Santa Fe, la séptima derrota

Santa Fe fue la séptima derrota para el oficialismo nacional en un distrito que fue clave en su llegada al poder.

 

Por Felipe Galli – estudiante de Ciencia Política

 

Hace cuatro años, el macrista Miguel Del Sel quedaba segundo en la elección provincial de Santa Fe por 1.496 votos exactos contra el actual mandatario, el socialista Miguel Lifschitz. A día de hoy, y en un giro que sorprendió poco pero que no deja de ser devastador, el candidato de Cambiemos, el radical José Corral, ha otorgado al gobierno otro humillante tercer puesto, con el que ya puede coleccionar cuatro.

 

José Corral. Foto: Clarín.com

 

Santa Fe, junto con Córdoba y Entre Ríos, son un eje de tres provincias (a parte de Capital y el distrito bonaerense) que ejercieron un papel clave en la llegada al poder de Mauricio Macri, y en donde los candidatos a gobernador de Cambiemos en 2015 perdieron por muy poco. Además Santa Fe, junto a Entre Ríos, es de las pocas provincias donde el PRO como tal es fuerte y no depende tanto del aparato político de la UCR para hacer funcionar una candidatura. Eso hacía del distrito santafesino un punto importantísimo en la compulsa electoral de este año.

Sin embargo, el peronismo, que quedó en tercer lugar detrás del socialismo y el macrismo en las últimas elecciones, parece haber recuperado competencia. La coalición Juntos, que engloba a la mayoría de los sectores del peronismo y el kirchnerismo, ha obtenido la mayoría de las adhesiones, con casi un 40%. El precandidato Omar Perotti derrotó por un amplio margen a María Eugenia Bielsa, mientras que por separado se vieron superados ligeramente por el ex gobernador y candidato del Frente Progresista, Antonio Bonfatti, que por sí solo logró un 33%. Abajo queda Corral, con aproximadamente un 18%.

Solo el Frente Progresista, la alianza Juntos y Cambiemos superaron la barrera proscriptiva del 1.5% de las PASO, por lo que efectivamente solo ellos tres competirán en las elecciones para gobernador. Ni el peronismo federal, que compitió con el sello de Alternativa Federal, ni la izquierda trotskista, que también compitió en las últimas elecciones, lograron superar la barrera, lo que deja a Perotti en una posición sumamente ventajosa a la hora de captar el voto peronista.

Con respecto al comicio legislativo, la gran sorpresa de la jornada fue la militante provida, Amalia Granata, del “Frente Unite por la Familia y la Vida”, que no presenta candidatura a gobernador y cuya campaña, de momento, consistió casi únicamente en apelar a la oposición a la interrupción voluntaria del embarazo, y en suplantar en la Legislatura a “los políticos de siempre”, a quienes no ha dejado de criticar.

 

Amalia Granata

 

Granata logró superar por amplio margen la barrera proscriptiva y quedar en cuarto lugar detrás del socialismo, el macrismo, y el peronismo (tercer lugar en total, sin contar las diversas precandidaturas peronistas), por lo que competirá contra la lista del gobernador actual, Lifschitz, la lista de Juntos (Leandro Busatto) y la lista de Cambiemos (Gabriel Chumpitaz Filipone), para ingresar a la Cámara de Diputados provinciales. De repetirse el resultado actual en las generales de junio, ella y cuatro de sus compañeros de lista resultarían electos.

Volviendo a la caída de Cambiemos, se debe tener en cuenta que es probable que el gobierno esperara desde hace tiempo que la elección fuese, como mínimo, difícil, incluso teniendo en cuenta su aplastante triunfo de 2017. A pesar de lo cerca que estuvo el PRO de ganar por sí solo la provincia en 2015, entregaron sin internas la candidatura de Cambiemos a un candidato radical, probablemente como un intento de evitar que el radicalismo se mantuviera en el Frente Progresista (que integró hasta 2017), y a la vez de impedir que una probable derrota del oficialismo nacional salpicara directamente al PRO.

Corral pertenece al actualmente minoritario sector de su partido que procura defender a rajatabla la presidencia de Macri, y durante su “precampaña” se vio en parte beneficiado por el apoyo de la Rosada, recibiendo la visita del propio presidente, de María Eugenia Vidal, y de Elisa Carrió. Fue con esa misma estrategia que su correligionario, Atilio Benedetti, intentó recoger adhesiones en Entre Ríos (con resultados similares). Corral ha respondido a su mal resultado del mismo modo que Benedetti, recordando al electorado que la campaña “de verdad” recién empieza.

