Solo 3 de cada 10 legisladores provinciales son mujeres en Argentina

Si se contabilizan los 24 distritos políticos de la Argentina, no hay equilibrio de género en las legislaturas: solo 3 de cada 10 legisladores son mujeres. Y hay casos de disparidades extremas, como el Senado de Catamarca, donde hay cero representatividad femenina, o el de Santa Fe, con apenas el 5% de mujeres. En el extremo opuesto, el Senado de San Luis es la única cámara legislativa provincial que tiene más mujeres que varones, y el de Santiago del Estero es el único que presenta paridad perfecta: 50% de mujeres como de varones.

 

Por Verónica Toller

 

En cuanto a Entre Ríos, se lleva las materias a marzo: es la provincia con más bajas aspiraciones en justicia de género, o dicho de otra forma: la que menor grado de justicia equitativa presenta en su ley de cupo. Entre Ríos plantea por ley solo un 25% de mujeres en los cargos legislativos. Y ni siquiera lo cumple: tiene un 19,61% de legisladoras junto a un 80,39% de legisladores.

En la Escuela de Gobierno, Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral elaboramos un informe acerca de cuál es el lugar y la representatividad que tiene la mujer en puestos clave de la dirigencia social como son las legislaturas provinciales. Y el resultado es este que exponemos ahora en INFONER.

 

 

Argentina fue el primer país del mundo en incorporar por ley el “cupo femenino” o “cuota de género” en 1991. Como herramienta institucional, ha demostrado ser clave en torno al problema de la escasa representación de la mujer en los puestos de decisión política. Contar con cupo o cuota es una necesidad que ya nadie discute. Quien quiera debatirla, lo planteará desde la perspectiva de las entelequias o como disquisición filosófica. Porque en el territorio de los hechos, su pertinencia ha sido ampliamente convalidada.

La mujer ha adquirido hoy en el mundo una influencia y un peso mayor al de toda otra época, especialmente en la promoción y la defensa de los derechos humanos. La humanidad está en mutación y las mujeres están comprometidas con el cambio. Tienen mucho que hacer y que decir al respecto.

En ese marco, la perspectiva o visión de la mujer en la tarea parlamentaria generó nuevos temas en la agenda pública.

Violencia familiar, violencia contra la mujer, igualdad de género, cambios en las definiciones legales de vejámenes sexuales y de trata de personas, programas de procreación responsable, perspectivas educativas, minoridad, ancianidad, cambios en los sistemas de adopciones, cuestiones referidas a la cuota alimentaria, al medio ambiente, a la regulación de los agroquímicos, son temas concretos extraídos de proyectos parlamentarios trabajados por mujeres y forman parte de esa nueva mirada sobre la agenda pública que está aportando la mujer en Argentina.

 

 

¿Necesitamos leyes de cupo o de paridad?

 

En una polis ideal, mujeres y varones contarían -sin necesidad de leyes-  con igualitarias oportunidades de participación política y de ejercicio de sus derechos y deberes en la tarea de la construcción social.

En esta polis real que transitamos todos, la situación es otra. El lugar debido a la mujer en el plano de la conducción social no ha estado ligado a la consideración de sus capacidades sino a la prevalencia de un diseño de roles, que signaron durante mucho tiempo el liderazgo y la representación republicana según una visión masculina del mundo.

Abrir espacios compartidos –a pesar de la arrolladora lógica y el derecho que esta apertura representa- no ha sido sencillo y demanda aún estrategias de cuota.

 

Argentina pionera

 

En 1991, Argentina sancionó la Ley 24.012 que agregó al artículo 60 del Código Nacional Electoral (hoy, artículo 60 bis) un párrafo donde obliga a los partidos políticos a incorporar, “al menos”, un 30% de mujeres en sus listas.

A partir de allí, el número de mujeres en el Congreso de la Nación se incrementó de forma exponencial. La reforma de 1994 elevó la cuestión a rango constitucional: el artículo 37 de la Constitución Nacional obliga a partir de entonces al Congreso a sancionar leyes que garanticen a varones y mujeres la igualdad de oportunidades en el acceso a cargos públicos electivos y partidarios.

