Salvemos las dos vidas. El compromiso detrás del eslogan

Sin duda es una frase hermosa. Suena a una de esas invitaciones a las que cuesta decir que no. ¿Quiere donar su vuelto a la lucha contra el cáncer de pulmón? ¿Me compra un bono a beneficio de esta asociación que quiere llevar agua potable a parajes del Chaco impenetrable? Estamos juntando firmas para pedir que no haya más despidos, ¿suma la suya?, y tantas otras; pero “Salvemos las dos vidas” es mejor todavía, porque en el nosotros inclusivo del “salvemos”, quien la dice, la escribe en su muro, o la usa de foto de perfil, no solo está invitando a sus destinatarios a trabajar por ese fin, sino que además expone su compromiso. Es un vamos, acompañame, salvemos vidas. ¿Quién se opondría a una propuesta tan noble?

Por Sabina Melchiori – directora de Infoner

El eslogan logró su cometido. He visto que esta frase ha tenido más éxito que su antecesora en la campaña en contra de la despenalización del aborto “Vale toda vida”, que hasta cuesta decirla sin alterar el orden de las palabras; pero cuando hablo del éxito del eslogan me refiero simplemente al fin que persiguen estas fórmulas publicitarias: que se las memorice fácilmente, se las repita, se vuelvan tendencia, hashtag, que se las pinte en banderas, se las imprima, comparta, favee, retuitee…

Verdaderamente dudo que detrás de todos quienes expresan “Salvemos las dos vidas” haya un compromiso real con la causa y que estén enteramente dispuestos a hacer algo más que pedirles a los legisladores que no aprueben el proyecto de ley de despenalización del aborto. Sin embargo, supongo que sabrán que si las cosas siguen como hasta ahora, en los mejores casos se salvará una vida y en los otros, ninguna.

Es por eso que, mediante esta columna editorial, vengo a proponerles a quienes como yo sueñan con salvar las dos vidas, que trabajemos tras ese objetivo independientemente de lo que suceda en el Congreso, que lo empecemos a hacer ya, y que incluso probemos hacerlo junto a quienes exigen que el aborto sea legal, seguro y gratuito; porque al contrario de lo que muchos creen, enarbolando este pedido no hay una horda de asesinas con pañuelo verde, sino mujeres sensibles y comprometidas que, viendo cómo en muchos casos los abortos clandestinos se cobran no una vida sino dos, piden que al menos se salve la de la mujer.

“Salvemos las dos vidas”, retruca al pedido de la legalización del aborto, es una frase valiente que suena hermosa y compartirla en las redes sociales no requiere de ningún esfuerzo, pero hacer realidad el compromiso que expresa, sí que es una tarea difícil.

Si hasta el momento no hemos caído en la desesperanza, tengamos también el honor de ser fieles a nuestra palabra.

 

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