San Valentín y el concepto del amor. Recorrido literario.

El día de San Valentín o día de los enamorados poco a poco se ha ido introduciendo dentro de nuestra cultura. Se festeja el 14 de febrero en conmemoración de un Santo de la Iglesia católica que durante el Imperio Romano unía en el sagrado sacramento del matrimonio a los novios en lugares ocultos. Fue mártir, como casi todo el santoral.

 

Por Marta Ledri – Escritora.

La sociedad de consumo ha banalizado el tema y este día se reduce a compras y regalos. Pero ¿qué es enamorarse?  “En” (in) prefijo significa interior por lo tanto la composición del término sería sentir el amor dentro nuestro. Estar habitado por ese sentimiento que es el más grande y el motor de cualquier creación. Am-ar comparte su morfema con am-istad, am-able, am-ado. Palabras que connotan bellos sentimientos.

Santo Tomás de Aquino definía el amor como “don que busca el perfeccionamiento del otro” Para amar deber existir la otredad. Y antes ser poseedor de ese don o regalo.

Hay personas que no pueden amar, como Narciso.

Recuerdo la primera vez que lloré por amor, era una niña y me llevaron al cine a ver Love Story en la cual Oliver y Jenny viven un fugaz e intenso amor que obviamente termina con la muerte de la protagonista. De ese film hasta hoy me queda la frase que ella le dice en agonía “Amar significa no tener que decir nunca perdón” La frase es evangélica si nos detenemos en el análisis. ¿No tiene algo de “Perdónalos padre porque no saben lo que hacen”? o “No hay amor más grande que el que da su vida por el prójimo”.

Amar es la oblación, la donación de sangre, el dejar de comer para que coman los hijos, la renuncia. Estas acciones son de enamorados. Por eso el Día de San Valentín ha quedado estrecho para la mentalidad popular. No es un bombón de chocolate partido en dos. Es un día para pensar. Los griegos llamaban al amor Eros. Muchas son las versiones acerca de este dios bastante arbitrario. Para Hesíodo surge del caos o de la noche, casi como el Soplo viviente que bastándose a sí mismo crea el universo por amor. Para otros es hijos de Afrodita y Marte. El hijo hereda la belleza de su madre y el espíritu bélico del dios rojo. Este amor es el “Eros bellum , amor concebido como batalla donde el amante consigue derrotar o doblegar al objeto de sus deseos. ¿Puede haber amor después de una guerra?

En “El nombre de la rosa”, novela de Umberto Eco, Adso es el acompañante del maestro Williams, franciscano y por supuesto defensor del amor para todas las criaturas. Adso sin buscarlo ha tenido una experiencia sexual en la cocina de la abadía y su vocación tambalea. El maestro le pregunta a su discípulo qué quiere para esa pobre campesina acusada por la Inquisión de bruja. El joven responde: “Lo mejor para ella”. El maestro preocupado en una escueta respuesta dice, casi para sí mismo: “Estás enamorado”.

Platón en Fedro habla de encuentro de almas a partir del primer impacto sensorial que es la belleza. ¿Acaso la belleza no es una de las definiciones de Dios que la participa por amor a los finitos mortales? La belleza que provoca el goce estético, no la pasión y la urgencia de la carne, es el primer peldaño del amor. La belleza oculta, la del espíritu, la que surge del profundo conocimiento del otro.

Muchos y emblemáticos enamorados nos ofrece la literatura universal. Genoveva de Brabante, esposa calumniada y repudiada que logra escapar y vive en una cueva castamente hasta que Siegfried, que ha descubierto la mentira la descubre siete años después y le restituye su dignidad.

Romeo y Julieta, la gran tragedia juvenil de W. Shakespeare donde el joven no duda en quitarse la vida cuando la cree muerta y ella al despertar se clava mortalmente una daga. En la primera cita , el joven se atreve a saltar el muro y la sorprende más radiante que la luna. Ella, tal vez más madura y prudente que el impetuoso Romeo le dice:

“Oh, Romeo, ¿por qué eres tú Romeo?
¡Reniega de tu padre y de tu nombre!
Si no quieres hacerlo, pero, en cambio,
tú me juras tu amor, eso me basta,
dejaré de llamarme Capuleto”.

En la promesa de renunciar a su nombre hay una declaración de amor. Está a dispuesta a ser nadie por él.
No es el mismo caso de Calixto y Melibea que viven sin culpa en La Celestina un amor carnal, a escondidas, rodeados de turbios personajes que los llevan a la muerte. No hay redención para estos amantes que solo buscan la satisfacción sexual.

¿Y el amor de Sonia por Raskolnikov en “Crimen y Castigo” de Dostoievski? Un amor silencioso, lleno de vergüenzas por su pasado de prostituta, solo desea salvarlo de su soberbia y acercarlo a Dios. Una réplica de Magdalena que en Siberia, entre las más tremendas calamidades de un régimen cruel (el zarismo) consigue quitar el velo de los ojos de Rodión y que llore, pida perdón, se perdone y pueda darse cuenta de que la necesita y de que no hay hombres extraordinarios sino hombres que no pueden vivir sin amor.

Trágica es la despedida de Andrómaca en el canto VI de La Ilíada. Sabe que no volverá a ver a príncipe Héctor, su esposo y le suplica: “Héctor, ahora tú eres mi padre, mi venerable madre y mi hermano; tú, mi floreciente esposo. Pues, ea, sé compasivo, quédate en la torre ¡no hagas a un niño huérfano y a una mujer viuda! El amor es intenso y verdadero por eso lo deja partir a cumplir con su deber de guerrero. Otro ejemplo de renuncia en épocas en que la mujer sin un hombre al lado era solo una nada”.

La sororidad es también entre todos los amores el más puro. La misma Antígona ( Sófocles) se lo dice a Creonte cuando lo enfrenta a su necedad. Su decreto de no enterrar a Polinices no la puede obligar a ser cumplido en el reino de los muertos. Creonte dicta leyes para la polis. La doncella renuncia por amor a su hermano al himeneo, a la maternidad. ¿Cómo podría vivir sabiendo que su hermano vaga eternamente sin descanso como alma en pena que no pudo llegar a Hades?

“Pero, muertos mi padre, ya, y mi madre, en el Hades los dos, no hay hermano que pueda haber nacido. Por esta ley, hermano, te honré a ti más que a nadie, pero a Creonte esto le parece mala acción y terrible atrevimiento. Y ahora me ha cogido, así, entre sus manos, y me lleva, sin boda, sin himeneo, sin parte haber tenido en esponsales, sin hijos que criar; no, que así, sin amigos que me ayuden, desgraciada, viva voy a las tumbas de los muertos.”

En la literatura argentina quién al leer el capitulo 7 de Rayuela no se ha estremecido con ese final “Y yo te siento temblar como una luna en el agua”. No es ni siquiera una metáfora, solo un símil pero el tono intenso erotiza al lector y allí están la Maga y Horacio, solos en París buscándose, rompiendo paraguas, encontrándose , desapareciendo…

Para concluir, Jorge Luis Borges ve al amor como una amenaza. Lo descentra, pierde la armonía, la noción de tiempo y espacio. No hay rincón en el que pueda esconderse. El amor duele. No tiene sabor a chocolate, no es una flor, ni una ida al cine…

 

“Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que
miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo”

 

Nota de la autora:

Feliz día de San Valentín para los viudos (porque siguen enamorados de una ausencia), los esposos ancianos, los matrimonios , los novios, para nuestros hijos, amigos, para mi esposo Horacio, para esos adolescentes que están descubriendo el amor.

 

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