También ese año y con esa reforma, la Constitución Nacional otorga a través del artículo 75 inc. 22 jerarquía constitucional, entre otras, a la Convención de 1979 sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la cual, en su art. 4.1, refuerza el objetivo de igualdad de oportunidad y trato entre mujeres y varones.

Los avances logrados por la legislación nacional respecto de la participación femenina tuvieron de inmediato su correlato en las legislaciones provinciales. Pero todas estas iniciativas legislativas, sin embargo, no son sinónimo de que tales objetivos se cumplan cabalmente.

Estamos en 2018 y seguimos hablando de que el cupo en unas provincias y la paridad en otras continúan siendo una aspiración.

 

 

Datos llamativos

 

  • La Patagonia COMO REGIÓN es la que más representantes femeninas tiene en el poder legislativo, ya que el 35,75% de los legisladores son mujeres.
  • El Senado de San Luis y la Legislatura de Santiago del Estero son los únicos dos que alcanzan o superan el 50% de la paridad de género.
  • En las 30 cámaras restantes, hay más varones que mujeres: promedio, 30,94% de mujeres.
  • En 12 cámaras, la representación femenina es menor al 30%.
  • En el caso de Catamarca, no hay ninguna legisladora mujer en el Senado. Sin embargo, desde 1997, Catamarca tiene ley de cupo por la cual, el 30% de los cargos públicos electivos y los cargos partidarios deben ser ocupados por mujeres. A partir de 2019, entrará a regir en esa provincia la ley de Paridad de Género, aprobada en 2018, y el porcentaje deberá ser por ende del 50%. La Cámara actual de Diputados sí cumple con el cupo establecido. La de Senadores no, todo el cuerpo de 16 legisladores es masculino. Y Catamarca, además, tiene desde 2011 gobernadora mujer, que antes fue también en un período vicegobernadora y, por lo tanto, Presidenta de la Legislatura.

 

 

Qué pasa con los partidos políticos

 

De los movimientos políticos más conocidos a nivel nacional, el que cuenta con más legisladoras provinciales no es la Izquierda o el Justicialismo. No: es Cambiemos, con 35,38%, seguido por el PJ con 32,08%.

En cuanto al Frente Renovador, no supera el 22% de legisladoras provinciales.

 

 

 

Tendencia de mejora

 

Pero hay luces nuevas. En el período de cargos legislativos provinciales 2015-2019, menos del 30% de los legisladores son mujeres. En cambio, en el período 2017-2021, el cupo femenino asciende al 36,44%.

En el ámbito de la legislatura nacional, a partir de 2019, por ley nacional 27.412 de “paridad de género”, el 50% de las bancas legislativas del Congreso Nacional deberán ser para mujeres. Lo mismo, en las bancas que ocupe Argentina en el Parlamento del Mercosur.

Siete provincias, sin embargo, se adelantaron al orden nacional y ya tienen ley de paridad. Son Santiago del Estero (única provincia que cumple con dicha ley); Río Negro, Córdoba, Chubut, CABA, Buenos Aires, Neuquén y Salta (esta, apenas llega al 19,28% de representatividad).

Aún restan 17 provincias más para adecuar su legislación a la paridad de géneros.

 

 

Dicho lo anterior, caben algunas preguntas

 

1 – La apertura y crecimiento de la agenda, lograda gracias a la oportuna labor de las legisladoras, ¿ha generado un nuevo ordenamiento social? (las leyes ordenan las relaciones comunitarias). ¿La gestión real acompaña los cambios de la gestión legislativa?

2 – ¿En qué grado se verifica una transferencia Legislativo-Ejecutivo de los beneficios reportados por el cupo? ¿Y en el Poder Judicial?

3 – ¿Qué provincias pueden exhibir cambios concretos en tal sentido?

