Restituyeron a su comunidad a un hombre de un pueblo originario

Tras seis meses de atención, trabajo y contención humana el equipo de Salud Mental del Hospital Centenario Gualeguaychú concretó una acción inédita en la provincia de Entre Ríos que mereció el reconocimiento de la dirección del nosocomio.

“Quiero volver a casa“, pronunció el paciente de 36 años unos meses después de haber ingresado a la sala de Salud Mental del Hospital. Lo siguió repitiendo a diario luego de ser encontrado deambulando en el kilómetro 60 de la ruta nacional 14, en agosto de 2017.
En paralelo, comenzó un desafió casi personal y una carrera contra muchos obstáculos que culminó con una articulación interinstitucional única en Entre Ríos entre el Hospital público y el Instituto Paraguayo del Indígena.
Por disposición de la Ley 26.529 sobre los Derechos del Paciente en su relación con los profesionales e instituciones de Salud, identificamos al protagonista de esta historia con sus iniciales y compartiremos, previa autorización, su imagen.
GR es un paciente de 36 años, en situación de padecimiento mental, proveniente del pueblo Ava Guaraní, que integra la comunidad Yvera Ka’apoty, en el distrito de Yvy Pyta del Departamento de Canindeyu, en la República del Paraguay.
Fue hallado sin documentos deambulando en proximidades de la ciudad de Gualeguaychú y fue derivado a la Guardia. Luego de ser asistido y compensado, los médicos determinaron junto al equipo de Salud Mental que debía ser internado hasta que su condición permitiese su alta médica.
El hombre, que se expresaba de manera escueta en ocasiones en idioma Español y otras en Guaraní, repetía incesantemente “yo quiero volver a casa”. Eso conmovió al equipo de profesionales de Salud Mental -quienes ya se encontraban trabajando en su situación- y, fundamentalmente, a las Trabajadoras Sociales Noelia Lobos y Lucía Paz Santiago que se pusieron al hombro una tarea titánica con el respaldo en la toma de decisiones de la jefatura del sector y la Dirección del nosocomio.
La Lic. Lucía Santiago [MP1111], que cursa la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental en el Centenario, narró que “trabajamos, como en todas las situaciones, en un horizonte de externación de pacientes, pero en este caso, la historia se entrecruza con la particularidad de que el señor no estaba en condiciones de aportar demasiados datos para la búsqueda de familiares y, por lo tanto, protagonizaba un contexto de relaciones vinculares que desconocemos hasta el último momento”.
“Es un paciente que transcurre seis meses internado en la Sala de Salud Mental y que sospechábamos que era de nacionalidad paraguaya, como constatamos al final. Durante la búsqueda de referentes en su contexto socio-familiar y comunitario para lograr externarlo nos encontramos con la dificultad que no había ninguna institución u organismo, ya sea gubernamental o de la Justicia, que se reconozca cómo el indicado para abordar este tipo de problemática social. Ese fue el principal obstáculo. A partir de allí, por mi orientación profesional deviene el desafío de construir estrategias de abordajes para lo más rápido posible darle el alta y no condenarlo a pasar el resto de su vida dentro de un hospital, lo que era usual en otro momento con este tipo de usuarios”, describe Santiago.
Esta labor debe, además, cumplir con lo prescripto por la Ley 26.657 que fue el “horizonte para diseñar el entretejido institucional ya que los primeros meses fueron de obstaculización permanente y de imaginar las posibles estrategias. Decidimos con su consentimiento y la autorización legal difundir su retrato con los datos que contábamos a través del Facebook del Hospital Escuela de Salud Mental de Paraná”, cuenta la Lic. Lucia Santiago y agrega que “para nuestra sorpresa fue una decisión que activó mucho la búsqueda y nos ayudó a recobrar energías. Empezaron a aparecer vecinos y amistades que conocían a GR y los entrevistamos por la red social respecto a su identidad”.
 
