Sentido adiós al Profesor Urquiza Almandoz

Acompañado de autoridades, colegas y vecinos los restos mortales del profesor Oscar Urquiza Almandoz recibieron sepultura este jueves por la mañana en el cementerio municipal.

 

A la ceremonia asistieron el presidente municipal José Eduardo Lauritto y el presidente del Concejo Deliberante, Martín Oliva, quienes acompañaron a la familia del distinguido docente e historiador uruguayense, que falleciera en las primeras horas de ayer.

Durante las exequias se escucharon mensajes que evocaron una vida de apasionada entrega a la educación y a la investigación de la historia, a cargo de Alfredo Guillermo Bevacqua, en nombre del Departamento Ejecutivo Municipal, del rector de la Universidad de Concepción del Uruguay, Héctor César Sauret; de la profesora Celeste Pérez, y del profesor Mario Orlando Cook.

En un acto de estricta justicia, Oscar Urquiza Almandoz había sido declarado ciudadano ilustre, en 1996, por una comunidad que hoy lo despidió con dolor, en el marco de una mañana desapacible.

Concepción del Uruguay tiene el privilegio de ser una de las pocas ciudades argentinas con historia escrita. Y ese privilegio se lo debe a la paciente y estricta tarea investigativa de Urquiza Almandoz. Su figura no solamente tuvo el merecido reconocimiento de sus convecinos, sino el respeto académico de instituciones nacionales, que le brindaron un sitial de honor como miembro de la Academia Nacional de la Historia y Sanmartiniana, de las Juntas de Historia Eclesiástica Argentina y de Estudios Históricos de Entre Ríos, entre otras instituciones de incuestionable prestigio.

Independientemente de su vastísima producción, abocada especialmente a la historia entrerriana, en los anaqueles de las escuelas y bibliotecas de la ciudad, los jóvenes estudiantes podrán abrevar en los tres tomos de la amena y puntillosa Historia de Concepción del Uruguay, sobre los muy diferentes aspectos de la vida lugareña, desde sus propias raíces. Sin dudas, un extraordinario legado.

El Profesor Oscar Urquiza Almandoz falleció a los 87 años, y sus restos descansan desde hoy en el panteón familiar, de la necrópolis local.

Palabras de Guillermo Bevacqua

Por decisión del señor Presidente Municipal cumplo con el penoso deber de despedir los despojos mortales de un Ciudadano al que el Municipio de Concepción del Uruguay distinguió con el título de Ilustre.

Lo hacemos con natural congoja, porque mas allá de sus títulos, era alguien que admirábamos y nos había distinguido con su amistad; lo hacemos con un sentimiento hondo y porque no, dulce, si para nosotros era, simplemente, “el profe” Urquiza, el hincha de Independiente de Avellaneda y de nuestro Gimnasia, un apasionado pelotaris y alguien que siendo un intelectual, supo situarse siempre a la altura de quienes compartían con él un juego de naipes o un asado.

Nos contó la historia de una ciudad y de una provincia, y en ella de la Patria que aún no era Nación, que ya entonces estaba batida por aguas de huracanes de pasiones irresueltas, y en las que se percibía también un claro trasfondo de intereses.

Tuvo pasión por desentrañar el pasado, asumiendo el compromiso de trasmitirlo a las nuevas generaciones, de volcar ese conocimiento en libros que relatan los hechos, pero también nos muestra, con prosa ágil y plena de belleza, con un lenguaje impregnado de poesía, el escenario en que se desarrollaban, con tal precisión que parecía un privilegiado espectador de aquellos acontecimientos.

Escribió la historia de una ciudad, con sus cumbres y simas; una centuria y media en el que –en innumerables casos- abordó un terreno inexplorado.

Fue un auténtico historiador: buscó la verdad, supo interpretar los hechos históricos y los presentó con objetividad. No sucumbió ante un encanto del pasado: la leyenda, y la historia entrerriana, tiene personajes de leyendas, capaces de cambiar el pasado.

Sus investigaciones y publicaciones hicieron que la Academia Nacional de la Historia, en 1968, lo incorporara como Miembro Correspondiente, siendo el único entrerriano que formó parte del prestigioso organismo hasta la víspera infausta.

Además de su obra monumental “Historia de Concepción del Uruguay”, con tres ediciones, el profesor Urquiza publicó “La cultura de Buenos Aires a través de su prensa periódica”, en la ya mítica editorial Eudeba; “El teatro de Buenos Aires en la época de la emancipación”; “Historia Económica y Social de Entre Ríos”, “La cuestión capital en la provincia de Entre Ríos”, “Los Directores de Estado de 1816” “Historia de la Libertad de prensa en Entre Ríos y los jurados populares de imprenta” y “Hechos, personajes y costumbres de nuestro pasado”,-auspiciado por la Vicegobernación de Entre Ríos con motivo del Bicentenario de 1810- además de numerosos artículos en diarios, y especialmente en publicaciones de instituciones educativas, como la recordada revista Ser, del profesorado de la Escuela Normal “Mariano Moreno”.

Fue un investigador, historiador y escritor exquisito, tenía capacidad de conjeturas, pero esencialmente fue un maestro, que entregaba su conocimiento con generosidad . En los cursos del Profesorado de la Escuela Normal formó parte de una camada de docentes y educadores que constituirían la orgullosa marquesina de cualquier instituto superior de educación, que gozaban del placer del conocimiento y el deleite de enseñar.

En 1996, durante la presidencia municipal de Enrique Luis Bermúdez, fue declarado “Ciudadano Ilustre de Concepción del Uruguay”.

Ayer el profe Urquiza murió. Pero los grandes no desaparecen; la muerte no ha vencido. No podrá llevarse sus libros. La historia que a todos nos contó. Vivirá mientras viva aunque sea un alumno que leyó y aprendió con él el pasado de gloria y grandeza de una ciudad que hoy despide a un auténtico ciudadano ilustre.

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