4 – ¿Se puede inferir la necesidad de incorporar nuevas herramientas de participación política de la mujer? Por ejemplo, el cupo femenino para cargos ministeriales, secretarías, organismos autárquicos, empresas estatales, etc.

5 – La participación de la mujer en la política argentina «llegó a un techo» y no se vislumbra un cercano crecimiento de la presencia femenina en el Estado. La cantidad de mujeres en algunos estamentos de la vida institucional del país resulta ser «excesivamente baja”. “En Argentina (…) persisten desigualdades de género que limitan el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres y su autonomía en diferentes esferas de la sociedad. En este sentido, la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres continúa siendo un desafío y se observa que la representación política de las mujeres en Argentina ha encontrado un techo que parece difícil de superar sin producir nuevas reformas paritarias”. (PNUD – ONU mujeres e IDEA Internacional, julio 2017)

6 – Por ello, recomienda “mecanismos para acelerar la participación política de las mujeres” en Argentina y “contribuir al logro de la paridad política, promover avances sustantivos en el ejercicio de dicho derechos y contribuir a remover los obstáculos que aún persisten para el logro de la autonomía de las mujeres en esta y diferentes esferas”.

7 – ¿Y el cupo en los demás poderes? Consideramos pertinente analizar como herramienta adecuada la incorporación del cupo femenino en el Poder Ejecutivo y en la Justicia (el mapa de género de la Justicia argentina muestra una pirámide donde, en la base, el 56% del funcionariado del Poder Judicial es femenino, pero, en la cima de la pirámide, el 74% de los ministros son varones y solo el 26% son mujeres).

 

 

Liderazgo social como servicio a la comunidad

 

Tanto el cupo femenino como la Ley de Paridad de Género no son instrumentos para que la mujer “esté” en las legislaturas. El objetivo es que actúen como representantes de los intereses de un sector social que ha sido postergado, como es el femenino.

Pero la representación numérica debe tener su correlato en la representación sustantiva, de fondo, en los procesos de deliberación y decisión, gracias a lo cual, determinadas cuestiones comienzan a tener un espacio y protagonismo mayor que antes. La perspectiva social de la mujer abre nuevos caminos a la sanción de leyes y producción de políticas públicas en distintos campos. El objetico cuantitativo tiene, en realidad, un fin cualitativo

  • El don de las capacidades de la mujer no puede estar disminuido en la composición de uno de los tres poderes fundamentales de nuestro sistema republicano. Es toda la sociedad la que se beneficia con ese don, en particular, las mujeres; los niños, niñas y adolescentes; y los ancianos en situación de vulnerabilidad.

La distribución sanamente equilibrada del poder de decisión así como de la posibilidad de proyectar y de proponer -en este caso, desde las bancas legislativas-, redunda en beneficio de todo el tejido social.  En el ADN humano priman la interrelación y el diálogo en paridad de condiciones y en el goce del respeto a los derechos de cada parte, no la oposición y el conflicto. Una perspectiva antagónica de lucha entre la representatividad masculina y la femenina en el liderazgo social, es anacrónica, poco inteligente y antihumana.

Nuestro país atraviesa tiempos inusualmente desafiantes, en muchos sentidos. Argentina nos interpela a todos. La promesa de una mayor participación de la mujer en el liderazgo representativo es marca de esperanza. Imaginar la forma en que cada uno podamos vivir en un mundo más justo y repartamos los bienes de modo que alcancen para todos, son ejercicios en los que las mujeres se destacan.

  • “Las mujeres tienen capacidades especiales para mostrar a los demás la urgente necesidad de superar los propios intereses y de trabajar por el bien de todos de manera que las necesidades apremiantes de atención sanitaria básica, educación y seguridad económica y social se conviertan en una realidad ahora”. (Mary Ann Martone – Comisión sobre el Estado de las Mujeres, Naciones Unidas, Nueva York, marzo de 2004)

Abrir las puertas a la plenitud de este nuevo liderazgo histórico de la mujer es demostrar en qué tipo de sociedad queremos vivir.

 

Comentarios

About the author  ⁄ Infoner