El reencuentro
“En ese momento, su imagen era su huella digital, el único dato veraz con que disponíamos junto a su pedido latente que se quería volver a su casa. Eso motorizó la búsqueda y con los datos que aportaron ciudadanos paraguayos pude saber que se trata de una persona de origen indígena de una localidad llamada Canindeyu. Contaba con distintos nombre y posibles apellidos”.
Una cadena de correos electrónicos llegó hasta otra Trabajadora Social de Paraguay que se interesó y prestó asistencia para superar el abordaje institucional que, hasta el momento sólo daba colaboración y no lo tomaba como un deber. “Seleccione algunas organizaciones que reconocían derechos a personas indígenas y les conté que estábamos trabajando en soledad porque dentro de la provincia era una situación inédita, sin referencias de cómo proceder y, si bien, la Ley da marcos de acción tampoco orienta demasiado en lo que hace al terreno particular”, describe la profesional.
“Nos comunicamos con la colega de allá y comenzamos a trabajar en el regreso, previo a juntar documentación que avalaran su identidad como la partida de nacimiento y un carnet de su comunidad. El Consulado Paraguayo en Posadas colaboró con el Instituto del Indígena. El Hospital me dio la autorización para acompañar al paciente hasta la frontera y emprendimos el viaje con muchas expectativas y ansiedades junto a un chofer y una enfermera, que colaboraron ese traslado”.
El encuentro fue el miércoles 24 de enero, en la frontera argentina paraguaya y resultó muy reconfortante; un bálsamo total porque la profesional hablaba en idioma Guaraní y el paciente se pudo comunicar de manera fluida con ella, reconocía el terreno y se sentía muy contento”, destaca la Lic. Santiago.
“En lo que hace a mi responsabilidad profesional, transmití las pautas para su alta; me comprometí con el seguimiento; entregué por escrito un resumen de su historia clínica y cómo proseguir el tratamiento. Para darle el alta, una pauta a cumplir era la continuidad de su seguimiento y el Instituto del Indígena se comprometió a llevarlo al neuropsiquiátrico -así lo denominan en Paraguay- más cercano para que un médico psiquiatra lo atienda. Finalmente, el jueves 25 por la tarde, GR se reencontró con su familia, quienes estaban emocionados con su regreso a la comunidad Yvera Ka’apoty”, describe con la voz entrecortada.
 
Reconocimiento al Hospital
Desde Paraguay se emitió un parte informativo donde se destaca la dedicación, profesionalismo y el amor puesto en práctica por las Trabajadoras Sociales Noelia Lobos y Lucía Paz Santiago del Hospital Centenario.
“El Instituto Paraguayo del Indígena, a través de conversaciones con el Consulado de Paraguay en Posadas, Misiones, y el trabajo coordinado entre el Hospital Centenario de Gualeguaychú, Argentina, posibilitó el regreso del Indígena GR del pueblo Ava Guaraní, comunidad Yvera Ka’apoty, distrito de Yvy Pyta, departamento de Canindeyu” arranca el informe.
Se “agradece por este medio a la Lic. Lucia Paz, y demás profesionales de la salud del Hospital Centenario y el Hospital Neuro psiquiátrico de Asunción” que van a cuidar del bienestar del ciudadano.
Más adelante, se valora que “la reinserción fue efectiva una vez que el paciente fue recibido por sus padres biológicos, con el apoyo institucional consistente en el traslado, entrega de kits de víveres, ayuda social y medicamentos según indicación médica”.
Por su parte, el Director del Centenario, Dr. Hugo Gorla “felicitó en forma específica el compromiso de las Trabajadoras Sociales Noelia Lobos y Lucía Paz Santiago y de los profesionales de los Servicios de Salud Mental y Trabajo Social por la interacción y el esfuerzo formidable para llegar a la restitución de la identidad del paciente y su reinserción en su familia y comunidad originaria”.
“Nos sentimos con mucha alegría, gratitud y reconocimiento a la labor realizada. Fue encontrar en la realidad un deber que no está debidamente contemplado en la formación profesional, a pesar que yo me recibí hace muy poco, y tiene que ver con construir en la singularidad de las situaciones cuáles son las vetas posibles para que las existencias sean bien vividas”, expone Santiago.
Finalmente, resaltar que “esta externación de GR y otras que se elaboran desde Salud Mental se rigen por la Ley 26.657 que protege los derechos de las personas con padecimientos mentales. Es muy equitativa porque borra las diferencias que existen en torno a género, etnia, clase social y contempla internaciones que sean adecuadas a las situaciones de cada paciente, con lo cual, los plazos no deben extenderse más de lo que resulten necesarios. Es una Ley que debemos defender, por la que se luchó mucho en nuestro país y es referente a nivel mundial. Por esto debemos aprovecharla al máximo como instrumento para generar posibilidades de una vida más equitativa para todos”.
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