De este modo, Santa Fe evidencia aspectos similares con Entre Ríos (en cuanto al marcado apoyo del gobierno nacional a sus candidaturas) y con las provincias del sur, en las cuales se puede apreciar el “voto útil” con el cual el macrismo evitó sucesivos triunfos peronistas-kirchneristas a lo largo y ancho del país. Mientras que Santa Fe era una de las principales fuentes de votos del macrismo, paralelamente era un distrito en el que existía un “tercero en discordia”, en este caso, el progresismo.

Esto no es algo demasiado actual. Desde que se celebrara la primera elección santafesina por medio del voto secreto a principios de 1912 (Santa Fe fue el primer lugar del territorio argentino donde tuvo lugar un comicio remotamente libre, a fin de poner en práctica la Ley Sáenz Peña), el distrito se ha caracterizado por una tendencia constante a dividirse en tres tercios. Las elecciones más polarizadas entre dos candidatos casi siempre han visto al tercero más votado recibir, como mínimo, un 15% de las adhesiones.

Sin ir demasiado lejos, en 2015 el Frente Progresista recibió el 31.74% de los votos, el PRO el 31.65%, y el Frente para la Victoria el 30.35%, con lo cual los tres candidatos más votados tuvieron serias posibilidades de triunfo, algo que es muy extraño en un escenario nacional tan polarizado entre dos fuerzas como suele ser el argentino.

Es difícil predecir cual será la actitud del gobierno nacional con respecto al revés. En 2011, cuando Del Sel fue candidato por primera vez, obtuvo el 14% en las PASO, y repuntó a un 36% en las generales. El FpV, que había logrado el 40%, pasó a obtener un 22% en las generales. En 2015, Del Sel nuevamente quedó tercero, aunque con mejor resultado, antes de repuntar y perder por la mínima. Esa disparidad entre las primarias y las generales puede fácilmente ser aprovechada por el oficialismo nacional. Sin embargo, el gobierno de Macri puede preferir no arriesgarse, y entregar un nuevo “voto útil” a Bonfatti para evitar un triunfo de Perotti.

La diferencia, aún así, entre Bonfatti y los otros tres mandatarios que se beneficiaron de la “entrega” parcial del voto oficialista, es que el Frente Progresista sí integra en este momento una corriente nacional, aunque esta es ajena a Cambiemos y al kirchnerismo.

Por iniciativa de Lifschitz, el FPCyS se asoció a nivel nacional a Alternativa Federal, espacio actualmente integrado por Roberto Lavagna (que se está prefilando actualmente como el muy probable “tercero en discordia” que desbarate a Macri y Cristina su competencia polarizada). Teniendo eso en cuenta, un “voto útil” a Bonfatti, quizás lejos de beneficiar al macrismo en contra del kirchnerismo, termine perjudicándolo al fortalecer a Lavagna, un enemigo al que Macri, a diferencia de Cristina, definitivamente no podría vencer de darse un ballotage.

La relación entre el eje Bonfatti-Lifschitz y Macri, a diferencia de los demás gobernadores de fuera de la Grieta (Neuquén, Río Negro, Chubut, etc.), es mucho menos fluida, al punto de que Bonfatti declaró recientemente que, en una eventual segunda vuelta entre Macri y Cristina, votaría en blanco.

Esta idea nuevamente socava las posibilidades de un voto útil, pero se debe tener en cuenta que es solo parcial (cuando no inexistente) el control que posee Cambiemos sobre su propio electorado. Dicho de manera más simple, una gran parte de los sufragantes antiperonistas que votaron por Corral en las primarias podrían hacerlo por Bonfatti en las generales con el propósito de evitar que gane Perotti, sin que esto tenga nada que ver con los sucesos a nivel nacional.

Con Río Negro, Neuquén, y Chubut, se pudo ver un claro ejemplo del “voto útil” del gobierno a favor de fuerzas provinciales. Con San Juan y Entre Ríos, se pudo ver el éxito de un peronismo unido para derrotar al macrismo. Quizás con Santa Fe recibamos el primer ejemplo de una tercera vía que podría llenar y cerrar, por fin, el extenso capítulo de la Grieta.

 

 

Foto de portada: El Cronista

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner