Tras leer “Jardines para dos almas”, los alumnos de un colegio secundario recibieron a la autora

Los alumnos de cuarto año del Colegio Secundario Héroes de Malvinas, de Gualeguaychú, leyeron la novela “Jardines para dos almas” sin pensar que un día tendrían la posibilidad de conocer a su autora, Marta Ledri, y recibirla en el aula.

 

La idea fue de la profesora Ana Dorregaray, quien buscó la obra de Marta Ledri y la ubicó dentro del canon de lecturas de cuarto año: Fue porque es el único año que desde los criterios básicos de educación podemos ver libremente la literatura universal y me pareció muy egoísta no permitirle a una autora local, con el nivel estético que presenta Marta, formar parte”, explicó en diálogo con INFONER.

“Eternidad es tiempo detenido… Eternidad absurda fueron dos ideas que me cautivaron y me hicieron pensar en aquello que no queremos pensar o que no queremos acercar a nuestra realidad. Si bien soy católica comprometida y difiero absolutamente en la idea central de la novela que nos pone como lectores en una única postura, la de la reencarnación, veo que puede mirarse desde la posibilidad de liberación y quedarnos con ese signo de la polinización de la madre y el bicho canasto y el brote de rosa como algo puramente literario”, agregó la profesora, quien reconoció que también “jugó un poco lo afectivo, no lo niego, la quiero mucho a Marta, ella formó parte de mi formación docente y sabía que podía traerla al aula y compartir un diálogo cordial entre ella y sus lectores, mis alumnos”.

En ese sentido, Ana Dorregaray admitió que lo que nunca pensó lograr fue “el entusiasmo, el compromiso y la responsabilidad con la que los alumnos llevaron adelante la tarea y lo que comenzó siendo una puesta en escena de lo leído y trabajado, terminó siendo un grato reconocimiento a mi querida profesora, quien sin lugar dudas, merece ser reconocida a nivel nacional e internacional”.

Los alumnos de Ana quisieron hacerle una entrevista a Marta Ledri, y así fue que de 30 preguntas que formularon “seleccionaron con un respeto y una delicadeza las 10 que le hicieron”. Sobre ese encuentro, la profesora Dorregaray destaca que “fue muy divertido ya que ellos no habían pensado jamás en un autor vivo… eso fue grandioso porque rompió con sus paradigmas y la miraban como a un ser especial. Le cebaron mate, la escucharon atentamente, permitieron que les diera una clase acerca de cómo el escritor se hace y cómo debe crecer. También fue grato para ellos que Marta les pidiera disculpas y a la vez les agradeciera porque no los pensó como lector ideal y les dijo que ahora debía repensarse como escritora hacia qué público se iba a dirigir”.

En encuentro entre estos jóvenes lectores y la autora de “Jardines para dos almas, también tuvo su cuota de sorpresa y emotividad: “como la novela también incluye a la familia de Marta, y la narradora nombra a Ángeles Watters como ‘Alma’ y en una parte de la novela ella ve a Alma antes de desfallecer en esa descomposición que la volverá mística, decidimos invitar a su hija para que se relacionara con los alumnos e hiciera una coreografía referida. Bailó con Miranda Baretic y Eduardo Giglioni, se encargó de las luces, el sonido y la ambientación, lo que hizo que todos nos remontáramos hacia esa parte de la novela donde madre e hija se reencuentran”.

Luego Ángeles =Alma le entregó en nombre de toda la institución un rosal con mariposas que encerraba el desenlace de Jardines Para dos Almas.

 

 

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