Soberanos de nuestro futuro, ese es el mejor homenaje

2 de Abril – Día del Veterano y de los caídos en la guerra de Malvinas.

Columna de opinión de Santiago I. Barassi, especial para INFONER

 

La defensa de nuestra soberanía en el Atlántico Sur demanda la construcción de una política de Estado consistente y un modelo de desarrollo autónomo. Al cumplirse 36 años de la Guerra de Malvinas, ese debe ser nuestro mejor homenaje a quienes entregaron su vida por la Patria.

“Honor y gloria a nuestros héroes de Malvinas”, se exclama cada 2 de abril a lo largo y ancho del país. Es justo y necesario honrar siempre a nuestros 649 compatriotas que entregaron su vida en las Islas y a los miles que regresaron con marcas indelebles en el cuerpo y en el alma. Fueron ellos, los hijos de la Patria profunda, quienes pusieron el pecho con valentía a la irresponsable incursión bélica promovida por Galtieri y compañía para intentar contener la presión popular contra la dictadura.

Días antes, el 30 de marzo de 1982, el movimiento obrero argentino había paralizado al país desafiando el estado de sitio y había colmado la Plaza de Mayo para pedir paz, pan, trabajo y democracia. Acorralados, la jerarquía militar apeló como escudo al sentimiento más genuino y extendido del ser nacional: la Causa Malvinas.

A contramano de años de efectiva diplomacia del Estado Argentino y carentes de un plan estratégico sólido para la dimensión de la gesta planteada, las Fuerzas Armadas desembarcaron en Malvinas el 2 de abril de 1982. Sin abrigo, comida ni equipamiento adecuado para la hostilidad del clima y las capacidades militares del enemigo, nuestros compatriotas combatieron con heroicidad y fortaleza. Es a ellos a quienes recordamos como héroes, no a los que especularon con nuestra soberanía, y es esa sangre derramada un lazo eterno que une a cada rincón del país con nuestras Islas.

Fueron 34 los entrerrianos caídos y muchos más los que combatieron en la Guerra de 1982. La entrega y patriotismo de los hijos de esta provincia se hermana con la de otro entrerriano que en 1833 lideró el primer levantamiento contra la ocupación británica. Antonio “Gaucho” Rivero fue quien, junto a otros criollos argentinos y charrúas, encabezó la sublevación contra las autoridades coloniales que impusieron un régimen de sobrexplotación y denigración de quienes habitaban las Islas. Luego de enfrentar a los responsables de estos atropellos, Rivero arrió el pabellón británico durante cinco meses de resistencia. En este primer levantamiento está condensado lo que representa Malvinas: una cuestión de defensa de la soberanía y la dignidad nacional.

¿Y qué representa hoy, ya avanzado el siglo XXI, defender nuestra soberanía en el Atlántico Sur? Reafirmar lo que establece nuestra Constitución Nacional en la Cláusula Transitoria Primera: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”.
Se trata entonces de consolidar a la Causa Malvinas como una política de Estado que sea permanente, estable, coherente, perseverante, estratégica y que goce del consenso de las fuerzas política con representación parlamentaria. La Declaración de Ushuaia (2012), documento aprobado por consenso en el Congreso de la Nación al conmemorarse 30 años del conflicto bélico, fue un hito en este sentido.

Sin embargo, desde el 10 de diciembre de 2015 a la fecha, se ha registrado un peligroso giro en la política exterior argentina. Durante este tiempo, la Causa Malvinas ha funcionado como una pieza de negociación geopolítica, lo cual se explicitó en el Comunicado Conjunto (N° 304/16) emitido el 13 de septiembre de 2016 por las Cancillerías de Argentina y Gran Bretaña, en medio del foro de negocios presentado por la prensa como “Mini Davos”. Este acuerdo, que establece “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”, fue rechazado por la inmensa mayoría de los expertos en la materia y organismos de ex combatientes, entendiendo que todo lo que contribuya a afianzar la presencia Británica en los territorios usurpados va en contra de la Constitución Nacional.

La soberanía para una nación es como la dignidad para las personas: no se puede recuperar haciendo lo que la contraparte desea, sino que se debe fortalecer la propia posición para lograr que la otra parte la acepte.
En 1997, luego de 150 años de ocupación británica, la República Popular China recuperó plena soberanía sobre los territorios de Hong Kong. ¿Cómo lo lograron? Esa fue la pregunta que le hicieron en la Universidad de Tierra del Fuego (UNTDF) al Director del Centro de Estudios Globales de la Universidad de Shanghai (SHU). “Nos desarrollamos”, fue la respuesta del Profesor Guo Channgang .

Ser soberano es ser capaz de construir el propio futuro. Dotarse de las herramientas para controlar, preservar y potenciar la abundancia de nuestra tierra en beneficio del conjunto de la comunidad nacional. Soberanía es ciencia y tecnología nacional, universidades públicas democráticas, trabajadores en las industrias y agricultura sustentable, guríses bien alimentados y vacunados, fuerzas armadas y cuerpo diplomático comprometidos con los intereses populares.

Este es el camino seguro para la recuperación plena de nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los territorios marítimos circundantes. También, el mejor homenaje a cada compatriota que con valor y entrega defendió el orgullo nacional en nuestras Islas. Gloria eterna a nuestros héroes de Malvinas. Que cada día sea un 2 de abril.

 

 

(*) SANTIAGO I. BARASSI
Sociólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y docente de “Política Latinoamericana” de la Facultad de Ciencias Sociales / Desde 2014 se desempeña como asesor en Relaciones Exteriores del Bloque FPV-PJ de la HCDN.

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