierra toda alternativa de un tercero en la Constitución de 2008. Por ello extraña que anden voces hablando de las dos bibliotecas, porque la legislación entrerriana en materia electoral es clara y contundente, sin admitir una doble interpretación.

Pero en el terreno de las especulaciones, apenas conocidas las declaraciones de Giano, una consultora paranaense difundió datos de una encuesta que revelan una incómoda situación de Urribarri en términos de posibilidades electorales que, valga aclarar, solamente podrían ceñirse a una banca legislativa. Tal informe indica que “tiene un diferencial negativo importante, es decir que tiene más imagen negativa que positiva (…) su posicionamiento no es competitivo”.

No debería soslayarse cómo se resolverá su situación judicial frente a denuncias muy graves, debiendo considerarse que en el colectivo social se observa su reticencia a despojarse de los fueros protectores como una señal de alta preocupación. Un ingrediente que lejos está de generar confianza en la sensibilidad ciudadana. El imaginario colectivo no ha perdido su capacidad (y potestad) de usar el látigo aleccionador.

 

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